Los chilenos alertaban a los argentinos que uruguayos con antecedentes huían del golpe de Estado

La coordinación represiva regional ya funcionaba en 1973, al asumir Perón

En octubre de 1973 un grupo de uruguayos que debió huir de Chile ante la represión desatada por el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende, fue detenido en Argentina y expulsado del país por sus antecedentes «subversivos» y «extremista» según se los catalogó en el documento oficial.

El documento, redactado por el teniente coronel Jorge Oscar Montiel, Jefe de Seguridad Federal, evidencia la existencia de una coordinación, con los servicios chilenos, que les alertaron, y con los propios servicios uruguayos que debieron dar información sobre sus compatriotas a los trasandinos.

La nota estaba dirigida al director nacional de Migraciones, Justo Edmundo Gnavi, y en ella anunciaba que el grupo de extranjeros con «antecedentes» podía comprometer la «seguridad nacional» por lo que recomendaba su detención y confinamiento hasta ser expulsados.

La nota que evidencia la coordinación represiva regional en 1973, está fechada doce días antes de la asunción de Juan Domingo Perón, durante el gobierno democrático de Raúl Alberto Lastiri, quien había sustituido en la presidencia al mandatario elector Héctor José Cámpora.

El documento fue descubierto este año en Buenos Aires por una de las víctimas de aquella expulsión quien inició trámites ante el Estado argentino para conocer las razones por las que había sido detenido en Ezeiza en 1973 y luego sufrió problemas con Migración cuando regresó años después.

El reclamo del ciudadano uruguayo (que pidió reserva sobre su identidad) finalizó meses atrás, cuando el gobierno argentino aceptó entregarle una copia del expediente Nº 31.250/73 del Ministerio del Interior, donde constan los antecedentes de la expulsión de los uruguayos.

 

La Argentina de 1973

En octubre de 1973, Argentina vivía una convulsión paralela a la que se sufría en Uruguay, donde Juan María Bordaberry había disuelto el Parlamento el 27 de junio, o en Chile, donde el general Augusto Pinochet había dado el golpe de Estado contra Salvador Allende el 11 de setiembre.

En marzo de 1973, en Argentina había ganado las elecciones nacionales Héctor José Cámpora, «delfín» del general Juan Domingo Perón, quien a su regreso del exilio, el 20 de junio de aquel año, fue recibido con la llamada Masacre de Ezeiza, donde se balacearon derecha e izquierda del peronismo.

Sólo semanas después, el 13 de julio, Cámpora renunció al perder apoyo del propio Perón, y su lugar fue ocupado por Raúl Alberto Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados, quien convocaría a elecciones nacionales para que Perón llegara a la Presidencia ese 12 de octubre.

Durante los tres meses de presidencia de Lastiri, sin embargo, el gobierno argentino tendría un vuelco hacia la derecha. Lastiri era pariente y seguidor de José López Rega, quien ya ocupaba el Ministerio de Bienestar Social desde la asunción de Cámpora.

Bajo la influencia de López Rega, en Argentina ya había empezado a actuar la Alianza Argentina Anticomunista (Triple A), y también había comenzado a incidir la logia masónica italiana Propaganda Due, liderada por Licio Gelli, quien realizó fuertes inversiones en editoriales de diarios y revistas.

De esos grupos de ultraderecha -en su mayoría con cargos en el policial Servicio de Información del Estados (SIDE)- nacerían buena parte de los comandos que operarían luego del golpe de Estado de 1976. Entre ellos, la banda de Aníbal Gordon, que coordinaría con los represores uruguayos. *

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