Civiles y militares acudieron al llamado presidencial y llenaron la Plaza Independencia

Rodeado de todos los partidos políticos, Vázquez inició el camino del Nunca Más

La iniciativa del presidente Tabaré Vázquez de instaurar el Día del Nunca Más concitó un amplio respaldo político con presencia de todos los partidos. Sin discursos ni desfile militar, el Presidente participó ayer del acto conmemorativo de un nuevo aniversario del natalicio del prócer de la patria, José Gervasio Artigas. El gobierno espera que esta fecha se reconozca como un día de reencuentro y reconciliación entre orientales.

Miércoles 20 de junio de 2007 | 4:59
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Cerca de 8 mil personas y 200 oficiales de todas las jerarquías concurrieron a la Plaza Independencia

Civiles de distinta extracción política y militares asistieron ayer al llamado del “Nunca Más” del presidente Tabaré Vázquez.

Cerca de 200 oficiales en actividad de las tres armas y de todas las jerarquías, encabezados por sus comandantes se agolparon en la Plaza Independencia, al igual que una nutrida multitud de civiles que en su mayoría portó banderas nacionales y flores. En silencio, se fue generando en la Plaza Independencia un extraño clima que se extendió hasta mucho después del breve acto.

Entre el público, se distinguió además la presencia de un buen número de oficiales retirados. El contralmirante (r) Oscar Lebel, reconocido por su oposición a la dictadura, calificó de “histórica” la jornada.

Expresando ese clima especial que se vivía en la plaza, una mujer, modesta y con una bandera uruguaya, gritó al paso de un grupo de oficiales militares: “Por favor, hablen”.

En rueda de prensa, el comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, reiteró que toda la información disponible sobre los detenidos desaparecidos fue entregada al Poder Ejecutivo aunque admitió que algunos integrantes del Ejército puedan retener datos. La decisión de no concurrir de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos fue motivo de respetuosos comentarios por parte de voceros del gobierno. Luisa Cuesta, una de sus integrantes más emblemáticas, dijo anoche a un canal de televisión que el Nunca Más “carece de sentido” a esta altura ya que a su juicio aún “faltan muchos años, mucha verdad y mucha voluntad del Estado” para hacerse efectivo. Agregó que las Fuerzas Armadas no dicen la verdad pero lamentó que desde el gobierno no se “la exige”.

 

Llegada de Vázquez

Un rumor de aplausos de los aproximadamente 8 mil participantes comenzó a escucharse cuando el automóvil del presidente de la República, Tabaré Vázquez, arribó a Plaza Independencia muy pocos minutos antes de la hora 11:00, acompañado por su esposa y primera dama, María Auxiliadora Delgado de Vázquez.

El mandatario ­impecablemente vestido de traje gris oscuro y con un largo sobretodo azul marino- descendió del vehículo presidencial frente al Palacio Estévez y a pocos metros de la calle Ciudadela.

Escoltado por su personal de seguridad, Vázquez atravesó la larga sección de honor del regimiento de Blandengues la cual estaba compuesta por dos filas de un total de veinte efectivos, cada uno de ellos portaba la enseña artiguista aferrada a un perfecto mástil de tacuara marrón brillante con punta de lanza.

Inmediatamente el mandatario afectuosamente saludó a Lilí Lerena -viuda del general Líber Seregni, líder histórico del Frente Amplio-, y juntos se trasladaron hasta el pie del monumento al prócer.

Para entonces, la multitud que portaba en su gran mayoría pabellones nacionales y rosas rojas o rosadas coreaba el nombre del presidente. Las banderas del Frente Amplio eran pocas; muy pocas, ya que desde la propia fuerza política se había exhortado a concurrir sin divisas políticas. Sin embargo, había unas veinte banderas de la Lista 504 del Movimiento Nacional de Rocha.

Posteriormente se entonaron las estrofas del Himno Nacional que fue interpretado por la banda musical de Blandengues.

Luego, Vázquez procedió a saludar a cada uno de sus ministros (el gabinete estaba presente en su totalidad), legisladores y figuras representativas de la oposición que se encontraban al pie del monumento a Artigas y junto al mandatario.

Dos efectivos del cuerpo de Blandengues le acercaron al jefe de Estado la ofrenda floral: una representación del Pabellón Nacional confeccionada con claveles naturales blancos y artificiales de color azul, y un sol realizado con perfectos y resplandecientes crisantemos amarillos o flores de mayo.

Vázquez y los soldados ascendieron los tres escalones, que se encuentran en el basamento del monumento, y depositaron la ofrenda floral a los pies de la efigie del prócer. Vázquez permaneció pensativo unos segundos ante la inmensa imagen de Artigas.

“¡Viva la patria. Viva el Nunca Más!”, pronunció una voz anónima, la que inmediatamente recibió un largo eco desde la multitud. El mandatario descendió los escalones y se ubicó junto a su esposa. En ese momento, y por espacio de un minuto, se procedió al toque de silencio.

Posteriormente, el jefe de Estado se despidió y saludó a cada uno de los ministros que estaban en su entorno y a varias figuras de los partidos opositores. Saludó, entre otros, al presidente del Directorio del Partido Nacional, Jorge Larrañaga y al senador de Correntada Wilsonista, Francisco Gallinal.

Pero un saludo inesperado fue cuando Vázquez abrazó a Pedro Bordaberry, quien permaneció en su lugar aguardando el gesto del Presidente. El mandatario le agradeció al ex ministro colorado por haber concurrido a la convocatoria, a la vez que Bordaberry también tuvo palabras de agradecimiento para con Vázquez por la iniciativa.

Vázquez también saludo a los comandantes en jefe del Ejército, teniente general Jorge Rosales, de la Armada, vicealmirante Juan Fernández, y de la Fuerza Aérea, teniente general Aviador Jorge Bonelli.

El Presidente abrazó al arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno.

En el momento en que el jefe de Estado se disponía a atravesar nuevamente la sección de honor del regimiento de Blandengues volvieron a entonarse las estrofas del Himno patrio. Para la hora 11:20 Vázquez ya se había marchado, ahora será el tiempo el que dirá “si comienza la reconciliación y el reencuentro entre los uruguayos”.

Al pie del monumento permanecía, además de la ofrenda floral, una inscripción anónima que decía: “Presente mi general, presente mi presidente”, y un ramo de claveles.

Varios minutos después de culminado el acto, cientos de personas, entre los cuales había decenas de militares, permanecieron en la plaza. Además del frío, una extraña sensación envolvió a los presentes, bajo el monumento ecuestre.

 

Presencias, ausencias

Al acto, que se desarrolló en Plaza Independencia, concurrieron ministros, integrantes de organismos del Estado, legisladores, intendentes y jerarquías en representación de todos los partidos políticos (Frente Amplio, partidos Nacional, Colorado e Independiente y Unión Cívica), además de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, oficiales de todas las jerarquías, militares retirados, policías y autoridades eclesiásticas, como el arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno.

A la vez que el Comité Central Israelita se encontró entre las organizaciones convocantes.

Sin embargo, algunos sectores del Frente Amplio, como el Partido Comunista, la Corriente de Izquierda y el 26 de Marzo decidieron no participar al igual que los ex presidentes de la República, Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle; tampoco estuvieron presentes los retirados del Círculo Militar y Centro Militar ­este último fue el único centro castrense que se manifestó en contra de la convocatoria-, representantes de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Serpaj, mientras que el PIT-CNT resolvió no convocar. Aunque hubo dirigentes sindicales presentes, entre ellos, Milton Castellano y Eduardo Pereyra.

El sentido de la conmemoración del “Nunca Más”, según palabras del propio Vázquez, era para “avanzar en la reconciliación y el reencuentro entre todos los uruguayos”.

 

Civiles y militares juntos

Uno de los elementos nuevos de esta inédita convocatoria, concebida por el presidente Vázquez como el inicio de un camino hacia la reconciliación, que además ratificó el 4 de junio, no implica punto final, ni cese de las investigaciones, fue la presencia de un nutrido grupo militar, compuesto por oficiales generales de las tres armas.

Los militares se ubicaron, según sus propias palabras, “a la izquierda del monumento al General Artigas”.

Con el transcurrir del acto varios de los oficiales se mezclaron con la
multitud y cuando la banda del regimiento de Blandengues interpretó la Marcha a mi Bandera y La Cumparsita, entre la multitud de banderas nacionales, las gorras militares se notaban.

 

Operativo de seguridad

El acto en Plaza Independencia transcurrió sin ningún tipo de incidentes, sin embargo se había montado un discreto pero importante operativo de seguridad.

Al vallado de la plaza, que finalmente no se respetó ya que la gente pudo llegar hasta el propio monumento, se sumaba la presencia de elementos de seguridad en azoteas e incluso de francotiradores. *

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