Tras intenso debate, el Senado aprobó ayer la exoneración del IVA al asado y la falda

De carne somos

Se ve que los senadores están con todas las baterías concentradas en el estudio de la Rendición de Cuentas que la respectiva Comisión analiza a todo vapor. Es por ello que la Cámara Alta ha reducido sus plenarios a la mínima expresión, reuniéndose sólo para aprobar proyectos de ley impostergables (como fue el caso, hace dos semanas, con la prórroga del plazo de estadía de las tropas uruguayas en Haití).

Ayer se había citado a una sesión extraordinaria para tratar ciertas modificaciones a la calidad de ciudadanía uruguaya. Pero en verdad, el plato fuerte e impostergable era el proyecto de ley remitido ayer mismo por el Poder Ejecutivo por el que se dispone una exoneración transitoria del Impuesto al Valor Agregado aplicable a las enajenaciones de determinados cortes de carne vacuna.

Dado que el tratamiento de este proyecto de ley no integraba el orden del día, fue menester darle entrada con carácter grave y urgente para que se tratara y aprobara en el día. De esto se ocupó el neoespacial Rafael Michelini, y la emepepista Lucía Topolansky fue la encargada de informar sobre el tema.

Como era previsible, Lucía fundamentó la exoneración impositiva recordando que la carne vacuna es un componente esencial de los hábitos alimentarios de los uruguayos. Hizo referencia, asimismo, a la particular coyuntura meteorológica que vivimos desde hace unos meses, que ha incidido –entre otros factores– en un aumento de precios. Cierto es que se ha tratado de mitigar esa suba de precios mediante la aplicación anticipada de la reducción del IVA y la eliminación del Impuesto de Contribución al Financiamiento de la Seguridad Social, pero el hecho es que se ha producido una retracción en el consumo de carne, particularmente en los sectores socioeconómicos menos favorecidos.

A pesar de que seguramente las condiciones meteorológicas mejorarán en la primavera, el Poder Ejecutivo entiende conveniente adoptar medidas transitorias con criterio social, que guarden un equilibrio entre la injerencia del Estado en defensa de los consumidores más vulnerables y un contexto normativo que brinde certeza y previsibilidad a las inversiones productivas.

 

El debate

El líder nacionalista don Jorge Larrañaga, sus correligionarios Heber y Antía, el colorado ex ministro de Ganadería y actual senador suplente Aguirrezabala por un lado, y los senadores del Espacio 609 Saravia y Vaillant por el otro, protagonizaron un debate intenso y por momentos ríspido.

Claro, la circunstancia fue aprovechada por la oposición para lanzar sus punzantes dardos contra el gobierno y, muy especialmente, contra la Reforma Tributaria, a la que responsabilizan de todos los males.

Don Jorge Saravia expuso con claridad la situación del sector, los problemas que enfrenta, los factores que inciden –según su punto de vista– en la variación de los precios y habló de problemas estructurales y de falta de inversión.

Mientras Aguirrezabala defendía su gestión al frente del MGAP y retrucaba –también con sólidos argumentos– lo expresado por Saravia (a quien trató de incoherente), era posible ver a Larrañaga, Penadés y Heber que celebraban probablemente alguna ocurrencia jocosa pues reían sin disimulo. El correntoso Gallinal, por su parte, parecía sumido en profundos pensamientos con la frente apoyada en su mano derecha; aunque tal vez podría ser que estuviera despuntando un sueñito.

Cuando fue el turno de Luis A. Heber, todos los periodistas presentes se pusieron alertas porque ya conocemos sus mañas. Acusó al oficialismo de no responder a dos interrogantes: 1) ¿Cómo se las van a arreglar los frigoríficos para diferenciar los cortes (asado de diez a 13 costillas y asado de menos de diez)? 2) ¿Por qué se discrimina a la gente pobre, por qué tienen que comer asado de baja calidad y falda, por qué no aguja o lomo? En definitiva, la inquietud de Heber se reduce a indagar por qué no se exoneraron de IVA todos los cortes. Dijo que el puchero es un plato de lujo y sentenció: «Estoy seguro de que el senador Saravia no come falda», mientras éste decía que sí enfáticamente con su cabeza.

Y ya de ahí se largó, imparable, afirmando que el Estado y el ministro de Economía son los responsables de la carestía de la carne y de otros comestibles; y para afirmar sus dichos, recordó que la central sindical ha cuestionado duramente la reforma tributaria y la carestía que ella ha causado.

El rojiclavelino Víctor Vaillant respondió a Heber. Explicó que se habían elegido esos cortes porque son los que consume la población más humilde. Y dado que el precio de tales cortes también se había disparado, la intención era volverlos accesibles nuevamente. Dijo también que era un disparate atribuir la carestía a la reforma impositiva, y luego se puso un tanto irónico: «Blancos y colorados nos dicen lo que debemos hacer cuando ellos, que estuvieron en el gobierno hasta hace dos años no lo hicieron».

¡Para qué! Se armó un tole-tole de aquellos: gritos extemporáneos, gestos hostiles, dialogados fuera de micrófono, carcajadas estentóreas. Tal fue el caos, que la doctora Mónica Xavier, ocupando el sillón de presidencia, se vio obligada a hacer sonar por dos veces y con insistencia la campana de orden.

Vuelta la calma, Heber volvió a tomar la palabra para anunciar que los blancos acompañarían finalmente el proyecto de ley aunque lo consideran insuficiente. Pero no perdió la oportunidad para enrostrar a Vaillant y a Saravia el hecho de haber pertenecido ambos a los dos partidos tradicionales hasta hace poco tiempo, señalando que no tenían autoridad para recriminar nada a los gobiernos anteriores puesto que ellos los habían integrado.

Finalmente, puesto a votación el proyecto de ley resultó aprobado por 24 en 25 presentes y pasa a Diputados.

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