Ex presidente Cardoso: "En el Mercosur hoy no sabemos bien para dónde vamos"
En una alocución pronunciada durante un desayuno organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), que tuvo lugar ayer en el salón Flamingo de Carrasco, el dos veces ex mandatario brasileño comenzó haciendo un repaso de la situación mundial, para después analizar la actualidad de la región.
Acerca de la situación en Irak, Irán y otros países del Medio Oriente, dijo que «de alguna manera hay que buscar un ‘modus vivendi’ con el mundo islámico, porque no es posible que Occidente pueda imponer algún tipo de orden político en esa región».
Consideró que en la actualidad, las Naciones Unidas son un «instrumento debilitado», fundamentalmente por la acción de Estados Unidos, y tampoco se ha logrado un mecanismo de «desmilitarización» del mundo.
También mencionó el papel de Estados Unidos, China, India y otros países en el comercio internacional. Aludió a algunos «nubarrones e incertidumbres» que acechan a la economía mundial, entre los que mencionó los 300 mil millones de dólares de préstamos destinados en Estados Unidos al sector inmobiliario, que están provocando cierta inestabilidad en los mercados.
En relación a nuestra región, que denominó «Extremo Occidente», dijo que «no estamos caminando al ritmo adecuado. Eso vale para todos, incluso para el Mercosur».
Puso como ejemplo a Brasil, que ha realizado cambios profundos durante los últimos veinte años; sin embargo, «los ha hecho lentamente, sin la velocidad necesaria para hacer frente a la competencia de los demás participantes del sistema global, que son todos los países».
En materia de educación, «estamos lejos» de los avances logrados por otras naciones. «Por ejemplo, si comparamos el número de patentes registradas con respecto a Corea, es realmente una vergüenza», sostuvo.
«Ningún país de América Latina puede compararse con Corea en cuanto al número de patentes», insistió.
«La institucionalidad camina muy despacio»
Concretamente sobre el Mercosur señaló que «la institucionalidad ha caminado muy despacio.
Aquí en Montevideo está la Secretaría del Mercosur, que interviene en algunas formas de solución de contenciosos y de tensiones, pero todavía no hay una transferencia efectiva de capacidad de decisión hacia los órganos multinacionales».
También se quejó porque «nunca hemos efectivamente encarado este espacio común como un espacio desde el ámbito productivo». Por el contrario, opinó que «el proceso productivo sigue marcado por las fronteras nacionales». Dijo que la compra de empresas por parte de extranjeros «no es integración, incluso, a la larga puede crear resentimientos» a nivel local.
Más adelante opinó que «acá el tema fundamental es de liderazgo político», y volvió a poner como ejemplo a Brasil. «La economía brasileña es muy fuerte en la parte industrial, agrícola y de servicios, pero hay que avanzar más en la cultura política, en la cultura cívica y en la formación de un liderazgo que sea capaz de hacer avanzar los distintos temas».
«No hay liderazgo sin coraje; el coraje de decir lo que no es conveniente. El líder tiene que ser capaz de decir una verdad aunque sea inconveniente, de decir que el camino ‘es por aquí'; incluso, debe tener el coraje de insistir aunque esté solo», sostuvo. «Por eso en el Mercosur hoy no sabemos muy bien para qué lado vamos y el mundo puede cerrarnos una ventana. Ojalá tengamos fuerza suficiente para aprovechar las pocas ventanas abiertas y poder seguir para adelante», enfatizó. *
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