Un guiño para Cristina
No me gusta el peronismo, pero debo reconocer que en distintas etapas de la vida argentina jugó un papel positivo. Tampoco comparto la actitud de Néstor Kirchner y de algunos de sus funcionarios más próximos durante todo este tiempo en el que hemos sufrido los cortes de rutas y puentes por parte de los ambientalistas de Gualeguaychú.
Todo lo ocurrido en relación a Botnia fue tremendo, desagradable, doloroso. Lo sigue siendo.
No será fácil olvidar, pero tendremos que no priorizar los dolores y sí las esperanzas.
Ahora hay elecciones en Argentina, país donde viven 300 mil uruguayos.
En esas elecciones se va la vida de esos compatriotas, pero también se va la vida del entendimiento entre los dos países. Por más que uno le dé vueltas, en Argentina no hay una mejor opción que la de la señora Cristina Fernández de Kirchner. No la hay para Argentina, ni para Uruguay ni para Latinoamérica.
Ante esta situación, ¿qué hacer? Mirar para el costado, hacerse el bobo o dar algún tipo de señal que permita visualizar que los uruguayos progresistas acompañan esa candidatura.
La decisión no es sencilla y habrá que tragarse varios sapos para animarse a dar la señal. Seguramente los blancos y colorados que quieren detener el contradictorio avance progresista latinoamericano se pondrán como erizos, profundamente molestos.
Lo que importa es tener una visión estratégica en materia de relaciones internacionales y Uruguay requiere de una excelente relación con Cristina. No hay otra, pero además no me desagrada. *
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