Con la efemérides del 27 de junio cuando hace 34 años se quebraban en Uruguay las instituciones democráticas, la Comisión de Derechos Humanos de Diputados realizó ayer una sesión alusiva con un reconocimiento a los que durante los años de la dictadura nacieron en cautiverio.
Treinta uruguayos de los 59 que la Comisión tiene registrados se hicieron presentes en la sesión y dos de ellos, Laura y Rodrigo, ofrecieron sus testimonios.
La integrante del órgano parlamentario, la diputada Daniela Payssé (Asamblea Uruguay-FA), dijo que desde el Poder Legislativo se promoverá con los organismos vinculados recomponer la identidad de muchos de los nacidos cuando sus madres se encontraban detenidas, debido a que existen “lagunas jurídicas” sobre los correspondientes alumbramientos. Relató también que muchos de ellos padecen enfermedades crónicas “seguramente producto de los inhumanos tratos a los que fueron destinadas sus madres, como las picanas, los submarinos, los partos mal atendidos o la imposibilidad de ser amamantados”.
Payssé entiende que “existe una importante cantidad” de niños nacidos en cautiverio que no han podido ser ubicados y no se sabe nada de ellos. Asimismo, muchos de los hoy identificados no han podido volver a ver a sus progenitores que, al nacer, estaban y continuaron presos, desaparecidos o en el exilio.
La sesión reflexiva de ayer de la Comisión de Derechos Humanos es la segunda que este órgano parlamentario realiza alusiva al golpe de Estado del 27 de junio de 1973.
El año pasado se refirió a la disolución del Parlamento. La exposición estuvo a cargo en aquella oportunidad de Pablo Alvarez (MPP-FA), el más joven de los representantes en esta legislatura.
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