Armas robadas ya estarían fuera del país

La investigación sobre el robo de armas de guerra en el arsenal de Boiso Lanza sigue avanzando y ciertas interrogantes comienzan de poco a despejarse. Una de ellas apunta a que la mayoría de las armas hurtadas ­o todas­ ya estarían fuera del país, presumiblemente en Paraguay, perdiendo fuerza las otras hipótesis que referían a otros destinos: las favelas de Río de Janeiro e incluso a Chile.

Un segundo aspecto tiene que ver con la versión publicada por el diario El País relacionando el robo con la organización narcotraficante desbaratada en Salto semanas atrás.

De acuerdo a información a la que accedió LA REPUBLICA es cierto que existen fuertes indicios y pistas que permiten aseverar que si bien la ruta de las armas conduce al narcotráfico colombiano, no lo es precisamente con la estructura que lideraba Juan Carlos Ramírez Abadía, alias «Chupeta», como aseveró el diario caganchero.

Una de las hipótesis más firmes es que las armas eran finalmente «canjeadas» por drogas en poder de los compradores. No obstante, la preocupación central de los investigadores de Inteligencia policial se orienta ahora a completar el rompecabezas de la organización que operaba dentro de la Fuerza Aérea, los nexos ya probados con un recluso del Comcar y otros apoyos externos a la base militar.

 

Recomenzaron los interrogatorios

Ayer dos de los cuatro soldados procesados, actualmente recluidos en Cárcel Central e incomunicados entre sí y con el exterior, fueron interrogados nuevamente por personal de Inteligencia con la debida autorización judicial.

En las próximas horas será el turno de los otros dos efectivos militares y del civil recluso. De estas sesiones de interrogatorios se busca establecer extremos aún poco claros de la intrincada trama.

Ya se habría aclarado con exactitud quiénes fueron los responsables directos de los robos de al menos 8 de las 13 armas robadas. Hasta el presente se recuperó sólo un fusil FAL de los 11 robados.

También estaría claro que los robos se remontan a bastante tiempo atrás del que se manejó al comienzo de la investigación. Hay elementos que permitirían precisar en marzo uno de los primeros robos, lo cual pone en tela de juicio la rigurosidad de los controles que periódicamente se realizaban por parte de los responsables de la unidad.

Otros seis militares -uno de ellos con rango de capitán- relacionados con el área donde se guardaban las armas irán a declarar ante el juez Ricardo Míguez.

El pasado lunes 17 de setiembre, el magistrado procesó a ocho personas -cuatro militares y cuatro civiles, dos de las cuales son mujeres- por el robo y ocultamiento del armamento de guerra, que presuntamente sería vendido al exterior, posiblemente a Brasil.

Si bien la investigación que lleva adelante la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) no ha arrojado todavía mayores resultados más que la recuperación de uno de los fusiles FAL robados, se espera que en los próximos días la indagatoria avance y se logre echar luz sobre el de lo ocurrido con las armas que todavía no fueron encontradas. *

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