El homenaje a Giuseppe Garibaldi

Jueves 05 de julio de 2007 | 1:45
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Ante barras colmadas, con la presencia del embajador de Italia, el cónsul general y otros diplomáticos, alumnos de la Escuela Italiana y representantes de varias organizaciones italianas que trabajan en Uruguay, hablaron siete legisladores en régimen de Asamblea General para celebrar el bicentenario del nacimiento de Giuseppe Garibaldi.

Quien cerró la oratoria fue el senador Julio María Sanguinetti (Foro Batllista).

Está claro, el hombre estuvo en su salsa, luciendo sus conocimientos de historia y su virtud de improvisar con galanura y capacidad de seducción. Para comprobar lo fina y entretenida que fue su exposición, bastó mirar al resto de los legisladores presentes ­aun aquellos a quienes, por razones políticas, el líder del Foro Batllista les cae cualquier cosa menos simpático- pendientes de su florida descripción de la épica del luchador italiano.

Sanguinetti aclaró que hablaba “en nombre del partido con el que se identificó Garibaldi” y agradeció el respeto con que el resto de oradores se había referido a quien calificó como “el héroe de la batalla contra los absolutismos de su época, la monarquía y la religión”, condición que, a su juicio, explica “las volcánicas pasiones y los odios que ese hombre impar aun enfrenta y vence”.

Sostuvo que todavía no está ganada la batalla por la libertad democrática en el mundo y por eso se agiganta la figura de Garibaldi, que “fue el emblema de las luchas por la filosofía liberal”.

Un hombre, al que describió, parafraseando a Bartolomé Mitre, “más de sentimientos que de ideas pero con una enorme convicción republicana”.

La pintura del héroe hecha por Sanguinetti fue humanista, sacándolo del bronce al señalar que su gloria militar es curiosa: “Transformaba sus derrotas en victorias, pues la leyenda del invencible Garibaldi dice que de ellas salió siempre cantando”.

Antes, Gustavo Espinosa (Foro Batllista) trazó un perfil profusamente descriptivo de Giuseppe Garibaldi, “el héroe de dos mundos, América y Europa, que es también nuestro” y recordó su estrecho vínculo con la masonería; Alvaro Vega (Espacio 609) lo pintó desde la perspectiva de un marxista, diciendo que si bien Garibaldi fue un republicano, anticlerical y antiimperialista también recibió influencias del socialismo utópico, y lo comparó con el Che Guevara; Iván Posada (Partido Independiente) lo consideró “un personaje de leyenda, leal, valiente, idealista, temperamental y encarnación de la lucha por la libertad”; Pablo Ithurralde (Alianza Nacional) aclaró que hablaba “como blanco, no para marcar las diferencias que pudo tener Garibaldi -para mí el símbolo de la colectividad italiana y no de un sector político- con el fundador de mi partido, sino para reflexionar sobre aquellos tiempos y los ideales que movían a los grandes hombres”; la senadora Mónica Xavier (Partido Socialista) prefirió rememorarlo a través de Anita, su mujer, y de sus hijos, todos sudamericanos; y Manuel Barreiro (Foro Batllista) resaltó que Garibaldi fue “el gran luchador contra todas las tiranías, saltando continentes, porque no hay pueblos extraños para los hombres buenos”. *

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