LA REPUBLICA entregó documentos y datos de su investigación a la jueza Gabriela Merialdo

Civiles, policías y militares serían citados por atentado con los vinos envenenados

Ante el juzgado de 9º Turno declararon los periodistas Roger Rodríguez de LA REPUBLICA y Alvaro Alfonso. Expusieron elementos de sus respectivas investigaciones sobre el crimen ocurrido en 1978. Tres botellas de vino envenenado fueron enviadas entonces a dirigentes del Partido Nacional. Cecilia Fontana, esposa de Mario Heber, murió al beber una copa. Aparecen implicados civiles ultraderechistas, agentes de Inteligencia policial y mandos militares de la dictadura.

Viernes 01 de junio de 2007 | 3:33
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Una larga lista de civiles, policías y militares serían llamados a declarar en el caso del asesinato de la señora Cecilia Fontana de Heber en 1978, luego de que ayer declararan ante la jueza de 9º Turno, Gabriela Merialdo, los periodistas Alvaro Alfonso y Roger Rodríguez, quienes investigaron paralelamente el caso.

Cecilia Fontana, esposa del dirigente blanco Mario Heber y madre del hoy senador Alberto Heber, murió luego de beber una copa de un vino envenenado que había sido anónimamente enviado a los miembros del triunvirato que dirigía el Partido Nacional en esos años de dictadura.

Alfonso publicó en 2002 el libro “Los vinos de la muerte”, donde evidenció las contradicciones de la investigación policial y judicial sobre el caso, a la vez que reveló una serie de implicancias políticas que vinculan al hecho a miembros de grupos de ultraderecha vinculados al régimen.

Rodríguez publicó en LA REPUBLICA una serie de trabajos en los que incluyó las iniciales de dos presuntos implicados en el atentado político y subrayó el contexto de enfrentamientos en la interna militar de la época, como la injerencia que habría tenido en el hecho la Embajada de Estados Unidos.

 

Exhortos y citaciones

Entre los artículos de LA REPUBLICA se incluye una entrevista realizada en 2002 a un uruguayo detenido en una cárcel de Porto Alegre, quien reveló el nombre de un médico que habría

sido responsable de preparar la dosis fatal de veneno.

Mario Ronald Barreiro Neira, quien dijo usar el nombre de guerra “Teniente Tamús”, aún preso en Porto Alegre, sería interrogado mediante un exhorto ante la Justicia brasileña por parte de la jueza Merialdo, para confirmar la identidad del médico y ampliar otros conocimientos del ex agente uruguayo.

De las declaraciones de Alfonso y Rodríguez surgió una larga lista de civiles, policías y militares que podrían estar implicados en el crimen o tendrían conocimiento de hechos que permitirían aclarar un delito que aparece vinculado a la represión militar y a intereses para evitar una apertura política en aquella época.

Entre los posibles citados se incluiría a activistas de ultraderecha relacionados con la publicación “Azul y Blanco”, agentes de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) de la Policía y altos mandos militares que protagonizaron entonces una lucha por el poder. *

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