"Con la globalización se posibilitan aún más las políticas imperialistas"
Entrevista a fondo. Raúl Legnani
—¿Hay un espacio dentro de la globalización para el desarrollo de nuestros pueblos?
–Es innegable que la globalización está vinculada, en alguna medida, al desarrollo científico. Es la entrada de nuevas tecnologías, de todo aquello que hace falta para facilitar el desarrollo. Pero la globalización no está siendo utilizada, muchas veces, para el desarrollo de aquellos países que realmente lo necesitan. Ocurre que dentro de la nueva economía lo que tiene más presencia son los mercados financieros y esto, que parecería ser positivo, termina siendo altamente negativo. Con la facilidad que se mueven los capitales hoy, éstos se van de los países de la misma forma que entran y dejan enganchado al país. Pero del punto de vista de la información, de la trasmisión, de la tecnología, puede contribuir al desarrollo. Hoy en día estamos comunicados con cualquier parte del mundo y eso ayuda al desarrollo.
— ¿Estamos ante una fase superior del capitalismo?
— Yo pienso que sí. Incluso se habla de que con la globalización la política imperialista se está llevando un grado más. Si analizamos las razones y las bases del imperialismo de acuerdo al marxismo leninismo, vamos a ver que en el marco de la globalización se posibilitan aun más las políticas imperialistas. Es verdad que se están fusionando los grandes monopolios para construir megamonopolios, que tienen un claro dominio del mercado. Donde ellos llegan imponen sus criterios y hay que aceptarlos. El presidente Fidel Castro ha destacado mucho que en la nueva economía se mueven capitales ficticios, que aparecen o desaparecen con facilidad, y que han sido la causa de la crisis asiática, también lo que sucedió en Brasil. Fidel ha señalado que más del 50% de los norteamericanos tiene su dinero en la bolsa y ese es un enriquecimiento material que un día se puede desinflar y generar una crisis total con un reflejo para el resto del mundo. Por todo esto creo que se ha acentuado el imperialismo.
— Cuando nuestros pueblos vivieron las primeras independencias también se dio en el marco de un tipo de globalización de las economías, pero también fue el auge de las ideas de la revolución francesa lo que generó posibilidades de gestar caminos independientes en esta zona del mundo. ¿Hay espacios dentro de la globalización para recorrerlos positivamente con nuestras sociedades?
— Pienso que sí. Todo está en la forma y el uso que se le dé a todo esto que está relacionado con el fenómeno de la globalización. En la misma medida que los países no entreguen sus economías al capital extranjero de la forma tan burda que lo están haciendo, que las privatizaciones en los países no conlleven a un mayor endeudamiento y a un mayor empobrecimiento. No me gusta andar dando el ejemplo de Cuba, pero en Cuba se ha utilizado lo positivo del mundo sin que afecte a las grandes mayorías. Lo que hay que hacer es saber aprovechar las nuevas realidades. Y en esto es clave que los grandes centros del poder del mundo así lo comprendan, porque hoy los grandes capitales lo que quieren es extraer más riquezas de nuestros países. Ellos hablan de que hay que abrir nuestras fronteras para que se desarrolle el mercado y el libre comercio, y ellos no abren sus fronteras, porque ellos llevan a la práctica el libre comercio. Cuando no les conviene que la carne uruguaya entre a esos mercados, se inventa lo de la aftosa, que no son motivaciones puramente comerciales. Como tienen poder pueden llegar hasta imponer su criterio en contra de todos nosotros. Y esto es tan así que abren el mercado de la fuerza de trabajo cuando les conviene, pero también cuando les conviene las cierran. Ahora se llevan nuestros cerebros de la informática, están desangrando a nuestros países con el robo de cerebros, pero no dejan entrar a otros a sus economías.
— Estas reuniones sobre globalización, con especialistas de todas las ideologías, ¿qué enseñanza le dejaron a usted?
— Aprendí a conocer un poco más de lo que se habla en el mundo sobre la globalización y cómo piensan las distintas corrientes. Aprendí que es posible conjugar que profesionales de distintos pensamientos puedan relacionarse, debatir y llegar a conclusiones positivas y a tener un mayor dominio del tema.
— Se dice que la globalización puede abrir nuevos mercados a los países pequeños. En el mundo de hoy, ¿es posible ingresar a nuevos mercados si no hay alianzas con las trasnacionales que son las que controlan los mercados?
— Pienso que los países deben unirse más, para enfrentar los efectos de las trasnacionales. Es innegable que las trasnacionales copan el mercado, deciden el mercado y muchas veces no en beneficio de los países pequeños. Por eso la integración, la unión, entre nuestros países nos puede dar un mayor beneficio. No es lo mismo para un pequeño país, un pequeño industrial, un pequeño productor salir al mercado, que salir un grupo de países, un grupo de productores, a tratar de negociar en el mercado global. Ojalá que fructifiquen los procesos integradores de acá, de América Latina. Pero hay que saber que asociarnos con el diablo no siempre ha sido muy positivo.
— Cuba perteneció a un mercado, a un bloque del mundo, pero cuando saltó en pedazos la URSS quedó sola o casi sola en el mundo. Hoy hay procesos integradores nuevos, ¿dónde tiene ganas Cuba de golpear la puerta y decir «aquí quiero entrar»?
— Todo aquel que nos abra la puerta cuando nosotros tocamos en ella y nos deje entrar sin condiciones, nosotros traspasamos la puerta. La política cubana en este sentido ha sido de ampliar nuestros mercados, de vender y comprar, siempre y cuando las condiciones que nos impongan no afecten nuestra soberanía, nuestra integración, nuestra política. Los principios no se negocian, el socialismo no se negocia. Nunca vamos a aceptar que se nos imponga, por ejemplo, la privatización de los hospitales cubanos o la reducción de los presupuestos de la salud y la educación.
— Durante mucho tiempo el amigo más permanente fue México, ¿Venezuela puede llegar a ser el nuevo México?
— Venezuela puede llegar a jugar ese papel a partir de sus condiciones naturales, del entorno en que estamos. Si la situación en ese país fuera favorable para Cuba no la vamos a desaprovechar, pero esto mismo puede ser con Colombia, con el Mercosur, pero nuestro entorno natural es Centroamérica y el Caribe, por eso debe ser nuestro principal ámbito de acción siempre y cuando nos den posibilidades. El hecho de que Venezuela tenga hoy otra mentalidad favorece un posible entendimiento.
— ¿El actual intercambio comercial con quién es?
— Se mantiene con los socios históricos: España, Japón, Canadá, China. En alguna medida Italia, Francia, México y Brasil que también está teniendo algún peso en la economía cubana.
Mi opinión profesional es que Brasil puede hacer mucho más por toda América. Y lo puede hacer por las características naturales, por ser un mercado grande, y por el desarrollo industrial que tiene. Creo que ahora tiene los ojos un poco volcados a otros lugares. Es un país importante como mercado, pero también como emisor.
— ¿Qué condiciones pone Cuba al asociarse con los capitales extranjeros?
— Lo primero que planteamos es que hay que tener capital y un mercado. Es entrar a Cuba para lo que sea necesario. En el caso del turismo se han hecho contratos con compañías hoteleras, donde ellos tienen una parte de los beneficios que ellos obtegan de esta asociación, pero tienen la obligación de traer turistas. Todos los capitales que han invertido
en Cuba han tenido plena garantía de la reintegración a sus países de ese capital y de los beneficios que obtengan de él. Incluso, del punto de vista impositivo, la legislación cubana tiene reglas que permiten a esos capitales, en un determinado momento, tener beneficios fiscales. A los que han negociado con Cuba les ha ido bien. Y esto se ha hecho sin entregar el patrimonio nacional, sin haber entregado la tierra que sigue siendo cubana.
— ¿Cuál es la situación de la telefonía?
–Nuestras asociaciones empezaron con México y ahora están en manos de Italia. Estas son cosas que no son de manejo público, pero la información que tengo es que los mexicanos la transfirieron a capitales italianos.
–¿Cómo es la estructura productiva de Cuba?
–La actividad industrial prácticamente toda es estatal. Cuando hablamos de la tierra y de la producción agrícola, la situación cambia. Más del 50% de la producción agrícula está en manos de las cooperativas o agricultores privados. Tenemos las granjas estatales, las Cooperativas de Producción Agropecuaria que son campesinos que unieron sus tierras y crearon una cooperativa, tenemos las Cooperativas de Créditos y Servicios, conformadas por campesinos que siguen siendo independientes, en cuanto a la propiedad de la tierra, pero que construyen cooperativas para la producción y están las Unidades Básicas de Producción Cooperativa que eran, en una gran parte, las empresas estatales, que pasaron a ser cooperativas, pero la propiedad de la tierra sigue siendo del Estado. Y existen pequeños propietarios individuales que tienen pequeños negocios o que alquilan alguna habitación.
— En medio de la crisis se han creado estamentos sociales y diferencias sociales, muchas veces nada lógicas. A veces gana más un chofer de un hotel de capitales españoles que un ingeniero. ¿Esto genera un clima sicólógico tenso en la sociedad cubana?
— Es una parte de la realidad cubana que nosotros mismos debatimos profundamente. Hay algunas diferencias pero son de aquellas personas que tienen acceso a una fuente de ingresos que le dan la posibilidad de ganar más. Pero no son los funcionarios del gobierno los que se benefician. Pero es innegable que hay algunas diferencias, pero cuando la situación económica del país se vaya mejorando, cosa que ya se nota, esta situación se va a revertir.
— Con el «período especial» siempre me queda una duda: ¿quiere decir que cuando pase ese período vuelven a la estatización total?
— No, no. El Estado cubano fue excesivamente paternalista, porque se pensaba que todos los problemas se podían resolver desde el Estado. La práctica demostró que esto no era tan así y que el Estado no puede dar respuesta a las pequeñeces diarias de la población. El zapatero en la esquina de la casa, un domingo a las 10 de la mañana, va a solucionar mejor el problema de tus zapatos que el Estado. Hoy coexisten los dos tipos de zapaterías y soy de la opinión que se van a mantener.
— Usted me dice que el Estado es el principal empleador y el principal productor, entonces ¿el Partido es el principal empresario?
— No. El principal empresario es el gobierno. El Partido sólo dirige política e ideológicamente el país. La tarea administrativa está en manos del Estado.
— Se lo digo francamente: eso que me está diciendo no se lo cree nadie. En una reunión de un ministerio, donde hay ocho comunistas y tres independientes, siempre va a primar la posición del Partido Comunista. Por eso digo que el Estado y el Partido son lo mismo.
— Es que eso no tiene que ver. El Partido no se mete en eso. Incluso en este momento hay una política fuerte para que el Partido no tenga que administrar. Mi caso: soy director de una empresa y militante del Partido. Soy yo el que dirige la empresa y no el Partido. Si el Partido ve que no estoy trabajando con eficiencia y me llama y me dice «oye Pablo, vente para acá, estás teniendo un gasto excesivo, hay un desvío de recursos, los resultados productivos de la empresa no son lo más significativos». El Partido me hace un alerta y puede llegar un momento en que proponga ante la instancia superior del Partido que yo no soy el más indicado para seguir dirigiendo esa empresa. Pero luego vendrá una valoración administrativa, en el ámbito del gobierno, que resolverá si soy el más indicado o no para dirigir esa empresa. Además quien dirige el Partido hoy es una subordinada mía en el ámbito administrativo. Como ve es un problema muy propio nuestro. Ustedes tienen varios partidos, nosotros no. Incluso el problema de las tendencias dentro del Partido no hay, siempre salimos con un consenso.
— Pero hay tendencias…
— No, hay criterios, pero finalmente siempre hay un consenso.
Del hilo dental a los topless
–¿Están permitidos en las playas cubanas los topless?
–Yo nunca vi que se negara. Creo que es un problema de las mujeres si quieren andar así. No hay una política en cuanto a eso. Cuando apareció la tanga mucha gente se alarmó, después vino lo que llamamos el «hilo dental» que es esa tanga más pequeña y ahora muchas mujeres lo usan y se ve como una cosa normal. Pienso que si mañana algunas mujeres llegan a empezar a utilizar esta variante, sean aceptadas como fueron aceptadas otras cosas. Es un problema de lo cotidiano y lo cotidiano hace a la práctica. Hay que ver qué pasa cuando llegue ese momento, ¿no?
Clinton, Elián y los balseros
–¿En los últimos diez años hubo algún cambio en el tenor del bloqueo estadounidense?
–A partir de las presiones de lo que nosotros llamamos la mafia cubano-norteamericana, el gobierno de Estados Unidos se ha visto obligado a recrudecer el bloqueo.
A partir de la debacle del campo socialista ellos vieron que la revolución cubana podía desaparecer y que sólo hacía falta apretarla un poco más. Y es ahí que surgieron algunas legislaciones conocidas, contra Cuba. Pero los últimos hechos que han sucedido en EEUU, particularmente este hecho tan penoso del niño Elián, han dado al norteamericano promedio una nueva visión de Cuba. Muchos vieron que Cuba no era el diablo, que no era una tiranía feroz, donde las muertes y los desaparecidos estaban a la vuelta de las esquinas. Pudieron apreciar que todo eso era mentira. Y esto se está manifestando en nuevas legislaciones que se están aprobando y creo que a la larga los sectores interesados en una apertura hacia Cuba, puedan tener un efecto positivo.
Es innegable que ha sido el bloqueo más largo de la historia, ha sido un bloqueo injusto e inecesario y donde no sólo Cuba ha perdido, también han perdido los norteameicanos industriales, los granjeros, porque la economía norteamericana ha sido afectada. Es verdad que el peso de Cuba en la economía norteamericana no es grande, pero para algunos estados las negociaciones con Cuba pueden ser de alto peso.
–¿Qué estados podrían comerciar mejor con Cuba?
–Hay estados que tienen como base la producción agrícola que ven en Cuba una posibilidad grande de negocios, facilitados por la cercanía de los dos mercados. Además ellos están perdiendo posibilidades de invertir en Cuba, como es el turismo.
–Usted dice que el pueblo norteamericano descubrió que Cuba no es una tiranía, pero ¿ustedes no descubrieron que la institucionalidad democrática de Estados Unidos también funciona?
–No quiero entrar en ese análisis, lo que sí voy a decir es cómo pensaron los cubanos en ese momento. Los cubanos se preguntaban por qué el gobierno norteamericano no resolvía ese problema cuando lo podía resolver de un día para otro. Porque
igualito que llegaron y tomaron al niño y se lo llevaron para Washington, podían haberlo tomado el primer día y haberlo puesto en Cuba.
Pienso que al final les salió el tiro por la culata. Ellos lucharon hasta el último momento para ver si el padre del niño traicionaba a Cuba. Esa es la razón de por qué se demoró tanto. Al padre de Elián le ofrecieron millones de dólares y él con una dignidad muy elevada no renunció a su condición de cubano simple. No era un hombre del gobierno, el padre de Elián fue y es un cubano medio. Nosotros nos preguntábamos: ¿por qué se está haciendo sufrir a ese niño, a ese padre, a esos abuelos? Las instituciones norteamericanas sí, pero no fueron todo lo eficientes para resolver este caso en forma expeditiva.
–¿Clinton qué papel jugó?
–Clinton, en alguna medida, quería dar el mismo tono, quería quedar bien con la extrema derecha cubano-norteamericana, con el pueblo norteamericano y en alguna medida quería quedar bien con el pueblo cubano. Pensamos que Clinton debió ser más enérgico. Detrás de esta falta de energía del gobierno estaba la idea de que el padre del niño traicionara para montar un gran show político.
–¿Cómo es la vida de Elián en Cuba?
–La información que tengo es que vive como un cubano normal. El pasado 1º de setiembre comenzó el curso escolar como cualquier otro niño. Lejos de mostrar un gran show, le hemos dado un tratamiento normal, buscando que ese niño que pasó por un gran trauma no siga sufriendo.
–¿Qué huella deja en una sociedad ver irse a un vecino o a un familiar en una balsa?
–El fenómeno de los balseros hay que verlo como parte de la política norteamericana, como parte del bloqueo, que es una política agresiva contra Cuba.
Muchos de los que se van es gente honesta, trabajadores, profesionales, pero otros son personas que no tienen los mejores antecedentes del punto de vista cubano. Esas personas acuden a la oficina de Intereses de EEUU a pedir una visa. Muchos han ido más de una vez y se las niegan. Son personas que tienen allá a familiares, pero igual se las niegan y les dicen o le dejan entrever que si se van en una balsa tendrán beneficios en EEUU, como tener permiso de residencia al año. A esto le hemos llamado la «ley asesina».
–Pensando varios decenios para adelante: ¿es posible que sigan existiendo dos sociedades cubanas, una en Miami otra en su territorio? ¿No hay que encontrar una solución a ese problema?
–Yo siento que hace un tiempo que está habiendo un acercamiento con una gran parte de los cubanos de Miami, porque la parte más reaccionaria está compuesta sólo por aquellos que fueron miembros de la tiranía de Batista.
La gran mayoría de los cubanos que se han ido es por los problemas económicos. Problemas que tienen todos los países latinoamericanos. Muchos uruguayos se van de su país y no porque aquí haya una tiranía, sino por problemas económicos y porque la globalización lo facilita. Estos otros cubanos que no se fueron con odio hacia la revolución, han seguido vinculándose con Cuba y han influido en otros que ya estaban en Miami. Yo estoy convencido que Cuba va a ser una sola.
–El poder económico de los cubanos de Miami es muy grande. Muchos analistas dicen que Cuba no se abre más al mundo porque el poder de Miami puede venírsele arriba. ¿Lo percibe así?
–Entre esos ricos cubanos están los viejos capitalistas y los que se enriquecieron a costa de Cuba con la ayuda que les dio el gobierno de EEUU. Incluso algunos de ellos tienen tanto capital que pueden incidir en la política de EEUU. Habrá que ver con el tiempo cuál puede ser la solución y de ser posible se les daría el mismo tratamiento que se le da a cualquier otro capital.
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