Homenaje a García Moyano concluyó con tango
Para empezar, diré que las barras estaban colmadas de familiares y amigos de García Moyano (sobrinos, amigos de la familia, etcétera), quienes siguieron emocionados las sentidas palabras de varios ediles que se refirieron al homenajeado.
Empezó Dari Mendiondo, quien trazó una breve reseña biográfica de este polifacético personaje, querido y admirado por sus especiales condiciones intelectuales y humanas. Recordó Mendiondo que García Moyano se crió en un hogar blanco, de profundas raíces nacionalistas y que siendo niño recitaba los poemas de Roxlo que exaltan la gesta saravista.
García Moyano fue abogado, profesor universitario, periodista, escritor. Optó por ejercer su profesión en una rama del derecho que en aquellos tiempos década de los cuarenta no era para nada redituable: el derecho laboral. Fue abogado de sindicatos (entre ellos el Sunca) y en su escritorio de la calle Cerrito se formaron unos cuantos jóvenes estudiantes de derecho que luego fueron abogados conocidos.
Mendiondo repasó también otras facetas de su personalidad, como la de ser hincha de Nacional y amigo de José Piendibene, catador de vinos y fino memorialista. Pero fue sobre todo un intelectual comprometido con las mejores causas; con la autonomía universitaria, con la justicia social, con su Partido Comunista, con la República Española, con la defensa de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, en fin, con las causas progresistas.
Leonel Viera (Partido Nacional, suplente de Daniel Graffigna), a pesar de su corta edad fue capaz de dar una idea cabal de la sobresaliente personalidad de Guillermo García Moyano. Destacó su sentido del humor, su sólida cultura y su bajo perfil, así como su inclinación por la vida bohemia y su gusto por las peñas que solían tener lugar por aquellos tiempos en los famosos cafés montevideanos.
Gabriel Weiss aludió a la calidad literaria y testimonial de esa excelente crónica que es «Pueblo de los Pocitos», en la que García Moyano narra sus vivencias de aquel humilde poblado de lavanderas italianas en el que transcurrió su niñez y parte de su adolescencia. Según el profesor Weiss, la lectura de ese libro es de una sencillez bíblica.
Carlos Tutzó, por su parte, expresó que tuvo contacto con el libro estando recluido en el Penal de Libertad y que lo disfrutó mucho pues le recordaba su propia infancia en la zona limítrofe de La Mondiola y Buceo; y reconoció que mucho tiempo después se enteró de que García Moyano era comunista.
El presidente de la Junta, Pablo Ferrer (Asamblea Uruguay) anunció que había ingresado para su aprobación el decreto por el que se designa con el nombre de García Moyano una calle de Pocitos.
Y como broche final, en homenaje al barrio tan bien descrito (y tan querido) por García Moyano, los ediles y el público en las barras tuvimos el privilegio de oír el tango «Garufa» de Soliño, Fontaina y Collazo, allí en plena sala de la Junta, en la voz varonil y tanguera de Ricardo Olivera, acompañado por el fuelle de Waldemar Metediera.
Un rato más tarde, empezó la sesión ordinaria con la exposición verbal de don Aníbal Gloodtdofsky sobre el tema del 175º aniversario de los hechos de Yacaré-Cururú, cuando Bernabé Rivera, dos oficiales y nueve soldados perdieron la vida en una emboscada charrúa. ¡Para qué! La encendida defensa de Rivera y la justificación de Salsipuedes por parte de Gloodtdofsky generaron un debate que amenazaba prolongarse por horas ya que Meroni, Susana Aguiar, Glenda Rondán y Gabriel Weiss se enfrascaron en una discusión histórica sin solución aparente y sin final a la vista. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad