Gobierno expresó malestar a Ashby
Ashby recibió ayer del gobierno la advertencia y manifestación de molestias por sus declaraciones en las que que criticó la posición asumida por la ciudadanía en el plebiscito de 1992 –sobre la Ley de Empresas Públicas–, y consideró que este hecho había contribuido a elevar la tasa de desempleo en el país. El diplomático, por su parte, reiteró en un comunicado que el porcentaje de la economía en manos del Estado en Uruguay es un «factor negativo» para aquel empresario estadounidense dispuesto a invertir en nuestro país.
El embajador estadounidense se reunió por espacio de una hora con el director de Asuntos Políticos de la Cancillería, Miguel Berthet, para explicar el alcance de sus dichos que generaron el rechazo de prácticamente todo el sistema político, tras los cuales, mantuvo –en esencia– su línea argumental.
La reunión tuvo un final inesperado. Producto de una «confusión», Ashby abandonó la sede ministerial por un ascensor lateral, sorprendiendo a los periodistas y al propio jefe de prensa de la embajada, quien también lo esperaba. Un par de horas después, la misión diplomática difundía un comunicado, rotulado de «urgente», conteniendo expresiones del embajador. «Se trató de una entrevista periodística sobre temas económicos y el intercambio fue en respuesta a por qué hasta la fecha el nivel de inversión norteamericano en Uruguay no está en concordancia con el número de aspectos positivos que presenta este país».
«Una de las razones obedece al porcentaje de la economía que está en manos del Estado. Desde el punto de vista del potencial inversor norteamericano es un factor negativo».
«Queremos aumentar el nivel de inversión norteamericana y que las empresas estadounidenses establezcan sus centros regionales en el Uruguay. Ello permitirá así incrementar el número de puestos de trabajo en Uruguay».
«Ese intercambio, en la entrevista periodística, estuvo centrado en los factores que contribuyen a una imagen de inversión atractiva que es necesaria para atraer la inversión norteamericana», expresó Ashby.
Batlle: «No son de recibo»
«Yo creo que el embajador, como habitualmente son los norteamericanos, tiene una manera de ser y de hablar que refleja siempre su manera de pensar y naturalmente eso dentro de los protocolos diplomáticos no son cosas comunes ni son cosas de recibo; pero todos sabemos que detrás de las palabras del embajador no hay nunca otra cosa que no sea la expresión, real y sincera, de lo que siente, en el error o en la equivocación, pero no hay ninguna intencionalidad política que afecte para nada lo que es importante, que son las relaciones de fondo entre los Estados Unidos y Uruguay», dijo Batlle a la salida de la reunión en ADM, que contó como orador al presidente de Chile, Ricardo Lagos.
El Presidente agregó que «si hay algo que ha caracterizado al embajador en nuestro país es su notorio y claro afán de participar y compartir con nuestros efuerzos para abrir nuestra economía, para aumentar el comercio con los Estados Unidos» y recordó que a partir del problema de la aftosa el gobierno de ese país mostró «sin ninguna duda una clara colaboración».
«El mundo del revés»
El mandatario descartó que exista molestia en el gobierno con las manifestaciones de Ashby, pero aprovechó la consulta para referirse a la situación en la frontera brasileña. «¿Malestar? No, es una linda primavera, no tenemos malestar por estas cosas, ni por otras que a veces suceden, como esa huelga de los que hacen contrabando. Me hace acordar a María Elena Walsh, el mundo del revés; o sea los que infringen la ley hacen huelga. Yo estuve contento porque no infringirán más la ley».
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