Forestación y flatulencias bovinas
–Unas declaraciones del ingeniero Berterretche, director general forestal, dejaron claro en estos días que, entre las exigencias a los nuevos emprendimientos forestales, figura la reserva de áreas, dentro del espacio forestado, para otros fines. ¿Eso implica la posibilidad de atender en esas áreas, frente a los perjuicios de la contaminación, a la población ganadera?
–Esa exigencia está pensada para eso, precisamente. Antiguamente, los pocos montes que existían en Uruguay, no naturales, los exóticos, eran montes de abrigo del frío, del viento, de lluvias y de heladas para los animales. Se está pensando en la convivencia fructífera de este mal llamado «modelo forestal» con el resto de la producción. En este sentido voy a decir algo que me parece importante: hoy día se sigue criticando al gobierno por cosas que distorsionaban la ley forestal original y que ahora se están corrigiendo, apuntando a una convivencia que potencie a más de una producción, que una cosa no sustituya a la otra. Por otra parte, el área considerada apta para la forestación no supera los 3.000.000 de hectáreas, o sea un 17% del área disponible para producir. Pero hay otro concepto. Ya que estamos hablando de ganadería, desde el punto de vista de los gases de efecto invernadero, las famosas flatulencias bovinas, que son metano, hoy día son contrarrestadas con un balance positivo precisamente por la forestación. Si no, tendríamos un balance negativo en relación a los gases de efecto invernadero.
–Qué interesante… Poca gente sabe ese detalle, supongo…
–Claro, porque quienes reclaman contra la presencia de la forestación no saben que en el balance de absorción y emisión el equilibrio está dado por la forestación…
–Habiendo forestado más, Uruguay se defiende mejor en ese aspecto…
–Exactamente. *
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