Muerte golpea a los Gutiérrez Ruiz
Gutiérrez tenía 37 años y cuatro hijos, tres mujeres y un varón. Hijo mayor del matrimonio de Gutiérrez Ruiz y Matilde Rodríguez, en mayo de 1976 fue testigo del secuestro de su padre por parte de los militares en un apartamento de Buenos Aires, donde la familia se había refugiado de la dictadura cívico-militar que hacía tres años se había instalado en Uruguay.
Luego de regresar a este país, realizó sus estudios secundarios en el Colegio Sagrado Corazón de Montevideo. Egresado del Instituto de Profesores Artigas (IPA) como docente de historia y dio clases en distintos centros de enseñanza secundaria.
Actualmente se desempeñaba como subdirector del liceo de Atlántida, balneario en el que desde hacía algunos meses vivía junto a la también docente Sandra Cabanilla e Ignacio, el pequeño hijo de ambos. Recientemente la pareja había sido entrevistada en varios medios de prensa a raíz de la publicación de un libro de historia llamado «Comprender el Uruguay actual», el cual será texto de estudio en los liceos uruguayos.
Asimismo, Gutiérrez participó activamente en la vida política uruguaya posterior a la dictadura. Junto a su madre militó contra la ley de caducidad y a favor del voto verde. En los años posteriores se mantuvo en filas nacionalistas, apoyando en las pasadas elecciones internas de abril al entonces precandidato presidencial de Alianza Nacional, Juan Andrés Ramírez.
La derrota del ex ministro del Interior y la candidatura única de Luis Alberto Lacalle determinaron que se incorporara a la Vertiente Artiguista (VA) en Canelones, lo que implicó que recorriera varias veces el departamento durante la pasada campaña electoral hacia las elecciones municipales apoyando al postulante encuentrista Angel Spinoglio.
Trágica muerte
Según informó la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas de la Jefatura de Policía de Canelones, en la mañana de la víspera Gutiérrez –conocido por su afición a la vida campestre– montaba un caballo en un campo ubicado en el Camino El Fortín, entre las rutas Interbalnearia y 11, cerca de Atlántida.
En determinado momento el animal se descontroló, dio varias vueltas y lo arrojó al suelo. Posteriormente se incorporó y llevó al equino a tiro hasta la casa del dueño del campo, a quien le contó lo sucedido y le manifestó que se sentía mal.
Sobre las 11.25 de la mañana ingresó a la policlínica de Caamepa en Atlántida. Al mediodía, el médico interviniente diagnosticó su muerte como consecuencia de un paro cardíaco-respiratorio. Su velatorio se realiza desde ayer en la empresa Martinelli de Montevideo, mientras que su sepelio se producirá en la jornada de hoy.
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