Levantan en Artigas ocupación del puente binacional De la Concordia

Rigurosos controles: Brasil exige desinfección hasta de los zapatos

Miguel Irrazábal – Artigas

Los ocupantes del puente De la Concordia decidieron levantar sus medidas y permitir el paso por el mismo, luego de mantener una reunión con el intendente de Artigas, Carlos Signorelli, y el «prefeito» de Quaraí, Carlos Gadret, quienes señalaron que están haciendo gestiones para atender, en la medida de los posible, los planteos de pequeños almaceneros, areneros, fleteros y carpinteros, aunque había algunas opiniones divididas entre los propios ocupantes. La desocupación se concretó en la tarde de ayer, luego que en primera instancia decidieran otorgar dos horas para habilitar el pasaje «para no tener de rehén a la población» . Pero luego de esta conversación fue liberado el paso en forma total. Al mismo tiempo se tomó como una verdadera desilusión la llegada del gas uruguayo, ya que si bien se había anunciado, por dirigentes locales oficialistas, que llegaría a 110 pesos la garafa, llegó a casi 180, lo que hizo a alguna gente desistir de adquirirlo. Un dato que ilustra esto es el hecho de que a las 18 horas de ayer se habían comercializado unas 60 garrafas, cuando la necesidad era mucho mayor.

Gas más caro que en Salto

En lo que algunos artiguenses que participaron de programas radiales definieron como la «penúltima mentira» (en alusión a que también antes se había anunciado que se iba a pagar el lucro cesante a los productores de Colonia Rivera y después se desdijeron) se calificó la realidad de la llegada del gas a Artigas, ya que el vocero local del presidente Batlle, doctor José Moraes, había anunciado públicamente que llegaría a «unos 110 pesos». En realidad llegó casi un 65 % más caro, ya que se lo comercializaba a 179 pesos.

LA REPUBLICA consultó a la empresa que estaba comercializando gas y se nos explicó que «la carga cuesta eso», más allá de que promocionalmente se hace el cambio de garrafa y se entrega la válvula sin costo.

Para los que tienen válvula y no la necesitan vale lo mismo, se nos explicó. Agregaron que el precio del gas «es regulado por Ancap y si no hay una orden directa del ente o del ministro de Economía para que se exonere el IVA, no se puede modificar el precio», informaron. Agregaron que a diferencia del resto de los combustibles «el gas tiene una tarifa diferencial de transporte, lo que lo hace más caro y por eso en Salto está 10 pesos más barato».

La empresa que trajo el gas se iba a comunicar con el vocero local de Batlle para ver si se hacían gestiones ante las autoridades nacionales para bajar el precio, ya que, de lo contrario, «en una semana no hay más gas uruguayo» en Artigas. A esto hay que agregarle la resistencia de mucha gente ante la incertidumbre de lo que pueda pasar más adelante, ya que si bien cambian la garrafa y regalan la válvula, muchos temen después quedarse sin la garrafa brasileña, que tiene carcterísticas diferentes a las uruguayas.

Carpinteros complicados

La ocupación la venían realizando almaceneros pequeños, fleteros, areneros y carpinteros independientes, los que tienen una situación más complicada: «No tenemos madera para trabajar y en Uruguay no se vende la madera que utilizamos; somos casi 500 familias que dependemos de esto. Una situación también compleja tienen los areneros, quienes tras negociar poder trabajar con la Marina que vigila las aguas uruguayas, ahora no pueden hacerlo porque se lo prohíbe la Brigada Militar brasileña, que vigila la costa del otro lado de la frontera. Cabe agregar que en las negociaciones iniciales realizadas con el subreceptor local, éste mencionó que un camión de madera importada había cruzado el martes, pero el hecho llamó la atención, ya que por las medidas sanitarias se había suspendido la habilitación para importar a través de esta frontera.

Controles más estrictos

Los controles aduaneros que se están realizando en la cabecera uruguaya del puente son más estrictos de lo que se venían haciendo, y se autoriza sólo el ingreso de comestibles autorizados para la canasta familiar.

Refrescos, gas y otros productos no están autorizados y se hicieron varios pequeños decomisos, principalmente de zapatos. A todo esto, varios artiguenses se sintieron molestos porque los controles sanitarios brasileños dispusieron un férreo control que incluye la obligación de bajarse de las motos para «desinfectar los zapatos» antes de ingresar a territorio brasileño.

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