José Pedrozo asegura haber sido detenido y golpeado

Un fletero artiguense denuncia a Prefectura

Miguel Irrazábal – Artigas

«Hace mucho tiempo que trabajo como fletero» y «antes de la aftosa sacaba unos 2.000 pesos por mes», contó Pedrozo. «Cargo arena, ladrillos y a veces cosas de Brasil». El viernes tenía que pasar desde Quaraí «unas 10 chapas de madera compensada para un carpintero» y por eso habló con un «botero» y un «carretillero» (persona que se dedica al transporte en carros tirados por caballos). Sobre las 10 de la noche se trasladaron hasta la conocida «Picada de la Cruz»para ver si «podía pasar».

«Fui a ver cómo estaba la cosa y vi que estaba complicada; ya que escuché el tiroteo que había y por eso decidí no pasar nada y dejar las cosas del lado brasileño». En ese momento «el botero iba cruzando a pie y lo detuvieron; yo estaba de este lado, escondido porque escuchaba los tiros y quedé preocupado por él; pensé que lo podrían haber baleado o algo por el estilo y fui a ver qué pasaba».

Ahí uno de los militares le preguntó qué andaba haciendo y «yo le puse la excusa de que andaba buscando un caballo que tenía miedo de que me lo balearan; entonces me dijeron que me fuera pero enseguida se presentó el capitán Fernando Carreri y mandó que me detuvieran; inmediatamente me esposaron, me tiraron al suelo, me pisaron la cabeza y me interrogaron por unas cosas que habían encontrado en la barranca; pero yo no tenía nada que ver», aseguró el fletero. En ese momento vi que «también habían detenido al «carretillero» a quien lo esposaron y subieron la barranca con él a rastras; tiene las marcas en las rodillas de las espinas».

Posteriormente «me tiraron como a una bolsa de papas dentro de la camioneta de Prefectura y nos llevaron hasta el parador El Submarino donde están destacados». Ahí «fue más sufrimiento porque nos hicieron que nos arrodilláramos durante horas, desde las 11 de la noche hasta las 3 de la madrugada cuando recién nos fueron a tomar las declaraciones. Fue un alivio porque ya no aguantábamos más la tortura. Nos arrodillaron al lado de la churrasquera y llegaba un momento que nos daban calambres y nos caíamos y nos daban patadas. Después nos cambiaban de posición y nos hacían poner de piernas abiertas y con las manos en la cabeza. Llegó un momento en que no aguanté más y me tiré al suelo; les dije que hicieran lo que quisieran. Pero los muchachos sufrieron más porque ellos son jóvenes y le respondían a lo que decían y más le daban; eran patadas y con cachiporras». Más adelante explicó que recién sobre las 4.30 de la mañana los mandaron sentarse ya que a esa hora, el Parque Rodó (donde está enclavado el parador municipal El Submarino) empieza a ser circulado por personas que salen a caminar en el paseo.

Pedrozo dijo que hacía estas declaraciones para «que esto no le pase a otros» y que iba a hablar con un profesional médico amigo, que es director municipal, sobre el tema. LA REPUBLICA también conversó con los otros dos jóvenes detenidos (quienes presentan evidentes marcas de lesiones,la espalda y rodillas) pero no quisieron comentar los hechos.

Tiros en la noche

Por lo menos en dos momentos de la noche se sintieron varios disparos en la zona costera. Primero a las 22.30 aproximadamente. «Eran disparos que iban y venían de un lado y otro del río», según el testimonio del propio Pedrozo, que piensa que se trataba de civiles brasileños, con el personal militar que patrulla la costa uruguaya aunque «no se podía ver mucho y yo me escondí» en ese momento.

Cerca de la una de la madrugada se volvieron a sentir unos 10 o 12 tiros, lo que incluso alarmó al barrio Pueblo Nuevo, ubicado muy cerca de la costa.

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