Diputados consagró exoneración del IVA al asado y la falda para rebajar su precio
El proyecto de ley correspondiente llegó con media sanción del Senado y entró al plenario de Diputados como moción grave y urgente. Fue aprobado por unanimidad, pese a un ríspido debate al que, de todos modos, instigó la oposición, dispuesta a tirar algunos mandobles.
El texto, comunicado anoche mismo al Poder Ejecutivo para su promulgación, consta de un artículo único: «Exonérase del IVA por un plazo de sesenta días contados a partir del día siguiente de la promulgación de la presente ley, a las enajenaciones de los siguientes cortes de carne vacuna fresca, congelada o enfriada: a) asado de diez a trece costillas; b) falda. La exoneración se aplicará exclusivamente en la hipótesis en que los referidos cortes sean realizados en el frigorífico o matadero, y sean remitidos al consumo debidamente individualizados».
Gustavo Guarino (Alianza Progresista) adujo que la falta de ganado gordo y de forraje por las heladas, así como el crecimiento de la demanda exterior de carne y los elevados precios internacionales, han repercutido en el valor del producto en el mercado interno. Usando un tono conciliador, como dejando ir a un seis cilindros en tercera suave, sugirió que hay que seguir trabajando a la búsqueda de medidas definitivas para resolver el problema. Mirando a la oposición, esperanzado en una actitud comprensiva, insistió en el ingreso de carnes sustitutivas, entre las cuales mencionó primero al pollo ignoro si por algunas recetas recientes de Puglia, luego al cerdo y al final, algo lejos, sobre los palos, al cordero.
Cuando concluyó, el presidente Pintado, inquieto, sentado a media nalga en su magno sillón, pidió silencio para escuchar las exposiciones la sala había comenzado a bullir como pava en un fogón de campo e hizo una críptica advertencia: «Hay siete oradores más anotados…¡y miren que yo sé lo que es la carne…!»
La oposición al ataque
Aunque se sabía desde el comienzo que blancos y colorados votarían favorablemente el proyecto, igual se empeñaron en incomodar, como un tábano merodeando el cóccix, a la bancada oficialista.
Jaime Trobo (Herrerismo), ducho en hacer calentar a pueblos enteros entrando por la izquierda, calificó la propuesta del Poder Ejecutivo de «espasmódica» ¿quiso decir, quizás, que Astori necesitaba una Buscapina? y metió en el baile a la reforma tributaria y «sus consecuencias en el sector agropecuario». Ya con la garganta erizada al estilo Cafrune, proclamó que «se le va a bajar el IVA al hueso y no a la carne» y se regodeó diciendo que habría más apoyo «si en lugar de esta medida política y propagandística se rebajase el impuesto a la aguja y a la paleta».
José Carlos Cardozo (Herrerismo) me hizo creer, por un instante, que no es maestro rural sino carnicero; tal el aparente dominio de los cortes de una vaca que demostró, al explicar que la rebaja es «virtualmente inaplicable porque del frigorífico a la carnicería llega una media res y no el asado ni la falda en cortes». Subiendo la apuesta de Trobo, gritó, cual cetrino lancero de Aparicio rodando por la cuchilla: «¡En octubre, cuando caiga la devolución de impuestos a las exportaciones de carne vamos a tener otro problema!».
Tanta algazara blanca indujo a Guarino a perder al menos parte de su compostura: «Antes los precios subían, éramos nosotros los que planteábamos cosas razonables y no nos apoyaban». Y ya mojándole la oreja a Cardozo, le espetó, usando ese tono campero directo y sapiente similar al gaucho Rodríguez creado por Paco Espínola: «Eso de la media res ya casi no camina en el interior».
De pronto, una luz amarilla fosforescente iluminó la sala, encandiló a todos e hizo cundir el silencio; era la sublime corbata de Iván Posadas (Partido Independiente), quien hizo uso libérrimo de la vociferación: «Tabaré Vázquez se preocupó por la suba de precios. ¿No se dio cuenta de que por la reforma tributaria y por eliminar la exoneración de aportes patronales todos estos aumentos eran inexorables?».
Tomó más color la cosa
Alvaro Delgado (Correntada Wilsonista) informó, con cierta paz espiritual que surtió el efecto de una imprevista clase de yoga, que «la falta de ganado gordo y de forrajes son coyunturas y debería haber voluntad para bajar, disminuyendo el IVA, toda la carne vacuna hasta que las cosas, en tres o cuatro meses, cambien».
Guido Machado (Foro Batllista) notoriamente inmune al yoga, práctica que a los de Rivera les da mal de ojo, y con una exquisitez similar a la de Oscar Wilde, claro que sin su piel clara ni sus costumbres se la agarró con dichos «disparatados» de Mujica e insistió en que lo que importa es el precio de la media res, no de los cortes.
A su cruce salió un Esteban Pérez (Espacio 609) tenso, enérgico y filoso como espada de samurai que pasó por «Jueves 5″: «No olvido que desde hace décadas existe una rosca frigorífica, aliada a algún gran ganadero. Siempre hubo que arrancarle el mango con gran sacrificio. No le echemos la culpa a la reforma tributaria ni al pasto. Todo está en esa rosca, cuyos costos reales no se saben y, por suerte, ahora estará Comargen, un frigorífico testigo, del que serán dueños los propios trabajadores».
Juan José Domínguez (Espacio 609) pidió una interrupción, montó un bravo parejero y arremetió, despeinado y más fiero que Inodoro Pereyra: «Hay legisladores que demoran algo que, al final, vamos a votar todos. No tolero sus augurios. Los quiero ver acá en seis meses, con el éxito de la reforma tributaria. ¡Basta de chiquilinadas!».
Ya con la oposición casi en flecos algunos hasta satisfechos de haber sido llamados indirectamente chiquilines, Alfredo Asti (Asamblea Uruguay) masacró a la audiencia con su habitual ametrallamiento de datos y Eduardo Brenta (Vertiente Artiguista) aceptó «el desafío de que dentro de seis meses se analicen los resultados de la reforma tributaria», dejándome confundido acerca de si tomaba el guante lanzado por algún opositor rato atrás o, de tan entusiasmado, no reparó en que el envite había partido de su propio compañero Domínguez.
¿El final? Feliz. El proyecto fue aprobado por unanimidad, como si de pronto hubiese irrumpido en el plenario el mismísimo Mandrake. O Luciana Zalazar en cueros.
Otros temas
También se aprobaron anoche otros dos temas: nuevas normas para el registro y funcionamiento de pensiones formalización del sector a través del control de las condiciones de habitabilidad, el permiso municipal y una garantía para propietarios e inquilinos, entre otras; y la autorización a los bancos Central, de la República y de Seguros del Estado para contratar, incorporándolos a la función pública, a ex empleados del Banco de Crédito. *
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