
La Fundación Líber Seregni y la Friedrich Ebert Stiftung, Fesur, organizaron un encuentro de representantes de la izquierda latinoamericana y europea a fin de analizar sobre los nuevos procesos que se viven y las respuestas de la izquierda.
Ayer se ofreció un apretado resumen de lo conversado en días pasados, de donde surgió que la izquierda en Europa ha perdido mucho espacio (y gobiernos) por no poder adaptar su estrategia a los nuevos requerimientos mientras que sus colegas de América Latina se enfrentan a una situación poco imaginable hace unos años, al conformar la mayoría de los gobiernos de América del Sur y algunos de Centroamérica y el Caribe.
Enrique Rubio sostuvo que se generó una crisis de identidad durante los 70 y los 80 en todo el continente pero que ahora se está caminando a una reestructuración de los planteos.
En este camino, destacó la jerarquización del medioambiente, nuevas respuestas para enfrentar los problemas energéticos, sanitarios, etc., jerarquizando evitar la exclusión social y la multipolaridad como manera de enfrentar el homogenismo de EEUU.
Finalizó afirmando que el desastre que significó para la región el neoliberalismo hizo descender la tendencia a asumir algunos tópicos de la derecha por parte de la izquierda y se potenció la tesis de buscar el desarrollo.
El politólogo Jorge Lanzaro se refirió a la existencia de tres grupos: el de la izquierda que gobierna con partidos fuertes (Chile, Uruguay, Brasil), gobiernos neopopulistas (Venezuela, Ecuador y Bolivia) que surgen en situación de gran debilidad del sistema de partidos y gobiernos que vienen de recreación del nacionalismo popular (Argentina y Perú), aunque precisó que en Argentina, Kirchner reconstruyó un liderazgo político diferente y un nuevo desarrollismo que desafió con éxito a la ortodoxia económica.
Al referirse al bloque Uruguay-Chile-Brasil destacó que han tenido que construir alianzas muy grandes, lo que los llevó a dejar de lado reformas en profundidad y asumir las posibles.
Pero más allá de las diferencias que existen afirmó que hay una tendencia fuerte a construir un nuevo desarrollismo, “no hay modelo, se va probando”. De todas maneras hay coincidencia en llevar adelante reformas del Estado, producción de nuevas claves para la seguridad social y redefinir la política económica para que regule el mercado, llevar adelante la reforma tributaria, activa política de empleo, reforma laboral y una recreación de los derechos democráticos, ampliándolos.
“Democracia y Desarrollo son las ideas básicas de la izquierda y ya no se habla más de revolución”, dijo.
Para el brasileño Ricardo Azevedo no es válido hablar de “izquierda buena” e “izquierda mala”, “eso es una postura de la derecha para debilitar el proceso regional que vivimos”, afirmó señalando que toda la izquierda vive un proceso, de acuerdo con su historia y el país, de desarrollo del progresismo con un rumbo “de construcción de una sociedad alternativa que no sabemos aún cuál es”.
Destacó que el PT no ha abandonado la idea de superación del capitalismo rumbo a otra sociedad, “eso es lo que estamos discutiendo con 12 tesis en nuestro próximo congreso”.
El argentino Roberto Palleli también coincidió en que “todos tienden hacia el desarrollo, aunque este nuevo modelo actualizado se diferencia en cada país”.
Finalmente, Agustín Canzani, de la Fundación Líber Seregni, alertó que al construir modelos de protección social por parte del Estado, se parte del presupuesto de que el individuo está desprotegido frente al mercado y, por lo tanto, el Estado debe hacerlo pero, “ahora mucha gente está fuera del mercado de empleo y ello obliga a repensar los sistemas de protección social”.
También afirmó que “hay que recuperar la política como algo que redefina los límites de lo que es posible hacer. ¿Quién podía pensar en Uruguay hace unos años que íbamos a estar viviendo en materia de derechos humanos lo que hoy ya es una realidad?”. *
OTRAS NOTICIAS EN LARED21