Su postura sobre los DDHH lo hace compartir opinión con los denominados “radicales”. ¿Esto significa que su movimiento se ha radicalizado dentro del Partido Nacional?
No. Creo que hay determinadas banderas que no son de nadie. He escuchado a quienes se pronuncian en contra del imperialismo, y yo también lo estoy. Estar en contra de la política económica fondomonetarista como lo escribieron varios grupos radicales, y yo estoy en contra, siendo coherente sin votar los últimos tres presupuesto, a pesar de integrar un gobierno de coalición, y no todos podemos decir lo mismo.
En el tema de los DDHH no lo puedo borrar todo de golpe y decir “Nunca más” porque acá hay militares que están entre nosotros que tuvieron participación, y sin embargo le han mentido al Presidente de la República y al pueblo uruguayo.
Me vengo reuniendo con mucha gente y dirigentes gremiales que han sido fundadores del FA y que se han incorporado a trabajar conmigo.
Muchas de las banderas que son de nosotros, del wilsonismo en las elecciones el FA las levantó, como el País Productivo, la descentralización, entre otras, y estamos luchando por recuperar nuestras banderas, y lejos de radicalizarme he intentado ser coherente con mis posiciones.
¿O sea que esos radicales de izquierda tienen espacio en el PN?
Sí, por supuesto, tienen y están participando, en varios lugares estamos con ellos trabajando. Tenemos permanentes reuniones y son muchísimos más de lo que se piensa. Lo que hay que dar es la oportunidad, y es como el lema que vamos a utilizar nosotros: “cambiemos el cambio” porque este no era el cambio por el cual los frenteamplistas originales que lucharon por determinados ideas se sienten identificados.
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