Un "testaferro" del ex gerente Brun en Maldonado
Integrantes de la comisión de contralor interno que comenzará a funcionar en el Automóvil Club del Uruguay para esclarecer irregularidades cometidas en perjuicio de la institución sospechan que el titular de la filial del club en el departamento de Maldonado sería en realidad «un testaferro» del ex director general Eduardo Brun Pintos, quien resultara procesado con prisión a mediados de año tras una denuncia penal presentada el 7 de mayo por el doctor Julio César Maglione, actual presidente de la Comisión Directiva del club.
«El propio Maglione también dijo tener sus sospechas. Y todos sabemos del poder que tenía y tiene Brun en la filial Maldonado», confió una fuente del club.
Según la versión relatada a LA REPUBLICA por fuentes de la institución, Brun se habría asociado con un conocido deportista del automovilismo para hacerse cargo del contrato de concesión de la filial de Maldonado que, en los documentos, está a nombre de la misma persona que obtuvo la concesión de la filial de Paysandú. «Está a nombre de otro pero el que manda ahí adentro es Brun «, aseguró otra fuente.
Los informantes coincidieron en calificar el servicio de la filial Maldonado como «deficiente» y aseguraron que los servicios de auxilio durante la pasada temporada estival estuvieron a cargo de la filial Montevideo.
«En la filial Maldonado atienden como si fuera una taller mecánico privado. Hay socios que se quejaron porque allí parece que tienen una tarifa propia y cobran lo que se les antoja», denunció otra de las fuentes consultadas.
La concesión de la filial Maldonado es uno de los documentos que serán investigados por la comisión de contralor interno que comenzará a funcionar en unos 15 días con participación del oficialismo que lidera Maglione y la oposición que encabezan los empresarios Homero Pérez Noble y Jorge Ganduglia.
Cuestionan contrato con Benenati
Los trabajos de la comisión incluirán la revisión de un contrato entre ACU y la arrendadora de autos sin chofer Multicar, propiedad de Juan José Benenati, un empresario que tuvo una cuestionada actuación como director general de Casinos del Estado.
El contrato con Benenati establece que ACU puede contar con un número muy limitado de vehículos a servicio de sus asociados. «Es menos de una veintena de autos», comentó molesto uno de los informantes.
Otro de los contratos cuestionados que serán objeto de análisis por parte de la comisión de contralor interno es uno celebrado con Ascoma, la poderosa Asociación de Concesionarios de Marcas de Automóviles. El contrato permitía a ACU cobrar una de las cuotas que pagaran los eventuales compradores de autos nuevos.
No obstante, todos los trámites del nuevo vehículo, incluido el empadronamiento, corría por cuenta de la esposa de uno de los jerarcas procesados con prisión tras la denuncia de Maglione. La mujer, escribana de profesión, habría obtenido suculentos dividendos.
Otro contrato cuestionado es el que permitió al ACU cobrar un porcentaje por cada socio que se afiliara al Banco de Seguros del Estado.
Durante años, la gestión de Brun retuvo el porcentaje que debió revertir a los socios ya que el ACU es una institución sin fines de lucro, y por lo tanto, está impedida de cobrar por intermediar con el Estado.
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