La Columna de Sherlock….

Jorge Batlle sólo habla de la aftosa

Sherlock se fue hasta las proximidades del Edificio Independencia, la vieja Casa de Gobierno, con la intención de conocer qué se había conversado en la Comisión por la Paz.

Se detuvo un instante ante el Mausoleo a Artigas, siguió de largo, hasta que se encontró con unos cuidacoches que le hacían señas.

¿Quiere saber qué pasó en la Comisión por la Paz?, le preguntó uno de ellos, que por el tono de voz parecía saber algo.

El investigador puso cara de prócer, esa que le surge cuando espera una noticia bomba, e hizo señas de que hablara, esperando tener algún nombre de los declarantes.

–Aunque usted no me crea, don Sherlock, el presidente Batlle habló al comienzo de la reunión, a pesar de que llegó tarde.

–Claro, era lo que correspondía.

–No, escuche, habló media hora de la aftosa, del contrabando, de los problemas que vendrán con las exportaciones. Impactó a todos.

–Es embromado, es embromado, va a tener que cambiar la pisada, dijo Sherlock, quien tuvo que sostenerse la gorra por culpa del viento que venía del Río de la Plata.

Sanguinetti y Batlle juegan juntos

El ex presidente Julio María Sanguinetti se encontraba en Europa, cuando estalló la crisis de la aftosa. Apenas Sherlock se enteró su ubicación geográfica, arrancó para la bancada del Foro en Diputados. Preguntó por aquí, preguntó por allá y en ese ir y venir pescó algo.

Usted, amigo investigador, recuerde que el presidente Batlle dijo, cuando asumió el poder, que Sanguinetti iba a jugar un gran papel en el exterior si el país se lo requería, le dijo la fuente

–Sí, palabras más, palabras menos, eso fue lo que dijo, manifestó el investigador haciéndose el importante.

–Medite un poquito y comprenderá que no se descarta que haya existido un contacto telefónico entre Batlle y Sanguinetti, para que el ex presidente hable con las autoridades de la Unión Europea para que abra los mercados a nuestras carnes.

–Puede ser, puede ser, porque en Europa no son tan exigentes con la aftosa. Puede ser, como puede ser que Sanguinetti haya hablado con Fernando Henrique Cardoso por el mismo tema, le respondió Sherlock, agregando una guiñada cómplice.

«Dale Mariano»

Jueves en la noche, en pleno barrio de la Unión, Mariano Arana y su equipo de gobierno dialogan con los vecinos en el Club Raincoop. Noche de lluvia, de calor, de alta presión atmosférica. Sherlock transpirando la gota gorda debajo de su pilot italiano.

Ya habían hablado Arana, todos los directores y muchos vecinos. En esta oportunidad sólo respondieron a tres preguntas de los vecinos. Mientras el calor y el ruido de la lluvia se acentuaban a las 23 y 30 horas.

–Ahora cierra Arana, le dijo a Sherlock una señora que tenía una escarapela del FA. Y así fue, pero con una variante. Mientras Arana se despedía los directores comenzaron a pararse, a ponerse los impermeables, a correrse para la puerta hasta que se escuchó una tenue voz, como casi implorando: «Dale, Mariano», que partió desde la puerta.

Frontera caliente

Sherlock realizó ayer una rápida recorrida por la frontera del país, para ver el clima que se vive en distintos puntos.

Tomó el helicóptero de LA REPUBLICA y se dirigió a Cerro Largo. En el aire se cruzó con otro helicóptero en el que iban el ministro de Defensa, Luis Brezzo, y comandantes de las Fuerzas Armadas.

Llegó a Río Branco e intentó cruzar el puente hacia Brasil, pero lo pararon. «No lo intente, porque le van a pedir documentos y hasta la vacuna contra la viruela«, le dijo el dueño de un bar.

–¿Qué está pasando?, preguntó el investigador sorprendido

Es que con esto de la aftosa se ha creado un clima tremendo contra Brasil y ellos reaccionaron con mayor dureza, agregó el bolichero.

Y como Sherlock es cabeza dura pidió una moto y arrancó para el puente.

Como era lógico lo pararon, le pidieron diez documentos y hasta el casco. No le quedó otra que volverse, a pesar de que el investigador le explicó al guardia brasileño que con casco «no puedo fumar pipa».

Confraternidad «frentiforista»

23 de octubre, Día del Periodista. Sherlock llega al Club Social Canelones, para participar de los festejos. Apenas traspasó la puerta comenzó a escuchar cumbia, ritmo que al investigador lo enloquece, pero no lo dice.

De locutor estaba el edil forista Alfredo Silva, mostrando condiciones de conductor solo igualables a las de Emiliano Cotelo.

Pase, pase por aquí, le dijo una joven periodista canaria a Sherlock, tomándolo de un brazo.

Fue así que acompañado llegó a la planta alta del Club Social, para de inmediato quedar paralizado por el buen ambiente que se vivía.

Las edilas del Frente Amplio, Cristina Castro y María Lina Espínola, movían sus osamentas juntos a los ediles del Foro Batllista, entre ellos Julián Ferreiro.

– Si Tabaré (Hackenbruch) los ve, los mata, dijo otro edil colorado que se arrinconaba en una esquina, haciendo lo imposible porque ninguna de las damas lo sacara a bailar.

– Haya paz, dijo Sherlock, quien comenzó a acompañar el ritmo con el movimiento de los dedos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje