Apuntes en la servilleta: ¿Qué está pasando en las izquierdas?
«Dan ganas de llorar», me dijo hace unos días un ex militante de la izquierda cuando intentó responder a mi pregunta de cómo veía la situación política. Mi respuesta fue casi del mismo tenor: «Dejala por ahí, porque de otra manera lloramos juntos».
Superada esta primera instancia, sólo interrumpida por el mozo del bar, nos comprometimos a hacer un análisis de lo que le está pasando al gobierno y al Frente Amplio, en estos días en los cuales se rinden cuentas y se reforman los tributos.
Los dos también nos comprometimos a hacer el esfuerzo de estudiar la situación sin buscar culpables de ocasión ni hacer intentos de describir operaciones políticas contra tal o cual presunto precandidato (aunque los dos sabemos que las operaciones existen). Nos negamos, por cierto, a caer en la bipolaridad Astori-Mujica, no porque tengamos una tercera opción, sino porque creemos que los problemas de la izquierda son más profundos, que se expresan a nivel nacional con agudeza, pero que en Maldonado se manifiestan desde hace tiempo con la cara del horror y en donde Astori y Mujica tienen poco que ver.
En la servilleta, que sirvió de apoyo para los apuntes, quedaron registradas algunas de las conclusiones que logramos, en algunos casos de acuerdo, en otros no tanto.
12 apuntes de una conversación
1) Los dos coincidimos que en materia de Rendición de Cuentas el espectáculo dado por la izquierda fue lamentable, a pesar de los llantos y aplausos finales. Nadie entiende, si se es más o menos sensato, por qué las diferencias no se resolvieron previamente en el Consejo de Ministros (ver nota del pasado domingo).
2) Mi amigo entiende que eso no ocurrió porque hubo sectores del Frente Amplio, los que promovieron los 30 millones de dólares extra para la enseñanza, que preferían darle una paliza a Danilo Astori en el Parlamento, para que todo el mundo se enterara. En lo personal no descarté esa posibilidad, porque no me parece una locura ese planteo, pero insistí en ver lanzar una mirada por encima de las miserias políticas.
3) Este viejo militante de la izquierda, a quien recurro cuando el alma se me cae al piso, me dijo no entender cómo los diputados no creyeron en el compromiso del presidente Tabaré Vázquez de que al final del período se llegará al 4,5% del PBI para la enseñanza.
En principio coincidí con él; incluso le señalé que la pérdida de confianza de la dirigencia del FA en el Presidente es, en mi opinión, el gesto de mayor debilidad que han mostrado las fuerzas del cambio.
También le dije que la mayor pérdida de confianza es sobre Astori, porque no olvidemos que en la discusión del Presupuesto en 2005 llegó a amenazar con su renuncia cuando se discutieron los recursos para la enseñanza.
4) Tanto mi amigo como yo sentimos que hay una fractura expuesta en la izquierda, porque comenzamos a notar que en el lenguaje común y cotidiano se utilizan palabras peligrosas, como «ellos» y «nosotros».
5) En algunos casos «ellos» son los del gobierno, mientras el «nosotros» es adjudicado a ciertos sectores parlamentarios, a las bases y a los dirigentes sindicales. En otros casos la lectura es a la inversa, pero siempre están el «ellos» y el «nosotros» como elementos separadores. Nunca o pocas veces hay comunión.
6) Los dos tenemos la sensación de que hay exceso de soberbia, tanto en «ellos» como en el «nosotros». Los gobernantes »ellos» o «nosotros», según quien hable siempre creen tener toda la razón. Lo mismo pasa con ciertos sectores parlamentarios y sindicales, que prefieren ocupar un ministerio a los gritos y con los puños crispados, antes de levantar el teléfono para llamar a un gobernante e intentar un acuerdo o abrir un espacio de diálogo (como el teléfono es de ida y vuelta, también los gobernantes pueden llamar).
7) Los gobernantes se atrincheran, cuando argumentan, en su capacidad para resolver cosas concretas y por eso muchas veces se vuelven sordos cuando se les dice que sus actos no son comprendidos por la gente, mientras que los otros algunos de los otros lo explican todo con la sencillez de decir que los conflictos son parte de la lucha de clases eso que justifica todo y que tiene factores milagrosos como el agua bendita, lo que facilita el vale todo.
8) Mi amigo y yo entendemos, según los apuntes de la servilleta, que se está procesando una división lenta, sin ribetes claros, de la izquierda. No está claro el programa, ni los candidatos, pero los dos coincidimos en que ni Astori ni Mujica están en condiciones de liderar por separado al conjunto de la izquierda, pero que comienza a plantearse la existencia de dos izquierdas.
9) Lo que está en juego son las formas en que se procesa la acumulación de fuerzas para el cambio. Hay sectores que entienden que se acumula priorizando la presencia del gobierno y hay otros sectores que creen que esa acumulación se puede dar por fuera, en la perspectiva de un segundo gobierno del FA sin Astori o sin sus concepciones.
El problema que hay es que entre los que creen que se acumula con el gobierno no sobran los que se animan a decirle a la gente que hay cosas que no se pueden hacer en el marco de esta estrategia. Hasta ahora, lo más fácil es ponerle cara linda a los votos que les respiran en la nuca.
En Maldonado todo esto se expresa con agudeza: falta musculatura política para defender la marcha y las ideas del gobierno municipal, mientras otros apuestan al fracaso de ese gobierno con la esperanza de ser ellos el próximo relevo del progresismo.
10) Ambos empezamos a detectar que los oportunistas que miraban con simpatía y en silencio a la izquierda fundamentalmente desde el sector empresarial , ahora hablan críticamente contra el gobierno, lo que muestra un nuevo estado de ánimo de la sociedad y no sólo por la amenaza de la apresurada reforma tributaria que no esperó a tener una sociedad más estructurada, sin capas medias atadas por un piolín.
11) El radicalismo en materia de derechos humanos, como es derogar la Ley de Caducidad, ha llevado a que los militares procesados y otros por procesar encuentren un escenario propicio que les permite lanzar una campaña para enchastrar a figuras democráticas como Tota Quinteros y otros.
12) La izquierda, de seguir con estos desencuentros, no sólo pone en peligro los próximos años de su gobierno sino que comienza a alejarse la posibilidad de que vuelva a ganar. Si esto ocurriera, hay partidos tradicionales por 100 años más. Una oportunidad para comenzar a superar estas diferencias es el Consejo de Ministros de mañana, pero existen todas las sospechas de que eso no va a poder ser en tanto los secretarios de Estado tendrán que resolver cómo recortan sus presupuestos, según mandato de las «bases parlamentarias». *
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