Llamadas al Director
Pippo, Kesman, Zitarrosa y una frase hecha
Señor Director:
El señor Antonio Pippo en «La columna amarilla» del día miércoles 12 de setiembre, que titula «Cosas distintas», habla sobre las recientes medidas adoptadas por el ministro de Economía para frenar el empuje inflacionario.
Ya casi sobre el final expresa: «Al que crea que yo voy rebotando de banda en banda como una bola golpeada por el palo con mucha fuerza, le contesto con una admirable frase de Alberto Kesman, ese filósofo popular y contemporáneo: «Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa».
Crasso y grave error del señor Pippo. Me extraña él, un hombre de izquierda, que no sepa que esa frase pertenece al querido y recordado flaco, Alfredo Zitarrosa. Supongo que Pippo no conoce el cancionero del flaco, y que esa frase «admirable» que le atribuye a Kesman, referenciándolo como un «filósofo popular y contemporáneo» es parte del texto de la «Chamarrita de los milicos», que Zitarrosa, como buen filósofo y sociólogo, escribiera «de un tirón» en un bar sito en Bulevar Artigas y 18 de Julio, el día 27 de enero de 1970, según recuerdan los estudiosos de su obra.
Para conocimiento del señor Antonio Pippo, dicto la parte de la «Chamarrita de los milicos», donde está inserta esa frase:
«Los boliches del Cerrito están llenos de milicos
con ropa militar y otros de particular: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa».
Creo que era apropiado y necesario reparar esa fea equivocación, y poner las cosas en sus justos términos, en homenaje a la memoria del entrañable flaco. Debemos creer que Kesman «inocentemente» se apropió de esa frase, aunque desconozco si en algún momento, suponemos que sí, haya mencionado al verdadero autor de la misma.
Por otro lado, no creo, como dice Pippo, que Kesman sea un «filósofo popular»; es, simplemente, un relator de fútbol.
Teléfono: 3086…
El Director: Bien cierto es, estimado y atento lector, que Zitarrosa usa esa expresión en una de sus canciones. Pero no por ello debemos atribuirle la autoría. En efecto, se trata de una frase hecha que existe desde mucho antes que Zitarrosa la inmortalizara en su canción y que Kesman la utilizara en sus comentarios deportivos. Es una de esas sentencias populares de una vaguedad suficiente como para ser usada en cualquier circunstancia, teniendo en cuenta, además, su manifiesta obviedad. Y en cuanto a la catalogación de Kesman como filósofo popular, me consta que Pippo lo ha dicho con la ironía que le es característica.
A no caer en el fundamentalismo ecologista
Señor Director:
A los que están en contra de la fábrica de celulosa les pregunto: ¿van a dejar de consumir papel? Porque no creo que se pueda sostener desde el punto de vista ecológico, que se instalen fábricas en otros lugares y recibir nosotros el papel. Por otra parte no hay fábrica, ni población que no contaminen. Hay que controlar sí, el grado de contaminación para mantenerlo en los valores permitidos y no caer, por favor, en fanatismos ecológicos.
Teléfono: 9164…
El Director: Es muy atinada su reflexión, estimada lectora, y pienso que bien podrían tenerla en cuenta los uruguayos que vociferan contra Botnia.
Legnani me da la razón: el FA puede perder el gobierno
Señor Director:
En una llamada publicada el 16 de julio con los argumentos expuestos presagiaba que el Frente Amplio perderá el gobierno que ganó el Encuentro Progresista. El señor director estimó que era experto en análisis económico-financieros, cosa alejada de la realidad, y mi vaticinio, apresurado. Sobre esto acabamos de acceder, el 9 de setiembre, al análisis del señor Raúl Legnani, este sí con credenciales suficientes para opinar, que termina su nota así: «Lo que es peor se pueden quedar (los más humildes) sin un nuevo gobierno progresista». ¡Otro mal agüero!
Teléfono: 2098…
El Director: Estimado lector, una cosa son los análisis de la realidad y otra las predicciones. Todos tenemos derecho a opinar y a vaticinar, pero es conveniente ser más flexibles y suavizar los términos para no caer en sentencias concluyentes e inapelables. Sólo estamos a mitad del camino; en dos años pueden suceder muchas cosas.
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