Gobierno confirmó espionaje a los sectores de izquierda

"Nunca se dejó de investigar"

Primero el ministro de Defensa Luis Brezzo denunció la existencia de grupos de extrema izquierda que se preparan para disputar el gobierno mediante la violencia, acompañada de una rebelión civil que discrimina a los hombres del gobierno en sus trámites públicos; luego el subsecretario del Interior, Daniel Borrelli, dijo desconocer ambos extremos y anunció un pedido de informes al director nacional de Información e Inteligencia, inspector principal Luis Pereyra Saldías. Este, por su parte, confirmó a Uruguay Online que los servicios de Inteligencia continuaron (y lo hacen aún) trabajando, como en los tiempos de la dictadura, en el seguimiento de grupos de izquierda y organizaciones sociales.

«Nunca se dejó de investigar» aseveró Saldías. Respecto a las denuncias del ministro de Defensa Luis Brezzo, de que grupos de extrema izquierda se preparaban para acciones violentas, el inspector declaró: «No puedo decir ni que sí, ni que no. Los estamos investigando desde hace tiempo, saque sus propias conclusiones».

La secuencia comenzó con las afirmaciones del ministro Brezzo en el semanario Búsqueda, acusando a la izquierda radical de preparar actos de violencia contra el Estado. Estas despertaron preocupación y rechazo entre los dirigentes del EP-FA. Brezzo dijo, también, que existe en organismos públicos y privados una paraadministración que discrimina a personalidades del gobierno y sus allegados.

«Hay gente que está trabajando mucho en determinadas zonas de Montevideo, tratando de organizar o promover acciones. Lo sabemos todos y sobre todo la gente que vive en los barrios donde hay un estilo violento. Lamentablemente, hay gente así», sostuvo Brezzo.

Respecto a la persecución de hombres de gobierno, sus amistades y familias, cuando de realizar una gestión se trata, el secretario de Estado, dijo: «Uno ve que en distintos lugares de la administración se ha formado una red paraadministrativa, que genera hostilidad ante los trámites que van a realizar algunas personas a las que se vincula directamente con el gobierno. (…) Una persona equis, que sea del gobierno –político, dirigente, legislador– o un familiar, que lleva un apellido que sea vinculable a alguien que esté en el gobierno, puede encontrarse con algunos fenómenos que no tienen explicación y que son consecuencia de la acción de personas que están trabajando en esas oficinas, que atienden al público. Eso trae como consecuencia que se pierda un expediente, o que se demore, o que se sesgue para informarse negativamente».

Reacciones

Para el senador de Asamblea Uruguay, Alberto Cid, las declaraciones de Brezzo, están «fuera de lugar», son «de una especial gravedad» y tienden a avivar las tensiones que tiene la sociedad uruguaya.

Incluso se puede presumir, observó Cid, que el ministro confirma las versiones circulantes meses atrás, que indicaban que servicios militares espiaban las marchas de las organizaciones sociales y a determinados sectores políticos.

El senador de AU advirtió que las palabras del secretario de Estado tienen un componente fantástico poco recomendable en un jerarca gubernamental. Especialmente, las referidas a la discriminación que sufrirían familiares de políticos allegados al gobierno. En todo caso, añadió, la marginación la sufre la primera fuerza política del país (el EP-FA), que en el Parlamento y otras esferas de la actividad estatal, es sistemáticamente desoída. «Pero si él tiene prueba de sus aseveraciones, que lo demuestre», concluyó Cid.

Enrique Rubio, senador de la Vertiente Artiguista, indicó que en lugar de buscar políticas sociales y económicas que amortigüen los terribles impactos de la línea económica que sigue el gobierno, el ministro Brezzo se dedica a perseguir fantasmas.

Lo cierto, dijo Rubio, es que el umbral de tolerancia de la gente es muy alto y nada indica que se vivan fenómenos como los descritos por el secretario de Defensa.

«El Ejecutivo tendría que buscar soluciones para una sociedad con un grado de desesperanza, tal como lo plantean cientistas sociales, sólo asimilable al invierno de 1982 cuando saltó la «tablita» y el dólar se disparó, o en 1973 en momentos en que sobrevino la dictadura», observó Rubio.

La Vertiente, aseguró el dirigente, ha estudiado la pobreza reciente y la segmentación espacial y social producida en el país a partir de la aplicación de las políticas neoliberales. En la solución de ese fenómeno tendrían que estar centrados los esfuerzos del gobierno y no en el despliegue de una imaginería como la expresada por Brezzo.

En relación a la existencia de una «paraadministración» descrita por el ministro, Rubio indicó que Uruguay está acostumbrado a que los funcionarios públicos sufran en sus actividades la presión de fuertes intereses económicos y políticos.

Por eso no cree que existan indicadores de intolerancia como los marcados por el jerarca. En todo caso, añadió, el mejor remedio para esos males «es la transparencia y la perseverancia de valores morales en la gestión pública».

Jugarreta

El senador del Movimiento de Participación Nacional (MPP), José Mujica, dijo que es una «jugarreta política» la afirmación del ministro Brezzo sobre que en nuestro país hay riesgo de violencia, promovida por grupos de exterma izquierda.

«Si tiene esa información es mejor callarse la boca y ponerse a trabajar, porque no creo que sea tan incapaz como para hacerla vox populi», afirmó el legislador.

Mujica sostuvo que «lo más grave que está pasando en Uruguay en materia de subversión es que se nos está yendo la gente».

El senador emepepista dijo a LA REPUBLICA que «el hombre está un poco herido y más que nada trata de empardar una situación embarazosa, que tiene que ver con lo que se ventiló en la interpelación por los sucesos del barreminas ‘Valiente'».

«Como ministro de Defensa Nacional, si maneja algún tipo de información como la que dijo, no es prudente que la haga vox populi. El mero oficio indica que lo mejor es callarse la boca y que se ponga a trabajar en el campo de la información y no difundirla», enfatizó.

«Como no creo que el ministro sea tan incapaz, creo que en realidad hace una jugarreta de carácter político», añadió.

El senador emepepista lamentó que «se está poniendo de moda largar acusaciones al vuelo, así nomás. Por ejemplo, se dice que todos los aduaneros son una manga de corruptos. Creo que eso en figuras de gobierno para nada hace bien, porque se pierde el principio de la prudencia».

«Si los eventuales inversores que miran al país desde afuera le dan credibilidad a lo que dice el ministro de Defensa, mal navegará un proyecto político que se basa precisamente en buscar atraer capitales. Se les está pronosticando un violentismo surgente y no lo dice cualquiera, sino el ministro de Defensa».

«Da la impresión –prosiguió Mujica–de que quiere construir un misterio, apelando a la política del cuco, pero lo más grave que está pasando en el país en materia de subversión es que se nos está yendo la gente. Es una subversión silenciosa, la respuesta de muchos orientales que se van. Creo que por este camino, el gobierno aumenta los inconvenientes en lugar de mitigarlos».

Fuentes de la coalición de izquierda dijeron a LA REPUBLICA que dicha fuerza política no descarta llamar a Brezzo, a Comisión General.

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