Desde el año 1995, la población reclusa se duplicó y, de albergar a 3.500 presos, se pasó a tener 7.200 personas privadas de libertad.
Según la asesora del ministerio, la capacidad locativa ha sido mejorada desde que asumieron las nuevas autoridades en el año 2005. Cerca de 1.500 plazas se han inaugurado hasta la fecha y a la brevedad se inaugurarán en el Comcar 240 plazas. Será un módulo adicional destinado a la población presa que estudia y trabaja. En tanto, en Libertad se habilitarán 780 plazas, producto del reciclaje de la planta principal a través de un convenio realizado con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), cuya inauguración se realizará antes que finalice el año.
En tanto, en el interior del país la apuesta es crear establecimientos con programas de trabajo agropecuarios, apostando a que los presos puedan tener espacios de mayor libertad, de rehabilitación, de trabajo con la tierra, aunque se asuma el riesgo de que pueda llegar a implicar una eventual fuga. María Noel Rodríguez dijo que por suerte han tenido buenos resultados y que “no se han registrado fugas trascendentes, eso ha hecho que en todos los establecimientos se estén incrementando las plazas penitenciarias con la incorporación de nuevos establecimientos”, dijo.
En el marco del proyecto de descentralización de las cárceles departamentales hacia zonas suburbanas o rurales, la primera cárcel que será trasladada con ese fin será la de Rivera, porque es la que presenta “el mayor nivel de hacinamiento, incluso mayor al que se vive en el Comcar”, afirmó. *
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