El surgimiento del MLN "sacudió" la Universidad
Durante la mesa redonda sobre «La enseñanza pública en los años 60: de la Ley Orgánica a la intervención de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y la perspectiva revolucionaria de nuestra juventud», que se desarrolló en el marco del programa Foro de debates que viene organizando la fundación Vivian Trías denominado «La larga década de los sesenta, una reflexión pensando en el futuro», participaron además de Carlevaro, la diputada por el Movimiento de Participación Popular (MP), Lucía Topolansky; y el docente Jorge Landinelli. Carlevaro indicó que la Ley Orgánica de la Universidad de la República ha sido un documento «muy vapuleado no bien se escucha a cualquier político tradicional pero con aires de modernidad, a algún analista político, o universitario muy permeable a las ideas neoliberales, siempre ha sido objeto de ataque».
«Históricamente hubo un movimiento universitario reivindicador de la autonomía, fue en 1951 en ocasión de la reforma constitucional que instauró la forma colegiada de gobierno, cuando Martín Echegoyen –quien luego sería titular del Poder Ejecutivo– incluyó en su proyecto a la Facultad como Ente autónomo del Estado. Eso generó un efecto de «boomerang» porque se levantó el movimiento estudiantil y la Universidad toda», destacó. Carlevaro quien durante su ponencia citó algunos pasajes de la Ley Orgánica y destacó que la misma indica que se debe «acrecentar, difundir y defender la cultura». «Acrecentar –dijo– era la reivindicación del Movimiento de Córdoba para las universidades que no fueran reflectoras de la cultura que venía de Europa, sino creadoras de cultura, lo cual no puede hacerse sino a través de la investigación». Acotó que «debo reconocer que entendí el vocablo de la defensa de la cultura después, cuando la Universidad fue avasallada». Carlevaro aseguró que la Ley Orgánica «fue percibida por la ciudadanía progresista, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), como expresión de una transformación universitaria que la ponía al servicio del pueblo y del país».
«En la década del 60 se desarrolló la revolución cubana, se hizo frente al imperialismo, se adhiere al marxismo leninismo, emerge el revolucionario Ernesto «Che», Guevara y luego las transformaciones en la atención de la salud, y educación. En esos años surgió el MLN; en pleno deterioro de la situación económico social aparece la insurgencia del movimiento tupamaro con un contexto de luchas sindicales, estudiantiles y de desborde autoritario de Pacheco Areco lo que sacudió a la Universidad y su movimiento estudiantil», subrayó.
Otro hecho importante de la década fue «el fortalecimiento del movimiento sindical como consecuencia de la unificación de los gremios solidarios con la UGT y la constitución de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT)».
Por su lado, Topolansky quien recordó su época estudiantil expresó durante su ponencia, que si bien no vivió la época de la lucha por la «Ley Orgánica, de todas formas se luchaba por los planes de estudio, la ayuda extranjera, y luchas presupuestales, donde no se pensaba en la posibilidad de una Universidad privada».
Agregó que el impacto de la revolución cubana se trasladó a toda la época y si bien la izquierda en esos años tenía una expresión parlamentaria pequeña y el Frente Amplio estaba lejos de fundarse, la polémica político ideológica se daba con una enorme fuerza y cruzaba toda la actividad.
«Si bien la revolución tecnológica era como de un cuento de Ray Bradbury, nuestra polémica se basaba en la cuestión imperialista, la lucha de clases, éramos muy conscientes del internacionalismo, las polémicas partidos-movimientos de liberación nacional formaban parte de lo cotidiano y reflejaba un modo de ser más dramático del estudiante de esos años. A la organización gremial y política se le daba una importancia mágica», evocó la parlamentaria.
Según la legisladora, la esencia del sentir de aquellos jóvenes era que nada del acontecer les resultaba ajeno, «teníamos una necesidad imperiosa de participar en la vida política del país».
En tanto, Landinelli realizó un análisis del movimiento estudiantil universitario y sus sistemas de organización. Dividió su exposición en «la contextualización del movimiento universitario de la época; el itinerario histórico de sus sistemas de organizaciones; ciertas vertientes explicativas de los factores constitutivos de su identidad; y diversas dimensiones interpretativas del fenómeno de insurgencia del movimiento estudiantil universitario. Para el docente, «los problemas que afectan a los estudiantes universitarios en la actualidad son distintos, aunque hay elementos que se proyectan en el tiempo y que son recogidos por la nuevas generaciones». Los definió como «portadores de una utopía, radicales en las formas, propensos a la hilarada; pero lo importante es que se trató de algo que valió la pena».
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