La columna de Sherlock
«Cante una, rector»
El 8 de noviembre, como buen nostálgico, Sherlock se fue para 18 de Julio a participar de la movilización de la Universidad.
Primero dio una vuelta por la zona, miró para los cuatro costados, esperando ver cómo se movilizaban las fuerzas del orden. «Nada», dijo el investigador, quien lucía unos championes Charrúa de la década del 60.
Cuando llegó a nuestra principal avenida, quedó conmovido. Aquello era más una fiesta que una protesta. Y fue ahí que comprendió que los tiempos ya son otros –aunque los reclamos sean los mismos– y por cierto mucho más coloridos.
–Ahí está el rector Guarga, ahí está, dijo un muchacho de pelo largo, que junto a otros se arrimó a la máxima autoridad con grabador en mano.
Sherlock no les vio cara de gente del gremio y por eso se aproximó a ellos, no muy convencido de lo que podía pasar.
–Señor rector, no venimos a hacerle una entrevista porque ya le han hecho muchas, sólo queremos que cante, dijo el muchacho con el grabador en mano.
Guarga apretó la boca, abrió los ojos, subió los hombros y sólo atinó a decir: «Pero no sé ninguna».
Los muchachos festejaron la situación, se identificaron como estudiantes de Ciencias de la Comunicación y se fueron cantando. La protesta seguía. Y Guarga siguió encabezando la marcha junto a Jorge Landinelli y al «Chileno» Venegas, dos autoridades de la Universidad, que al igual que el rector estuvieron exiliados en México.
Hace dos fines de semana el Polo Gargano se mandó el gasto de los gastos. Invitó a unos amigos a la barbacoa de Casa del Pueblo, para compartir un rato de anécdotas y de buenos momentos.
Como quien informaba de esto ponía cara de conspirador, a Sherlock le molestó: «¿Qué tiene eso de extraño?, preguntó con cara de pocos amigos.
–Es que no estaban todos los que podían haber estado, dijo el informante.
–¿Y?
–Estuvieron los secretarios de la departamental de Montevideo y del Ejecutivo, cuando Gargano era el secretario general.
–¿Y?
–A la comida no fue Manuel Laguarda, el actual secretario general.
–Ah.
Sherlock se despertó y miró el reloj, eran las 9 de la mañana. En menos de lo que canta un gallo se duchó sin masticar nada y tomó rumbo al centro. Pasó por Carlos Quijano y San José, saludó a un guardia con disimulo, hasta que se topó con un informante de Asamblea Uruguay.
–¿Qué pasa con las elecciones internas?, preguntó el investigador
–El 27 de noviembre se elige la Asamblea Nacional, integrada por 350 miembros y el 13 de diciembre, el día del cumpleaños de Seregni, se designa al nuevo Consejo Político Nacional, donde se disputarán 14 cargos, menos el del presidente que es Danilo Astori.
–Algo así como los gringos, ¿no?
–Lo que pasa es que si seguían votando como hasta ahora, Canelones se llevaba la mitad de la dirección, en tanto es más del 40% de los votos.
–Marchó Gallo, ¿entonces?
–Ni una cosa, ni la otra. A Gallo sólo le importa Canelones, el tema ahora se juega en Montevideo.
Y parece que está todo tranquilo, porque los diputados Enrique Pintado y Carlos Baráibar, jefes de tendencias, han tenido conversaciones para llevar todo a buen puerto.
–Así que todo se va a jugar en la Asamblea Nacional, dijo Sherlock que se fue pitando.
El otro que está activo es el diputado encuentrista de Maldonado, Darío Pérez. Hace pocos días estuvo por Florida con gente de más de 12 departamentos del interior del país.
Sherlock, que el tema lo viene siguiendo desde hace tiempo, se fue por los pagos de San Cono y algo mordió.
–Había gente de todos lados, invitados por el ex diputado Julio Mattos, le dijo un kiosquero que tenía en su local más pegotines del FA que marcas de cigarrillos.
–¿Qué onda con eso?
–Hablaron, escribieron un documento y acordaron crear un movimiento que antes de fin de año tendría hasta nombre.
–¿Cuándo lo hacen público?
–En pocos días. En un principio pensaron hacer la reunión en Purificación, pero optaron por San Carlos en Maldonado.
Conforme con esa puntita se retiró tranquilo, pero cuando ya llevaba unos treinta metros caminando sintió la voz del kiosquero: «Se va a llamar Federación…»; pero la bocina de un camión le impidió escuchar completo el nombre del novel agrupamiento.
En Canelones luchan por el mate
«En la Junta de Canelones la caldera está que arde», le dijeron a Sherlock el martes pasado, cuando fue a pagar la patente a la Intendencia de Hackenbruch.
Con ese solo dato, el sabueso arrancó para la Junta esperando un gran debate sobre los asentamientos y los pozos de la Costa de Oro. Pero el tema era otro, por cierto más manuable: el edil encuentrista Freddy Pérez está indignado porque se votó que en sala no se puede entrar a ella con mate.
–Mire don Sherlock, si esto sigue así no se sabe en qué va a terminar, le dijo una funcionaria con cara de muy preocupada.
En eso Sherlock mira para dentro de la sala y ve al enojado edil prendido de una bombilla, violando lo dispuesto.
–Está tomando mate, pero no ha violado lo dispuesto –comentó la funcionaria–, porque el mate se lo pasan desde la barra y eso no está prohibido por la resolución.
Sherlock, que no es muy proclive a manifestar sus estados de ánimo, lanzó una carcajada que casi lo delata. Luego se enteró que el edil Freddy Pérez, abanderado de la causa del mate, ya ha hablado con distintas empresas empaquetadoras de yerba ubicadas en Canelones, con el fin de crear todo un movimiento en defensa de la infusión criolla.
—«Al mate lo defiende el pueblo», podría ser la consigna, propuso la funcionaria, antes de partir y de saludar al investigador.
Lacalle, Alejandra y Serafín
Hace unos días Sherlock estuvo por el anexo del Palacio Legislativo, donde un informante le dijo que había estado Luis Alberto Lacalle en el despacho de la diputada Alejandra Rivero de Bejérez.
–Esto generó mucha envidia entre los otros diputados herreristas, dijo la fuente al investigador que seguía atento sus palabras, mientras buscaba otros apuntes.
De inmediato el sabueso recordó que sobre Serafían Bejérez recayó una de las primeras resoluciones del la Junta Anticorrupción.
Esa constatación lo obligó a llamar por teléfno a otra fuente, ayer domingo, a Melo, para saber si había alguna novedad.
–Algo hay, algo hay, se escuchó decir del otro lado del teléfono.
–Se oye mal, pero siga…
–El viernes Bejérez estuvo en el juzgado y salió muy sonriente, siempre acompañado de su abogado Pereyra Shurman. Según parece, faltaba el informe del Tribunal de Cuentas y por eso habrá ampliación de pruebas, ¿me entiende?
–Seguimos atentos, dijo Sherlock en medio de una tos terrible.
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