"Para cacerolear hay que ser pueblo"

¡Qué caceroleo más pituco! No se escuchó ni en el Cerrito de la Victoria, ni en el Borro ni en el Cerro, ni en Palermo ni en la Unión. Se ve que las cacerolas de plata no suenan mucho. Y bueno, es lo que pasa. Los que nunca cacerolearon contra la dictadura, porque los beneficiaba, ahora descubrieron las delicias del caceroleo.

Lo que pasa es que para cacerolear hay que ser pueblo y no oligarquía pituca. Les queda mejor pagar avisos en la prensa que hacer el ridículo intentando movilizar a la gente.

Carlos Gamou (Diputado del Espacio 609).

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