Orden del comandante Bonelli llamó a preservar valores ante acto de "traición"

El comandante en jefe de la Fuerza Aérea (FAU), teniente general (aviador) Enrique Bonelli, difundió ayer un fuerte mensaje dirigido al interior de la fuerza, sacudida aún por el robo de armamento de la base Boiso Lanza, hecho que calificó como «una traición y un delito que todos estamos obligados a impedir o denunciar». Una circular interna, a la que tuvo acceso LA REPUBLICA, fue leída ayer a las 8.30 horas en todas las unidades, institutos y servicios de la FAU ante el personal a cargo de las armas en las distintas dependencias. He aquí el mensaje del teniente general (aviador) Bonelli:

«PALABRAS DEL SEÑOR COMANDANTE EN JEFE. La Fuerza Aérea, a lo largo de su proficua historia ha atravesado difíciles momentos. Como toda organización integrada por hombres, asume la consecuencia de sus actos heroicos, como así también de sus errores y miserias.

Durante la última semana hemos comprobado con dolor, que integrantes de nuestra Fuerza, mediante su accionar u omisión han permitido que nuestra seguridad se viera resentida, a tal punto que durante un período determinado fueran sustraídas armas y munición de la dotación de una Sub Unidad. Se desprende de la Ley, que nuestra misión es planificar, conducir y ejecutar los actos que impone la defensa nacional en lo referente al poder aeroespacial, para ello la sociedad nos ha entregado en custodia material bélico y junto a ello una gran responsabilidad. Hurtar y entregarle ese material al enemigo, venderlo para provecho propio, o destruirlo, constituye una traición y un delito, que todos estamos obligados a impedir o denunciar, sea cual sea nuestro lugar de tarea. Este hecho, de por sí grave, adquiere mayor dimensión al analizarlo desde el punto de vista conceptual, ya que estamos ante la presencia del descaecimiento de los valores que hacen fuerte nuestra Organización. Honor, disciplina, subordinación, lealtad, sacrificio, honestidad, son características propias de nuestra formación profesional militar. No son palabras, es una manera de ser y de sentir. Es una forma de actuar. La honestidad no es exclusividad de nadie, pero es responsabilidad de todos. Tampoco es una conducta extraordinaria, es el deber ser. Sucede que cuando alguien se aparta, la distorsión es tan grande, que produce un mal colectivo. Debe estar incorporada en nuestros procedimientos diarios y debemos comprobar siempre que ésta constituye la norma.

Hoy esa norma ha sido rota, y la distorsión es tan grande que ha sacudido nuestra estructura, haciéndonos sentir vulnerables, cuando no lo somos, mostrar deslealtad, cuando la LEALTAD es nuestra fortaleza, vernos indisciplinados, cuando LA DISCIPLINA constituye la base que da a la Fuerza Aérea la cohesión imprescindible para el cumplimiento eficaz de su misión». *

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