Juan Raúl Ferreira se defendió atacando al embajador Volonté
El informe relativo a la gestión de Ferreira al frente de la embajada generó malestar en sectores del Herrerismo y motivó consultas al más alto nivel en el gobierno, que incluyeron en algún momento al propio presidente Jorge Batlle. «Una nueva minicrisis quedó planteada en la coalición», dijeron fuentes políticas. Aunque agregaron que sobre la tardecita se llegó a un principio de acuerdo que bajó los decibeles de la confrontación pública.
Sin embargo la sensación de dificultades en el relacionamiento político con sectores del Herrerismo quedó otra vez instalada.
Ferreira negó todas las acusaciones y formuló un duro cuestionamiento al actual embajador Alberto Volonté, que «desde que asumió participa en actos políticos, hace declaraciones proselitistas, tiene los números en rojo y ha contratado un cúmulo innecesario de secretarias y funcionarios con rango diplomático».
Entrevistado en CX24 Nuevotiempo, Ferreira admitió que en la embajada nunca se hicieron aportes a la seguridad social. «Pero no fue durante la gestión de Juan Raúl Ferreira, sino que ocurrió durante la gestión de todos los embajadores que la República ha tenido en su historia acreditados en Argentina y en todo el resto del mundo». En tanto, el auditor interno de la Nación, contador Gustavo Mastroianni, dijo ayer que las irregularidades constatadas en varias dependencias estatales «son irrebatibles». «Las situaciones detectadas son irrebatibles, porque nosotros lo único que hacemos es decir que no está de acuerdo con la ley. No es un tema político y, por lo tanto, no se trata de si estuvieron de acuerdo los embajadores y el ministro». «Luego de realizado el informe se le dio un plazo a la Cancillería para contestar las observaciones, algunas se levantaron, y una vez cumplido ese período emitimos la resolución final», agregó. «Lo importante es tomar conciencia de que hay que corregir las irregularidades», agregó. Informó que en el caso de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, la Auditoría pasó los resultados de la investigación a la Justicia penal. Según el informe divulgado ayer por la Auditoría y publicado por LA REPUBLICA fueron constatadas irregularidades en organismos dependientes de ocho sedes ministeriales.
El ex embajador dijo ayer en CX 24 Nuevotiempo, que las autoridades de gobierno le aseguraron que la investigación en la embajada no tenía nada que ver con su gestión. «Por el contrario, el actual secretario de la Presidencia y ex director del Ministerio de Relaciones Exteriores, Raúl Lago, dijo que mi gestión se tomaba como modelo de ahorro, prolijidad y transparencia».
«Dicen que hay faltantes en la embajada, pero tengo el récord de dejar más bienes de los que recibí, adquiridos con mi propio dinero. Junto con mi señora le donamos al Estado un juego de vajilla para 50 personas con el escudo patrio, y también un cuadro del pintor Vicente Martín y un escudo en bronce que pertenecieron a Wilson Ferreira Aldunate».
Ferreira remitió ayer una carta al director de LA REPUBLICA, doctor Federico Fasano Mertens, en la que da su punto de vista. He aquí el texto de la misma: «Montevideo, 27 de octubre de 2000
Señor Director del diario LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano
Presente
En la mañana de ayer, con enorme sorpresa, tomé conocimiento de la publicación de un informe de la Auditoría General de la Nación sobre la gestión de la Embajada de Uruguay en Argentina donde entre mentiras y verdades a medias se insinúan situaciones poco claras durante el período en que me desempeñé al frente de dicha Misión. Insisto en la sorpresa que me causó la noticia, en virtud de que más allá de trascendidos de prensa había recibido de las máximas autoridades nacionales las seguridades de que se trataba de una información falsa. Por otra parte, siempre creí que si una investigación de esta naturaleza se estuviera realizando, se me hubiera dado oportunidad de participar aportando información, datos y documentos. Nunca me imaginé que me iba a enterar de ella una vez finalizada y por trascendidos de prensa. También me llamó la atención que el carácter reservado de estas actuaciones quedó vulnerado no solamente por su publicación en los medios sino porque con un protagonismo mediático asombroso, el señor auditor general participó de programas de radio, emitió opiniones públicas, fue entrevistado por la prensa, cedió a las fáciles tentaciones de un protagonismo ajeno a la delicadeza de su función… Todo esto, obviamente, sin que yo conozca, aún al momento de escribir estas líneas, el resultado de su trabajo más allá de los ecos de la prensa. Todo esto además, por parte de alguien que tiene relación de dependencia funcional con el Poder Ejecutivo. ¡Cómo ha cambiado el viejo Uruguay de sobrias costumbres republicanas!
Vayamos a las cosas que se insinúan:
1) Falta de Aportes Previsionales de los Funcionarios.
Es cierto. Faltó decir que al inicio de mi gestión advertí que heredaba esta situación y solicité autorización para realizarlas, la que nunca me fue concedida. Faltó decir que los aportes no se hicieron durante mi gestión, ni durante ninguna de las gestiones anteriores. Faltó decir que no se hizo durante ninguna de las gestiones posteriores. Faltó decir que sigue sin hacerse.
2) Rendiciones de Cuentas.
Como el informe peca tanto por lo que dice mal, lo que dice a medias y por lo que no dice, dejo constancia que omitió señalar que durante mi gestión presenté 16 rendiciones de cuentas. Todas ellas fueron aprobadas sin observación por el Tribunal de Cuentas. Cada rendición incluía el manejo de tres partidas de fondos del Estado, que en todos los casos fueron superavitarias. Es decir durante mi gestión presenté 41 balances por un total de 48 partidas, todas con superávit. El ahorro acumulado en un quinquenio, ascendió a más de ocho millones de dólares.
3) Gastos de Etiqueta
Establece el informe que el déficit del gasto de etiqueta, que debió ser absorbido por el Jefe de Misión generado en un trimestre del 97, ascendió a la suma de $ 22.905. Es absolutamente cierto. ¿Qué quiere decir? Que por encima de la plata que el gobierno le da al Embajador para promover al país yo puse de mi bolsillo un monto mayor a los veinte mil dólares en un solo trimestre. Dicho en términos de se «generó un déficit» el lector desprevenido puede pensar que se gastó plata del Estado. Lo que con acierto, pero en forma poco clara está diciendo el informe es que se ahorró en todos los rubros que paga el Estado y se gastó de más en los que debía poner el Embajador de su bolsillo. Motivo de orgullo para el suscrito.
4) Familiares Contratados
Cualquier lector desprevenido pensará que contraté parientes míos. No, a lo que se refiere el informe bajo este título es que dos de los funcionarios de la Embajada están casados entre sí. No dice que el parentesco es entre sí y no con el suscrito. No dice que son funcionarios de la Embajada desde la gestión de Barrios Tassano, es decir desde mediados de la década del ochenta.
5) Licencia a una Funcionaria sin Explicación de Motivo
Faltó decir que la licencia fue otorgada por razones médicas con certificado expedido por el psiquiatra tratante. En cuanto a su despedido (sic) no se dice que fue autorizado debidamente y que se le pagó, en acuerdo con la funcionaria en pagos mensuales, como es hasta el día de hoy práctica habitual. No se dice que los pagos mensuales a la funcionaria se efectuaron del mismo modo durante la gestión de todos mis sucesores y que se siguen haciendo efectivos con la m
isma modalidad a la fecha.
6) Plazos de mi Gestión
Curiosamente los informes de prensa (no es la primera vez que ocurre) olvidan que fui embajador de mayo del 95 a marzo del 99, razón por la cual no se puede decir «el único Embajador durante el gobierno de Sanguinetti fue Juan Raúl Ferreira» ni endilgarme el aumento del gasto en el último trimestre del 99 fecha en la que ya hacía tiempo que no ocupaba el cargo. Cuando yo hablo de ahorro me refiero a los realizados durante mi gestión.
7) Inventario
No es cierto que hubiera inventario computarizado al momento de mi llegada a Buenos Aires. El último inventario fotografiado data de la década del setenta. En ningún inventario que yo haya recibido y/o firmado (únicos bienes por los que puedo hacerme responsable) figura ni el cuadro a que se hace referencia ni ninguno de los artículos que aparecen como faltantes. A juicio de viejos funcionarios de la Misión no se tiene recuerdo de dicha obra ni aún durante la gestión de mi ilustre antecesor el doctor Díaz Estapé.
Lo que sí puedo asegurar es que entregué la Embajada con más bienes de aquellos con que la recibí, como está debidamente documentado en los nuevos inventarios. Por ejemplo, hemos dejado de regalo con mi esposa un cuadro de Vicente Martín que perteneció a mi padre, hemos dejado un juego de vajilla de Estado para cincuenta personas con el escudo Nacional, como muestra de gratitud hacia el país que nos confiriera tan alto honor, un escudo Patrio de bronce, etc. No sé si hay antecedentes de Embajadores que antes de partir equipen de su propio peculio la sede en la que debieron de actuar.
Desconozco si el Cr. Mastroianni sabe lo importante que es defender el buen nombre. Como yo tengo un nombre que merece ser defendido, estoy dispuesto a hacerlo en los niveles que corresponda, sin descartar recurrir a la vía judicial. Por esta razón ruego que al publicar estas líneas se le den el destaque que merecen visto la sobrexposición que tuvo la noticia en el día de ayer.
Atentamente,
Juan Raúl Ferreira».
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