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Nueve asesinados por tortura en La Tablada siguen desaparecidos

Luis Eduardo Arigón Castel tenía 51 años, casado, dos hijas. Era dirigente de la Federación Uruguaya de Empleados del Comercio e Industria (Fueci) y militaba en el Partido Comunista del Uruguay (PCU). Su familia fue testigo de su detención por parte de las Fuerzas Conjuntas el 14 de junio de 1977. Fue una de las primeras víctimas de La Tablada. De su muerte por torturas fueron testigos los sindicalistas Eduardo Platero y Juan Angel Toledo, quienes también habían sido recluidos en el centro de detención clandestino “Base Roberto”, en La Tablada, de Camino La Redención y Camino de las Tropas.

Platero relató que en la madrugada del 14 de junio “estando colgado, a mi lado estaba un hombre que respiraba penosamente. Los custodias discutían si aguantaría o no, por sus precarias condiciones. En un momento dejó de respirar y nos bajaron a ambos, chocaron nuestros cuerpos. Se trataba de una persona corpulenta, lo que me hace suponer que puede haber sido Arigón…”

Oscar José Baliñas Arias también tenía 51 años, era casado y tenía dos hijas. Trabajaba en el Banco de Previsión Social (BPS) y era miembro del Movimiento Popular Unitario integrante del Frente Izquierda de Liberación (Fidel). Fue secuestrado el 21 de junio de 1977.

La detención en su domicilio fue presenciada por una vecina del edificio quien vio cuando lo introducían en un vehículo militar. También fue llevado al centro de torturas de La Tablada, donde realizaba sus “interrogatorios” el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA).

Ricardo Rosa fue testigo de su presencia en La Tablada. “Cuando había un interrogatorio, el decía: “Soy el hijo del general Baliñas”, a lo que le contestaban “del ex general”. También cuenta que un día reaccionó ante un guardia y siete soldados lo golpearon con violencia. No se supo más de él.

 

Oscar Tassino Asteazú, de 40 años, estaba casado y tenía tres hijos. Era empleado de UTE, dirigente sindical de AUTE y militante del Partido Comunista del Uruguay (PCU), por lo cual estaba requerido. Fue secuestrado en la casa de unos amigos el 19 de julio de 1977.

Ana Regnier relató a LA REPUBLICA que entre los captores estaban los militares Eduardo Ferro del Servicio de Información y Defensa (SID) y Ernesto Ramas de la OCOA. Su presencia en La Tablada fue testificada por Graciela Salomón, quien era torturada en el lugar cuando Tassino muere.

Cuenta que hubo una gritería, su interrogador sale y pregunta qué pasaba. Y oye: “¿Vos qué querés hacer, idiota? Recién te bajamos y ahora te tenemos que subir”. Oyó la voz de Tassino, seguida de golpes impresionantes y sintió como una cabeza que se rompe contra una pileta. Después un silencio total.

Julio Castro Pérez, había nacido en Florida el 13 de noviembre de 1908, casado, dos hijos. Maestro de reconocida obra docente y pedagógica a nivel nacional e internacional, era redactor responsable del semanario Marcha, colaborador de Unesco y del grupo de independientes en el Frente Amplio.

Fue secuestrado el 1º de agosto de 1977 por agentes del SID al mando del oficial principal Zabala, relata el ex agente Julio Barboza. Su camioneta Indio fue robada y usada en otros operativos. Llevado a La Casona, de Millán y Loreto, su muerte fue presenciada por el periodista brasileño Flavio Tabárez.

El régimen dictatorial declaró, durante años, que Julio Castro había abordado un avión de Pluna hacia Buenos Aires. La mentira fue reconocida muchos años después, pero aún en los informes sobre desaparecidos del Ejército se oculta el destino de sus restos, que pudieron ser enterrados en La Tablada.

Amelia Sanjurjo Casal tenía 39 años, estaba embarazada, era empleada de una editorial y militaba en el PCU. Fue detenida el 1º de noviembre de 1977 en su domicilio de Colón, donde los efectivos de la OCOA habían montado una “ratonera” para capturarle.

De su secuestro es testigo su amigo Carlos Aguilera, retenido en la “ratonera”. Varios testimonios dan cuenta de que Amelia Sanjurjo fue llevada a La Tablada y que su muerte se habría producido cuando intentó escapar pese al mal estado físico en que se encontraba.

La Comisión para la Paz concluyó que “fue severamente torturada y después encerrada en un calabozo de la planta baja; cuando se le iba a conducir a una nueva sesión de tortura, que tenía lugar en el primer piso de La Tablada, se resistió, fue golpeada y murió alrededor del día 8 de noviembre”, dice.

Ricardo Valiente Blanco tenía 49 años, casado y con dos hijos. Había sido empleado de UTE y dirigente sindical en Mercedes. Era dirigente del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y fue detenido en un almacén de su propiedad el 15 de enero de 1978. En el lugar también fue secuestrado luego Angel Gallero, quien es testigo de la tortura que ambos recibieron en La Casona de Millán y Loreto antes de ser trasladados a La Tablada, donde Blanco seguía sobreviviendo a las torturas hasta el día 26. Desde entonces está desaparecido.

Fuentes militares dijeron a la Comisión para la Paz que Ricardo Blanco orinaba sangre y sospechaban que padecía de una afección renal y habría fallecido como consecuencia de una hemorragia interna en el Hospital Militar. Familiares explicaron que Blanco no tenía problemas renales al ser detenido.

Felix Sebastián Ortiz tenía 45 años. Era sindicalista de Fueci y miembro del Partido Comunista del Uruguay. Fue detenido en la calle el 16 de setiembre de 1981, cuando estaba requerido y militaba clandestinamente en contra de la dictadura cívico militar que entonces presidía el dictador Gregorio Alvarez.

El informe de la Comisión para la Paz establece que fue secuestrado en José Belloni y San Cono a las 10 de la mañana y trasladado al centro de detención de La Tablada, donde fue torturado hasta su muerte, un día después, el 17 de setiembre.

Existen versiones de su presencia en el Hospital Militar en noviembre de 1982, en una silla de ruedas y con el Nº 2163 en su espalda. El Juzgado Militar de Instrucción de 3er. Turno hizo pública su requisitoria el 31 de agosto de 1983, ante las denuncias internacionales sobre su desaparición.

Antonio Omar Paitta Cardozo, había nacido el 20 de agosto de 1920. Casado y padre de tres hijas, era militante del Sindicato Unico de la Construcción y Afines (Sunca) y del Partido Comunista del Uruguay. Fue secuestrado en la mañana del 21 de setiembre de 1981. Su voz fue reconocida en el centro de detención de La Tablada por otro sindicalista metalúrgico que realizó una denuncia ante Amnistía Internacional en la que cuenta que fue torturado hasta perder el conocimiento y le hicieron un careo con Paitta. La Comisión para la Paz concluyó que Paitta fue muerto por torturas en La Tablada el 1 de octubre de 1981, pero recoge la versión de fuentes militares de que, como otros, su cuerpo fue sepultado en el Batallón 14 de Toledo, exhumado, cremado y arrojado al Río de la Plata.

Miguel Angel Mato Fagián tenía 39 años, también casado y padre de una hija. Estudiante de derecho, fue empleado de Funsa y militaba en la Unión de Juventudes Comunistas (UJC). Fue secuestrado el 29 de enero de 1982 luego de una reunión con una compañera en un bar.

Raúl Clérico, militante del PCU que conocía a Miguel Angel, señala que mientras era interrogado en el centro de torturas de La Tablada, un militar de alias “Ariel” le mencionó a “El gordo Tito”, apodo de Mato Fagián, como uno de los comunistas que allí estaban detenidos. La Comisión para la Paz concluyó que fue asesinado el 8 de marzo de 1982 cuando era trasladado en una camioneta custodiado por cuatro militares y al llegar a Camino Corrales y Serratosa intentó fugarse. Fue alcanzado por una ráfaga de subametralladora. Su cuerpo sigue desaparecido.

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