Chávez no estaba, pero fue un tema recurrente en Cámara de Diputados
De pronto se llenó de periodistas, grabadores de radio y cámaras de televisión. Qué extraño, me dije. ¿A qué se debe tanta algazara si estamos en la media hora previa? Es decir, ese espacio lívido al que los comunicadores –salvo un servidor y de vez en cuando– dan igual interés que a un curso de dialecto ruandés.
Enseguida lo supe. Washington Abdala (Foro Batllista) se había permitido convocar, con todo derecho y picardía, a una suerte de «conferencia de prensa indirecta» y la emprendió a machetazos contra el presidente venezolano Hugo Chávez. En tono admonitorio exhortó al gobierno a alejarse de tamaña influencia, describiendo los mil y un males que sobre Uruguay podrían caer si el cetrino y verboso caribeño acentuaba su poder entre nosotros.
La exposición fue a voz y gestos severos, similares a los de un estadista –¿Julio María Sanguinetti?– o un profesional de la geopolítica como Bernardo Quagliotti de Bellis. De más está decir que el oficialismo acompañó con algún grito desafiante, algún ademán heterodoxo y algunas miradas que habrían hecho palidecer al mismísimo Chucky.
Asuntos votados
Se votaron cuatro asuntos cuya enumeración es suficiente para el lector, de quien no deseo abusar: la plaza de deportes de Colonia Valdense fue designada con el nombre de Juan Alberto Bonnet; la Escuela Técnica de Colón recibió el nombre de don Albérico Passadore; la plaza de deportes de Carmelo será llamada «Profesor Homero Gabarrot»; y se declaró de interés cultural el Festival de Integración Regional de Lascano.
Curiosidades, dos. La sesión, que discurría por el aburrimiento con riesgo de ahogarse, recobró cierta alegría, no sé si folclórica o sólo bucólica, con lo de Lascano. Además, del profesor Gabarrot hablaron Manuel María Barreiro (Foro Batllista), Homero Viera (Espacio 609) y Pablo Pérez (Alianza Progresista), cuyas emotivas recordaciones conmovieron tanto como las súplicas –silenciosas aunque visibles– de los demás, que estaban al borde del colapso. Cuando pareció que el asunto terminaba, Miguel Asqueta (Alianza Nacional), recién llegado, abundó y destruyó toda esperanza de que la sesión careciera de súbitos aumentos de presión arterial ni estremecedores cuadros de claustrofobia.
Luego, el plenario aprobó el proyecto de Normas para Archivo de Documentos Audiovisuales, redactado por Jorge Orrico (Asamblea Uruguay) e informado con exquisita sobriedad por Pablo Alvarez (Espacio 609).
Lo principal, entre otros aspectos, es: establecer la declaración de interés público de los archivos de los programas de radio y televisión emitidos en territorio nacional; crear el Archivo Audiovisual que funcionará dentro del Sodre; y fijar la obligación, para radios y televisoras públicas o privadas, de entregar en forma semanal copia de sus emisiones, incluida la publicidad. Según Alvarez, «las ciencias sociales tienen en los documentos que las sociedades van elaborando una fuente importantísima de conocimiento; en nuestra época, el documento audiovisual se ha convertido en elemento clave para su comprensión, formando una parte importante de la memoria de la humanidad».
Chávez otra vez
Como asunto político, la oposición incluyó las consecuencias de las recientes heladas entre los productores del norte. Hablaron –de tal modo que provocaron una catarata que hizo abrir los ojos al presidente Pintado como si hubiese visto a Florencia de la V en el baño de hombres– Rodolfo Caram (Herrerismo), Carlos Maseda (Vertiente Artiguista), Guido Machado (Foro Batllista), Carlos Signorelli (independiente Partido Colorado), Pablo Abdala (Herrerismo), Rodrigo Goñi (Alianza Nacional), Aníbal Pereyra (Espacio 609), Juan José Domínguez (Espacio 609) y, dejando el mate a un lado por primera vez en la noche, Gonzalo Mujica (Compromiso Frenteamplista).
Un espíritu travieso recorrió el recinto y se alojó en los legisladores de la oposición: del reclamo de medidas para ayudar a los productores afectados, con el que coincidió la mayoría, se pasó a hablar de ALUR, la empresa azucarera de Artigas, de su viabilidad y, sobre todo, otra vez de Chávez (que aún ni había aterrizado en Carrasco).
Se fijaron posiciones radicales, eso sí. Conocidas ya por todos, eso también. Y hubo alusiones políticas a diestra y siniestra. Fue tan agotador, previsible y hasta con un dejo de sublime hipocresía que, ya confundido del todo, vino a mí un chiste que quizás sirva de irónica metáfora inversa:
–Eulogio, ¿viste lo que andan diciendo en el pueblo?
–No, Zoilo.
–Que nos damos besos en la boca.
–¡Pah! ¿Nos habrán visto, che?
(¿Es muy sutil?)
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