Justicia no hizo lugar a pedido de procesamiento de médico que conservó cráneo de desaparecido

La jueza letrada de Paso de los Toros de 2º Turno, doctora María Enrique no hizo lugar al pedido de procesamiento de un médico forense que mantuvo en su poder por casi 30 años el cráneo de Roberto Gomensoro Josman, detenido y asesinado antes del golpe de Estado de junio de 1973

El abogado del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) Guillermo Payseé, organismo denunciante de este caso, informó a LA REPUBLICA que la magistrada rechazó el pedido de procesamiento de la fiscal Adriana Rocha al considerar que el caso prescribió, y por tanto dispuso su archivo. La resolución de la jueza del 27 de setiembre pasado, establece que no es posible juzgar al médico Emilio Laca en relación al delito de «vilipendio de cadáver», previsto en el artículo 307 del Código Penal, por el cual la Fiscalía pidió procesar al profesional que se desempeñaba como forense de la Policía.

Payseé dijo que el dictamen de la jueza Enrique «no deja clara» la existencia del delito porque no analiza el fondo del asunto, sino que plantea directamente la prescripción del hecho, y por ende, la imposibilidad de atribuir responsabilidad penal al doctor Laca quien realizó la autopsia al cuerpo.

Gomensoro Josman tenía 24 años cuando fue detenido el 12 de marzo de 1973. Era estudiante y profesor con grado de Ayudante de la Cátedra de Microgeología de la Facultad de Agronomía. Militaba en la FEUU y en el Movimiento 26 de Marzo.

Su cuerpo apareció en el lago Rincón del Bonete diez días más tarde, en una zona próxima al Batallón de Ingenieros Nº 3 de Tacuarembó. El cadáver estaba atado con alambres, rodeado con una malla y asegurado con tres pesadas piedras para «fondearlo» en el lago.

En el año 2001, Serpaj se presentó ante el entonces intendente de Tacuarembó, Eber Da Rosa, para solicitar la exhumación de los restos de aquel cuerpo encontrado en marzo de 1973, que habían sido sepultados como «NN» en la tumba 10.936 del cementerio de Paso de los Toros.

Luego de un complejo trámite administrativo, se logró ubicar el cadáver, y tras realizar un examen de ADN y estudios antropométricos al cráneo hallado en el consultorio del médico forense, en octubre de 2002 se estableció que los restos pertenecían a Roberto Gomensoro Josman. *

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