El Consejo Islámico de Uruguay sacrificará los ovinos para exportar a los países árabes
La Jura (Consejo Islámico de Uruguay) ofreció al Ministerio de Ganadería un acuerdo para sacrificar ovinos, ya que los países musulmanes no comen carnes que no hayan sido abatidas a través de un ritual islámico, por lo que de no concretarse esta condición nuestro país no podría exportar productos cárnicos a Emiratos Arabes y Kuwait.
Luego de la gira asiática que realizó el presidente Vázquez junto a empresarios y autoridades del gobierno, se logró la apertura de importantes mercados en países musulmanes, como Emiratos Arabes y Kuwait, para colocar cortes ovinos, pero sólo se consume carne que sea sacrificada con el ritual islámico.
El dirigente de la agrupación Chiquito Saravia del Movimiento Participación Masoller (Espacio 609) e integrante del Consejo Islámico de nuestro país, Salmal Al Urywill destacó que cuantitativamente el consumo de carne de estos países es muy similar al de Uruguay.
Recordemos que los musulmanes no comen cerdo, animales carnívoros ni ponzoñosos, mientras que la carne «permitida» debe ser «sacrificada como Dios ordena que se haga», pronunciándose «las palabras que Alá ordenó» para tales efectos.
Según el Corán, el «halal» establece que el animal debe ser degollado de un solo tajo por parte de un musulmán, se debe desangrar totalmente y en el momento en que se lo degüella se debe pronunciar «Abismilahall Ahala Wakbar» (en el nombre de Dios, Dios es grande), explicó Al Urywill.
Este ritual es controlado en América Latina y el Caribe por el centro islámico de San Bernardo del Campo en San Pablo, Brasil, que serán quienes deberán certificar que el sacrificio se realice correctamente en nuestro país. Cabe destacar que dicho centro realice controles sorpresas y en caso de constatar que no se está haciendo el «halal» en forma correcta «avisa al mercado y no se compra más».
Por su parte el Consejo Islámico de Uruguay presentará al subsecretario de Ganadería, Ernesto Agazzi, un plan a través del cual el colectivo se encargará del «halal», el exportador le pagará un sueldo a los trabajadores, mientras que «la tarifa internacional islámica» por el rito, que es de 50 dólares por día para cada empleado, no se cobrará. De la misma forma, el certificar la carne por parte de la «Jura» tiene un costo de mil dólares cada diez toneladas, por lo que en este caso en el primer año no se le cobrará nada al gobierno, en el segundo año el 50% y a partir del tercer año se comenzará a hacer efectivo el cobro.
Al Urywill aseguró que existe un grupo de gente calificada en Uruguay para esta tarea que incluso ya ha trabajado en el «halal» cuando se le exportó hígado a Egipto, pero en caso que no se dé abasto se «traería musulmanes de los países vecinos o de países árabes». En nuestro país la comunidad musulmana es de unas 600 personas.
El frigorífico que ocupe a estos trabajadores debe contar con un espacio limpio para rezar en las horas de oración y en el hipotético caso que el momento de dirigirse a Alá lo encuentre trabajando debe «parar, ir a lavarse, estar prolijo y limpio para pararse frente a Dios, hará la oración y luego seguirá con sus tareas, sin eso no existe el halal», aseguró Al Zurywill. *
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