Fue modificado el proyecto del Senado, que vuelve a la Cámara alta

Diputados aprobó las nuevas normas para repoblar la campaña nacional

A las 15.58 había una sola, estoica persona en sala: Uberfil Hernández (Espacio 609), cuya puntualidad es capaz de emocionar tanto como Tita Merello haciendo «Filomena Marturano»; claro, es una puntualidad que no puede calificarse de británica, aunque lo merece, porque don Uberfil puede pasar por pariente de Bartolomé Hidalgo sin mayores problemas, pero jamás del conde de Salisbury ni de Eduardo III Plantagenet, rey de Inglaterra.

El resto comenzó a llegar, en pequeños grupos y en medio de cierta algazara, tarde como casi siempre; una lástima, porque luego el plenario insumió varias horas en un único asunto que, más allá de su importancia, bien pudo resolverse antes. Pero también siempre hay una explicación: así como una hamburguesería famosa tiene «La cajita feliz» para los niños que se portan bien, esta Cámara está a punto de patentar «La caja de las sorpresitas» para los periodistas viejos que se portan mal.

En fin, la cuestión fue que el plenario aprobó el proyecto de ley que fija nuevas normas para repoblar la campaña, otorgándole al Instituto de Colonización ­cuyo presidente Gaggero y otros directores estaban en las barras, ansiosos­ herramientas para disponer de las tierras que necesite a ese noble e imprescindible fin.

Antes de iniciar la crónica de los hechos, bien vale la pena destacar que los diputados Jorge Orrico (Asamblea Uruguay) y Daniel García Pintos (Lista 15) tomaron en cuenta unos comentarios míos de ayer sobre su estética: Orrico sustituyó la corbata rosada que dejó apopléticos a varios por otra de un primoroso celeste; y García Pintos olvidó en el ropero, con la guitarra, el ambo cremoso al que tanto cariño dispensaba, presentándose con un traje azul oscuro distinguidísimo, al que arruinó, porque es un caprichoso de novela, con unos zapatos color dulce de leche.

 

Pereyra al ataque

Hablo de Aníbal, no de Inodoro, hombre del Espacio 609. Fue el miembro informante; mezcló lectura con improvisación y repitió su compleja vocalización tanto como su energía rochense templada con asado y vino.

Precisó que el proyecto aprobado por el Senado había sufrido modificaciones luego de su pasaje por la Comisión correspondiente de Diputados, donde fue recibido el aporte de prácticamente todas las gremiales agropecuarias: «El proceso de despoblamiento continuo es uno de los hechos sociales más significativos en el medio rural (…) y estamos siendo testigos de la desintegración del tejido social». Con alguna dificultad para dejar su boca lo suficientemente cerca del micrófono (sin besarlo, porque se vería mal), siguió: «El propósito es otorgarle a Colonización una herramienta actualizada para disponer de las tierras necesarias para el desarrollo de una política de asentamiento de la familia en el medio rural».

De pronto, transida la voz de patriótica emoción, aclaró que se «estaban retomando los ejes del pensamiento artiguista plasmado en el Reglamento Provisorio de Tierras de 1815″. Luego, mantuvo el dedo índice izquierdo (no iba a ser el derecho) erecto para señalar, como punto de especial relevancia, mientras Víctor Semproni (Claveles Rojos), extrañamente inquieto, casi volátil, lo miraba fijamente: «La modificación del artículo 35 exige que antes de enajenar un campo de 500 hectáreas de índice Coneat 100, debe ser ofrecido a Colonización, previéndose que si no se cumple con lo referido se determinará la nulidad del contrato y aumento de la multa».

El artículo 1º del proyecto dice: «Las tierras de propiedad del Estado, entes autónomos, servicios descentralizados y organismos públicos en general, que por su ubicación, superficie y características agrológicas resulten económicamente apropiadas para la formación de colonias, y que no estén afectadas a destinos específicos, tendrán prioridad para ser colonizadas». El artículo 5º faculta a Colonización a ofrecer en venta a plazo a los colonos las fracciones que ocupan, siempre que se cumplan una serie de condiciones previas. Por el artículo 6º, Colonización promoverá, con anuencia del Poder Ejecutivo, la creación de fideicomisos u otros procedimientos con el objetivo de obtener fondos para la compra de tierras. Y varios artículos -7º, 8º, 9º, 10º y 11º- se refieren al apoyo y conexión con este proyecto de Mevir, UTE, las intendencias y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Finalmente se establece que la adjudicación de fracciones se hará dando prioridad a las familias integradas por personas jóvenes y con niños en edad escolar, así como a los pequeños productores organizados, trabajando en grupo, que ya estén explotando la tierra con áreas insuficientes y/o con tenencias precarias.

Ya cerrando su ardoroso discurso el decidido Pereyra, observé que a Jorge Gandini (Alianza Nacional), el «vibrato» exigente de ayer lo había dejado fuera de concurso. En su lugar, como siempre, irrumpió Irene Caballero.

Sentí la barra, Jorge: «¡Muy bien!».

 

Las sorpresitas

Mientras todo el mundo felicitaba a Pereyra, mientras todo el mundo hablaba de la necesidad de aprobar el proyecto y mientras todo el mundo prometía «ahorrarle tiempo a la cámara», casi todo ese mundo se dedicó, trascartón, a sugerir modificaciones, a pedir aclaraciones y a preocuparse por la redacción de algunos artículos, estirando el debate como uno de aquellos viejos chicles «globero».

Yo banqué, cansado, pero banqué. Un príncipe del aguante. Nadie me puede reprochar nada. Incluso recibí el inmerecido homenaje de Gonzalo Mujica (Espacio 609), quien, al fundamentar su múltiplemente adjetivado apoyo al proyecto ­»es una ley histórica»­ hizo alusión a que «como era un tema serio no había cámaras, ni micrófonos, ni multitud de periodistas como otras veces, y sólo se veía a quien cultivaba la vieja escuela periodística».

Primero se me cayó una lágrima, no sé si de gratitud ­ya que a mi lado no había quien disputase la mención y por tanto gané sin correr­ sino porque quizás tengo problemas neurológicos. Pero luego pensé: «¿Este tipo, al final, me estará diciendo viejo con una gran calidad?». Empezaba a calentarme, cuando Mujica, hecho un duque (éste no agarra de las solapas), se acercó y sonriente, me convenció de que había sido un elogio. (Soy un ingenuo de cuarta, soy; más que Aguirrezabala).

Entonces escuché que Alberto Casas (Herrerismo) reclamó más medidas financieras de apoyo al proyecto, recordando que hoy el país no tiene crédito (información que quizás sacó de la página web de «La hoja parroquial de Sauce», dicho con todo respeto); que Guido Machado (Foro Batllista) aclaró que «este proyecto no va a cambiar sustancialmente la realidad pero lo vamos a acompañar, porque la ley de Colonización es de fuerte cuño batllista»; que Jorge Patrone (Asamblea Uruguay) se dedicó, con entereza y piedad dignas de San Francisco de Sales, a dar explicaciones a todos quienes planteaban dudas; que Fernando Longo (Liga Federal Frenteamplista), Hermes Toledo (Partido Socialista), Gustavo Guarino (Alianza Progresista) y Mónica Travieso (Espacio 609), entre otros representantes del Interior, pusieron empeño evangelizador en resaltar todo lo que los departamentos de los que son oriundos necesitan de esta ley; y que Alberto Scavarelli (Foro Batllista), mostrando dotes de predicador convincente, logró apoyo unánime a un aditivo al proyecto: «La OPP coordinará, a solicitud del Instituto de Colonización, las acciones que permitan la efectiva prestación a los colonos de servicios de salud, transporte, educación y telefonía fija».

El proyecto fue votado por unanimidad, luego de haber sido desglosado en dos cuerpos de artículos y de haberse incorporado algunas modificaciones en varios de estos que no cambian la sustancia de la iniciativa parlamentaria, que ahora regresa al Senado para su aprobación.

 

Otras yerbas

La hora del plenario, una vez más, fue prorrogada. Esto permitió acordar que el punto 2 del orden del día ­derog
ación parcial de la ley de servicio militar obligatorio- sea tratado la semana que viene. Lo mismo ocurrirá, concretamente el miércoles 19, en una sesión extraordinaria, con el proyecto de integrar una comisión investigadora por el caso de los Casinos. Che, ¡cómo lo tienen de punto a este muchacho Bengoa! Y eso que se cortó la colita…

También fue aprobado el punto 4, declarando a la ciudad de Bella Unión como «Capital Nacional del Cultivo e Industrialización de la Caña de Azúcar».

Después me enteré que hubo un inesperado cambio de malla oro. Pablo Alvarez (Espacio 609), la perdió a manos de una morocha del Partido Nacional, suplente en Alianza Nacional, que se convirtió en la legisladora más joven en la historia del Parlamento nacional: Ana Laura Gadea, 25 años, dos hijos, oriunda de los pagos de Vidalín.

En las barras, durante un rato ­los venció la oratoria y supongo que se fueron a ver «Ratatouille» al Movie Center- estuvieron los alumnos de 4º año del Liceo Nº 1 de Trinidad, que participan del programa «Decen», respaldado por el LATU, por el cual compiten en la creación de una empresa que pueda colocar su producción en Montevideo. Ellos han fabricado una silla que sirve tanto para pescadores como para mateadores; varios diputados pidieron precio. Es que los hay que matean, claro, pero también que pescan (a la encandilada, al estilo ambulatorio, usando el celular como un calderón, en fin). Los pibes, al irse, parece que dijeron: «Mucho verso, mucho verso, pero a la mosca no se le vio ni una alita…». *

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