Korzeniak insiste con el impuesto internacional al armamento para combatir la pobreza infantil
El planteo ya había sido esbozado en una hora previa del Senado, luego en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara alta, previo a este envío a Cancillería con fecha 21 de junio.
«Estoy reflexionando acerca de una propuesta que considero por lo menos en condiciones de ser consultada con la Cancillería (también desde luego con nuestro Partido), antes de ser «redondeada» y presentada en la bancada de senadores del Frente Amplio.
Según Korzeniak, en resumen describió esta «idea-utopía» que «se inspira en aquella conocida como ‘la Tasa Tobin’, que era una suerte de gravamen ‘universal’ a movimientos de capitales financieros, con una tasa diminuta, pero que en su conjunto permitiría reunir fondos suficientes como para atender la pobreza de los niños del planeta. Como recordarás, hace unos años intentamos juntos impulsar esta idea en el ámbito parlamentario».
Korzeniak señaló que «la idea que ahora manejo sería también un impuesto ‘universal’, es decir establecido internacionalmente que gravaría al armamentismo en todas sus etapas que son, básicamente: la fabricación, la venta o transferencia y el uso».
Como propuesta inicial «pienso ahora en una tasa de 2 por mil, aumentada al 4 por mil cuando recae sobre el uso (que estaría atenuada en casos de legítima defensa)».
El legislador sostuvo que «el destino del impuesto sería combatir a la pobreza en todo el planeta estableciendo criterios de prioridades, privilegiando desde luego a niños y enfermos, damnificados por guerras y catástrofes y siguiendo por todos aquellos cuya pobreza no les es imputable».
Asimismo, dijo conocer «la existencia de un Instituto Internacional que funciona en Estocolmo, que hace un mes difundió cifras impresionantes sobre el gasto en armamentos, con datos por año, por países, por zonas, etc. Es probable que en la Cancillería se disponga de ese informe completo».
«La elaboración aceptablemente completa de esta propuesta, implica nada menos que tomar posición sobre, por lo menos, los siguientes puntos: a) quiénes y cómo se determinaría y recaudaría el impuesto; b) quiénes y cómo se administraría lo recaudado; c) quiénes y cómo controlarían la recaudación y las evasiones; d) quiénes harían y cómo la distribución de lo recaudado».
«Credenciales»
Para Korzeniak «no se me escapa que es posible que los países que más fabrican, venden o usan armas, sean el principal obstáculo para obtener una decisión internacional aceptando este gravamen. No tanto por el aspecto económico -diminuto para la enormidad de las sumas totales- sino porque sería un saludable señal ‘filosófica’ contra el armamentismo. Pero ¿quién podría oponerse ostensiblemente a un planteo que ayuda a la paz y a la vez combate la pobreza». Estimó que «el planteo en sí mismo en todos los niveles internacionales posibles sería ya útil y digno». «Uruguay tiene suficientes credenciales internacionales como país pacifista, que lucha contra la pobreza, con probada sensibilidad humanista como para hacer esta propuesta», reflexionó Korzeniak. *
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