FA recorrerá los "caminos necesarios" para garantizar el voto de la diáspora
La Subcomisión de Inserción Internacional, de la Comisión de Balance y Perspectiva del Gobierno, elaboró un documento que fue aprobado por el Plenario Nacional del Frente Amplio (FA) y será analizado por los frenteamplistas de cara al Congreso Ordinario «Compañero General Líber Seregni», en donde, entre otros temas, se «reafirma el compromiso de recorrer los caminos que sean necesarios para garantizar el ejercicio al voto de los uruguayos en el exterior».
El trabajo, que consta de 115 puntos y un anexo, contiene 7.364 palabras y un total de 46.686 caracteres, y establece las «definiciones programáticas» del FA en materia de inserción internacional.
El grupo que elaboró este trabajo estuvo conformado por dirigentes políticos integrantes de los sectores con representación parlamentaria y de las bases.
El documento establece, en el punto 14, que del «we are fantastic» y el «alineamiento automático» con Estados Unidos promovido por el gobierno de Jorge Batlle, se pasó a «una política exterior sustentada en nuestros principios de independencia y no alineamiento».
En ese sentido «la derecha tuvo claro los cambios desde el primer momento» y ya el 3 de marzo solicitaba la renuncia del canciller Reinaldo Gargano.
«La inmediata reanudación de las relaciones con Cuba demostró a las claras la voluntad de nuestro gobierno, no sólo de manejarse con independencia sino de su intención política de sumarse en plenitud a la comunidad latinoamericana», agrega.
Se destaca que se «han aumentado las relaciones con países a los que anteriores gobiernos no reconocían por intereses políticos, violentando su autonomía y el principio de autodeterminación de los pueblos».
Misiones de Paz
El compromiso de nuestro país en lo que tiene que ver con las operaciones de mantenimiento de la paz se remonta a 1952, recuerda la subcomisión. La participación «en las etapas iniciales del post-conflicto permite a Uruguay trabajar de manera sustancial con el multilateralismo activo, con el fin de alcanzar la estabilidad política, económica, social y el fortalecimiento del Estado de derecho».
En ese sentido se recuerda que particularmente los países de América Latina «han renovado su compromiso con el proceso de paz y reconstrucción iniciado en Haití», analizando «regularmente» la evolución de la situación en ese país.
En este punto en la subcomisión surgieron dos posiciones: que «más allá de la alta militarización» se tiene que «procurar compromisos del sistema de ONU para el desarrollo económico y social, mediante el PNUD», y que el Congreso «Héctor Rodríguez» del FA aprobó «la no intervención y consolidación de mecanismos que impidan toda injerencia extranjera en los asuntos internos de un país».
En otro sentido se destaca el pedido de ingreso y posterior aprobación de Uruguay al Grupo de los 20, conformado por los países en desarrollo de mayor significación en materia de comercio de productos agrícolas, siendo éste «un cambio sustancial respecto a las orientaciones de los gobiernos anteriores».
Cancillería
«El gobierno progresista promovió la aplicación de criterios de racionalidad y austeridad haciendo que el servicio exterior del país cumpla su papel de forma eficaz y de representación de los auténticos intereses nacionales con énfasis en la promoción y búsqueda de mercados para la producción nacional y el desarrollo creciente de las relaciones científico-técnicas y culturales con otros Estados», señala el punto 46 del trabajo.
Asimismo se destaca la creación del Departamento 20, que significa «una nueva estrategia» vinculada a los uruguayos residentes en el exterior, existiendo más de 20 consejos consultivos en 11 países, y agrega que es «fundamental» definir «políticas nacionales que eviten la emigración».
«El FA reafirma su compromiso de recorrer los caminos que sean necesarios para garantizar el ejercicio del derecho al voto de los uruguayos en el exterior», subraya el documento.
La región
La subcomisión dice que se debe apreciar «la magnitud de los cambios», ya que «la imagen del continente se transformó», al igual que la «caracterización social de los gobiernos», produciéndose el fenómeno «sobre la base de la unidad de los partidos de izquierda y progresistas, en un cuadro muy diverso».
«Vemos el fortalecimiento del bloque regional como la única forma de negociación equilibrada con los grandes actores económicos internacionales, pero también queremos un proyecto más ambicioso en sus metas; partiendo de la mayor integración comercial lograr desarrollos zonales, cadenas regionales, coordinación de políticas económicas, sociales, culturales y científico-tecnológicas, y también el desarrollo de instancias políticas comunes», explica el punto 63.
«El objetivo es el perfeccionamiento de un mercado regional integrado y el mantenimiento de una protección moderada con respecto a terceros», añade.
De la misma forma se valoran los avances del Mercosur, señalando como ejemplo la aprobación y puesta en práctica del Focem, así como también el pedido de ingreso de Venezuela y la creación del Parlamento del bloque regional. «Sin perjuicio de las prioridades y énfasis que se pongan en los acuerdos regionales y en nuestro modelo de integración, es necesario actuar en todos los escenarios posibles, compatibles y simultáneos que se ofrecen en la actual realidad, en especial estrechar las relaciones con naciones de importancia geopolítica y estratégica», se aclara.
Se reconoce que existe «escasa información sobre el desarrollo de las conversaciones en curso» del TIFA y que «dicho acuerdo constituye una decisión estratégica en la medida que su desarrollo podría afectar nuestros objetivos de consolidación de país productivo».
El punto 96 sostiene que «la decisión tomada por el Presidente Vázquez de que Uruguay no firme ningún TLC con formato definido, tal cual fue propuesto, es coherente con la línea programática del FA y la defensa de los intereses del país».
«La región es nuestra prioridad», por lo que «la política a seguir por Uruguay debe continuar explorando dos caminos complementarios: por un lado, preservar el espacio privilegiado del Mercosur, como plataforma de un regionalismo abierto y no excluyente; por otro desarrollar un bilateralismo múltiple con acercamientos comerciales con todos los rincones del mundo, para aumentar y diversificar el intercambio comercial», concluye. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad