Jair Kirschke recabó en Uruguay testimonios de sus víctimas para entregar a las autoridades

La Justicia brasileña admitió traslado de Cordero a Santana do Livramento

El coronel retirado Manuel Cordero, preso en Porto Alegre a la espera de una resolución judicial sobre su extradición a Argentina, sería trasladado a la ciudad de Santana de Livramento, en la frontera con Uruguay, para que pueda recibir visitas de su familia.

Cordero, requerido por su participación en los crímenes de lesa humanidad cometidos en la década de los setenta en el marco de la coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur conocida como Plan Cóndor, había solicitado su traslado al Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil. El ministro Marco Aurelio de Mello, a cargo del trámite de la extradición pedida por el juez federal argentino Guillermo Montenegro, admitió el traslado de Cordero, detenido desde el pasado 26 de febrero, pero no aceptó su solicitud de pasar a régimen de prisión domiciliaria.

Sin embargo, la decisión judicial podrían chocar con los problemas de seguridad que tiene la dependencia de la Policía Federal de Santana do Livramento, donde no existirían las condiciones mínimas para mantener recluido al militar, quien también es requerido por la Justicia uruguaya.

 

Un largo trámite

El militar uruguayo fue ubicado en una casa de Santana do Livramento en febrero de 2005, casi un año después de que se fugara de Uruguay para no comparecer ante la Justicia penal donde se le instruía una causa de «desacato por ofensa» que el juez José Balcaldi le había iniciado. Balcaldi, quien indagaba a Cordero por un eventual delito de «apología de la tortura» archivó el expediente luego de una serie de maniobras dilatorias efectuadas por la defensa del militar, quien llegó a acusar al juez de ser un colaborador de la dictadura que operó bajo su mando.

Luego de ser encontrado en Brasil, Cordero inició un trámite de refugio y presentó varios hábeas corpus para posponer una decisión judicial que le llevara a prisión, hasta que el propio ministro Marco Aurelio de Mello ordenó su encarcelamiento a principios de año.

A principios de mayo, Cordero fue interrogado por un juez federal de Porto Alegre, ante quien adujo ser un perseguido político, no haber cometido ninguna violación a los derechos humanos y haber sido indultado durante el gobierno del presidente Carlos Menem.

 

La piel del lobo

La estrategia de la defensa de Cordero, quien olvidó mencionar a la Justicia de Brasil que su indulto había sido anulado por inconstitucional por la Justicia argentina, motivó la semana pasada un viaje a Montevideo del activista de derechos humanos brasileño Jair Kirschke.

Kirschke, quien ubicó en Brasil a Cordero, y fue protagonista en el proceso de su captura y encarcelamiento, explicó a autoridades del gobierno, a la Justicia uruguaya y a organizaciones de derechos humanos la situación en la que se encuentra el prolongado proceso de extradición del militar.

El reconocido dirigente del Movimiento Justicia y Derechos Humanos (MJDH) de Porto Alegre regresó este fin de semana a su país con sendos documentos elaborados por Familiares de los Uruguayos desaparecidos, en los que se explica al ministro del STF y al fiscal general brasileño quién es Cordero.

En los documentos se incluyeron testimonios de sus propias víctimas y de familiares de los desaparecidos en operativos dirigidos por Cordero en Uruguay y Argentina, en los que se evidencia el verdadero perfil del represor uruguayo quien se ha victimizado ante las autoridades judiciales brasileñas. *

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