Interceptan en Tacuarembó pollos contrabandeados desde Brasil
Este caso, según diversas fuentes consultadas por LA REPUBLICA, causó mayor preocupación porque entre la mercadería incautada había carne animal. Y más aún porque una de las principales hipótesis del porqué de la constatación de la enfermedad en Artigas, da cuenta que desde Brasil ingresó de contrabando una ración contaminada que encendió el brote de Afotsa.
Además el ingreso de la camioneta sembró preocupación en el sentido de que, así como entraron los pollos, pudo o puede entrar a Uruguay otro tipo de animales. La información reunida establece que en el cruce de las rutas 5 y 26 personal de la Seccional 14ª de Tacuarembó (zona conocida como Los Molles) procedió a la detención de una camioneta Toyota con matrícula de Durazno.
Las fuentes dijeron a LA REPUBLICA que la captura se consumó ante un reclamo de funcionarios de Barreras Sanitarias que se percataron de la situación mucho después que el rodado traspasara la frontera. El conductor, de 38 años, ingresó a Uruguay por el departamento de Rivera, procedente de la vecina ciudad de Livramento. Al proceder a la revisación del rodado, los policías hallaron 14 pollos, 10 paquetes de muslos de pollo y otros productos brasileños. Concluido el operativo se dio cuenta a la Justicia, que dispuso que los animales fueran entregados a personal de Barreras Sanitarias y que las demás mercaderías fueron enviadas a la Receptoría de Aduana de Rivera. Las fuentes explicaron que el hombre alegó que llevaba las aves para consumo personal, una muletilla repetida de los que son sorprendidos en situaciones similares. Recuperó la libertad mientras los funcionarios sanitarios procedieron a la destrucción de la carne incautada.
Robo de ganado
En este marco de presión en los puestos de frontera para evitar el ingreso de contrabando, en especial de carne animal, LA REPUBLICA supo que no ha sido instrumentada ninguna medida especial por parte de la Comisión Nacional de Prevención y Represión del Abigeato (Conapra).
Este organismo, dependiente del Ministerio del Interior, concentra el combate de este delito a través de las Brigadas Especiales de Prevención y Represión del Abigeato (Bepra), que funcionan en cada departamento. Fuentes de la Conapra reconocieron que a pesar de la situación que se vive no ha sido recibida ninguna directiva específica que apunte a intensificar los controles y/o la realización de operativos especiales ante la aparición del foco aftósico. Sin embargo, se estima que esto ocurrirá en las próximas horas, cuando los jefes de Policía de todo el país se reunan con el ministro del Interior, Guillermo Stirling. Periódicamente el secretario de Estado realiza este tipo de «cumbres» para analizar aspectos generales y algunos en particular que hacen a la actividad policial en todo el territorio. El último encuentro ocurrió en Maldonado, donde el principal punto a tratar fue la temporada estival que se avecina.
En esta ocasión el cónclave se llevará a cabo en Montevideo.
Delito estable
Varios oficiales de la Policía que conocen a fondo la operativa de los delincuentes que se mueven en torno al abigeato (robo de ganado) y sus delitos conexos (faena clandestina, receptación) señalaron que si bien las estadísticas reflejan que en los últimos años estos delitos no han aumentado de manera alarmante, a raíz de la presencia del virus en Artigas la situación se hace delicada, ya que hay bandas que operan a nivel regional. Explicaron que hay tres tipos de abigeato: el de pequeña escala (menos de tres animales); el de mediana intensidad (entre tres y cinco) y el de gran nivel (más de diez cabezas). Este último es el que requiere una estructura de importancia, tales como camiones, campos y matarifes clandestinos, además de las conexiones para colocar la carne.
Y es aquí donde se acentúa la preocupación, ya que la constatación de esta situación requiere rigurosos controles. Por ejemplo, una de las fuentes requeridas sostuvo que el ganado brasileño suele estar marcado sólo en la quijada derecha, mientras que el uruguayo tiene más marcas. Para determinar que los camiones que hipotéticamente ingresarían desde Brasil llevan lo que dicen llevar, habría que controlar una por una las guías, contabilizar las cabezas y sus respectivas marcas.
El funcionario recordó que el año pasado se desbarató una organización que operaba en San José, Florida, Tacuarembó y Rivera mediante un hacendado brasileño con socios locales que llevaba de Uruguay a Brasil ganado de contrabando, y también a la inversa.
Por otro lado, se mencionó que «los controles actualmente se realizan a medias» y que si no se pudieron detectar unos cuantos kilos de pollo, pensar en controlar posibles bandas organizadas es aún mucho más dificultoso.
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