
La gente perteneciente y afín a los grupos convocantes -Plenaria Memoria y Justicia, Corriente de Izquierda, 26 de Marzo, 20 de Mayo, la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas, Adeom, entre otros- comenzó, minutos antes de las 17.00 horas, a concentrarse muy lentamente en la Plaza de los Desaparecidos, la que está ubicada en la intersección de avenida Rivera y Jackson. Rápidamente se enfilaron tras una pancarta que decía “El pueblo con Artigas. Nunca más terrorismo de Estado”, y entonando cánticos contrarios a las decisiones del gobierno en el tema de los DDHH, partieron, por la avenida 18 de Julio, rumbo a su primera parada: el escrache al Círculo Militar.
La sede del Círculo Militar se encontraba vallada, además, inmediatamente, la “seguridad interna” de la marcha entró en acción al grito de “alerta”, evitando que los más exaltados intentaran saltar las vallas y atentar con más vehemencia contra la fachada de la institución.
A pesar de esto, bombas de pintura, de estruendo, huevazos, y piedras alcanzaron a ventanas y puertas de la misma. También hubo la quema de una bandera y se multiplicaron las consignas contrarias a los militares. Un hecho a destacar es que a tan sólo 20 metros -sobre la calle Juan Paullier-, un fuerte operativo policial encabezado por un par de decenas de efectivos de la Guardia Metropolitana, los que estaban acompañados por vehículos antimotines, esperaban para actuar en caso de que la situación pasara a mayores, lo que finalmente no ocurrió.
Otro suceso peculiar fue que desde una pequeña rendija de una de las ventanas se pudo apreciar que en el interior estaban filmando lo que pasaba, ya que todos los presentes vieron el tradicional “punto rojo” que es señal de tal acción. Luego de unos 10 minutos de escrache, la marcha continuó, y frente a la sede central del PIT-CNT improvisaron un acto para denunciar los violentos hechos sucedidos en la explanada de la Universidad (ver nota aparte), reafirmar que la lucha por los DDHH continúa, y criticar duramente el accionar de los que consideran “traidores”: el secretario de Presidencia, Gonzalo Fernández, el senador emepepista, Eleuterio Fernández Huidobro y la actual ministra del Interior, Daisy Tourné. Tras esta parada, la marcha siguió para detenerse definitivamente en la esquina de 18 de Julio y Mario Cassinoni, a escasos 100 metros del Obelisco, donde en principio se haría el acto de cierre. En esta oportunidad fue leída la proclama de la contramarcha en la que esencialmente se cuestionó fuertemente todas las políticas de gobierno, en especial las relacionadas con los DDHH, la existencia de la Ley de Caducidad, el proyecto García Pintos, las Afaps, el uso indebido de la figura de Artigas para proponer un “Nunca más”. El mensaje final terminó asegurando que “la lucha continúa. No habrá punto final”. *
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