El gobierno no tiene anclaje político sólido en sectores clave de la sociedad
El gobierno, debido a la crisis del Frente Amplio, va camino a quedarse sin anclaje en la sociedad, incluso en aquellos sectores que son determinantes para profundizar el cambio y seguir avanzando por el camino del progresismo.
El pasado domingo, nos extendimos sobre la falta de definición del progresismo sobre cuáles son las clases y capas sociales que son capaces de liderar el cambio, lo que no siempre es sinónimo de que sean los sectores más desposeídos.
Ahora nos vamos a referir a las dificultades crecientes que tiene la fuerza política del cambio, dificultad que la traslada al gobierno, para influir en esas clases y capas que tradicionalmente fueron creemos que siguen siéndolo actores fundamentales del proceso de cambio que se inició desde el momento que Tabaré Vázquez ganó la Presidencia de la República y ocho frenteamplistas ganaron las elecciones municipales.
Para cualquier gobierno, pero mucho más para uno de orientación progresista, el Banco República es una herramienta fundamental, clave y decisiva para la construcción del Uruguay productivo. Pues allí hay un conflicto que ya ha generado malhumor en la sociedad y que puede agravarse. En el sector público de AEBU no ganaron los sectores gremiales más afines al gobierno y ahora eso se está pagando.
Si nos trasladamos a las poderosas empresas públicas del país, defendidas por décadas por la izquierda, algunas de ellas están siendo jaqueadas por conducciones gremiales discrepantes con el gobierno. Hablamos de Ancap y de Antel, nada menos.
Cambiemos de pista y nos vamos a la enseñaza que está, casi sobre fin de año, a ir un conflicto de la enseñanza básica y media, porque la nueva reforma de la enseñanza no tiene consenso. Aquí, en este sector, más que problemas con la conducción política, que las hay, se nota una falta de diálogo entre las partes.
Por el lado del cooperativismo, tenemos que Fucvam se ha pasado al lado de la oposición, cuando fue una uno de los baluartes en la lucha por la apertura democrática en los últimos años de la dictadura. Ahí los sectores más afines al gobierno casi no tienen influencia.
En pocos días hay elecciones en la Universidad de la República, institución donde la izquierda libró múltiples batallas desde 1958 por lo menos para ganar a favor del progresismo a las nuevas generaciones de mujeres y hombres vinculados a la ciencia y al pensamiento.
Hoy, los únicos que dan la batalla son los blancos de Gandini, particularmente en el Centro de Estudiantes de Derecho que lo perdieron en los últimos comicios, mientras la izquierda dormita angustiada porque sus sueños revolucionarios no son tan fáciles de concretar.
En Maldonado, en los primeros días de noviembre, el Partido Nacional se apresta a dar un duro golpe al proyecto progresista votando un juicio político al intendente Oscar de los Santos, un obrero que llevó por primera vez a la izquierda al frente de ese gobierno municipal, pero el Frente Amplio está en otra y parece no importarle cuál sea la suerte de su gobierno. No tiene ni estrategia de defensa del jefe comunal, ni parece importarle que en unos años el principal centro turístico del país vuelva a quedar en manos de la derecha.
El Frente Amplio aún no se ha dado cuenta de que perdió ante una alianza blanca y colorada la conducción del Sindicato Médico del Uruguay, tradicional aliado de la CNT y posteriormente del PIT-CNT. Fue esta derrota de la izquierda el más duro golpe a la tradicional alianza de la clase obrera y las capas medias universitarias desde que se creó el Frente Amplio (por lo menos). Más cuando la reforma de la Salud está en el trabajo de preparto, con frecuentes convulsiones.
El otro error, nada menor, es que no hay voluntad política para resolver de una buena vez por todas el reclamo para que se despenalice el aborto, donde el Presidente se está equivocando al sostener su actitud de veto.
De prosperar esta situación, amplias capas de mujeres y hombres se van a sentir defraudadas, sin ánimo para dar otras batallas que en la gran mayoría de los casos tendrán que ser en defensa del gobierno para que el cambio siga avanzando.
La invitación del Presidente
Estos son sólo algunos de los ejemplos que grafican cómo el actual gobierno progresista parece flotar sobre la sociedad, sin tener lazos estrechos con la población y sus tradicionales aliados.
Sobre esta realidad, no sólo hay responsabilidad del gobierno, en el cual muchos de sus integrantes exhiben grados de soberbia importantes, sino que la responsabilidad mayor está en la dirigencia del Frente Amplio y de sus sectores, que no se hacen responsables de las inquietudes de la sociedad que cuando se manifiestan parecen desbordar al propio gobierno.
También hay responsabilidad de la dirigencia sindical, dividida entre los que apoyan al gobierno, los que creen que este es un gobierno en disputa y que para avanzar hay que torcerle el brazo y los que, lisa y llanamente, están en contra de la gestión del Poder Ejecutivo y que seguramente voten por fuera del Frente Amplio.
Hace pocos días, el presidente Tabaré Vázquez invitó al PIT-CNT a participar de una gira por países asiáticos. La respuesta fue negativa, aduciendo el alto costo de los viáticos.
La central de trabajadores perdió con su negativa una gran oportunidad, no sólo para ayudar al país para que en el exterior vean a un gobierno que tiene zonas de coincidencias con el movimiento sindical organizado y único, sino también para que cuando los inversores extranjeros lleguen a nuestro país sepan que tienen enfrente a un movimiento obrero maduro, inteligente y, a la vez, firme para hacer respetar los derechos de los trabajadores uruguayos.
Se dijo que cinco mil dólares era mucho, que la gente humilde no lo entendería – ¿para qué están los dirigentes si no es para hacerle entender las cosas a los que no entienden? y que si el PIT-CNT tuviera esa plata la gastaría en otra cosa.
La respuesta no fue la mejor. Si Gestido hubiera invitado a la CNT a participar de un viaje de ese tipo ¿qué hubieran respondido el Pepe D´Elía, Enrique Pastorino y el canario Félix Díaz? Claro que hubieran viajado hasta con el loro. Pero, además, el que invitó no fue Gestido, fue Tabaré Vázquez, a quien cuando le dan la mano le dicen «Compañero, ¿cómo está usted?».
Mientras el Frente Amplio no encuentra ni un Presidente, ni logra construir un sereno Tribunal de Conducta Política, mucho menos puede sacarse de arriba la lucha por la candidatura a la Presidencia de la República.
Hoy en el FA todo pasa por el cristal de lo electoral, incluso por parte de aquellos que dicen que no es la hora de hablar de candidaturas, sin darse cuenta que los frenteamplistas están movilizados y que nuestra sociedad se deteriora al grado que los principales programas televisivos, del punto de vista de la audiencia, son una verdadera vergüenza para una sociedad que en algún momento se creyó más o menos educada.
Sin un bloque político y social sólido a favor del cambio se viene el «derechazo». Esto Vázquez lo sabe bien y por eso saldrá a recorrer el país. Sale en busca del anclaje con la sociedad. *
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