El precio de los pollos, chanchos y conejos derivó en un debate sobre la Constitución
La noche pintó endiablada.
Al presidente Pintado le pateó de pronto la vesícula o le dieron demasiada manija con la final de hoy. No sé, porque llegó de buen humor y con una bolsita de panes con grasa que distribuyó con enternecedora generosidad. Pero ya sentado en su magno sillón, rugió como un león: «A partir de ahora no esperaremos más de 15 minutos desde la hora fijada para la sesión. El que avisa no es traidor».
¿Qué pasó?, me pregunté desconcertado. Miré el reloj y, claro, ¡cómo para no saltar el hombre! Habían pasado más de cuarenta minutos de las cuatro de la tarde. ¡Meta fierro, Enrique, marque con rigor, como el Garotinho!
Pero usted no se engañe, lector, este comienzo inusual no fue lo más conmovedor del plenario de Diputados.
Wimpi solía decir que a veces es mejor no buscarle explicación a las cosas, porque una vez explicadas se las entiende menos que antes. Y la sesión de anoche fue un ejemplo incomparable de semejante teoría filosófica.
Claro, uno, escriba al servicio del público, está obligado a explicar hasta lo más incomprensible. Por ejemplo, que un proyecto disminuyendo el IVA y eliminando el Cofis en la venta de carne de aves, cerdos y conejos termine causando un debate acerca de la constitucionalidad de un solo artículo y de si el país tiene e incluso se ha acentuado- un sistema presidencialista.
Ocurrió, nomás. Y veremos cómo me las arreglo para describirlo, ya que no creo que pueda explicarlo.
Cuando se ingresó al tratamiento del punto 4º del orden del día, Beatriz Costa (Espacio 609) como abrazada no a un rencor sino a un oso polar, dado el enorme poncho blanco que la envolvía- hizo un informe breve y claro sobre el proyecto de disminución del 10% del IVA y la eliminación del Cofis para la carne avícola, porcina y de conejo, y las menudencias de esas especies. Dijo, usando un tono seco lo menos parecido que se pueda imaginar a Natalia Oreiro-, que «se está apoyando a estos sectores, sobre todo el avícola, que genera 10.000 puestos de trabajo además de los indirectos».
Aclaró que son producciones de ciclo corto y respuesta rápida, lo que contrasta con la realidad de la carne bovina, que por su demanda exterior y los altos precios ha condicionado al mercado interno haciéndola inaccesible para los consumidores. Añadió que «esta medida defiende a la carne porcina contra el ingreso de cerdos desde Brasil, que ha comprometido al sector».
Hablaron también Esteban Pérez (Espacio 609), en ese estilo que acústicamente parece minúsculo pero conceptualmente es muy sólido, y Gustavo Guarino (Alianza Progresista), luciendo sus conocimientos de productor aunque con primoroso afán por la redundancia.
Y se vino la maroma
Lo primero a decir es que el proyecto fue aprobado y ya es ley. Los artículos 1º, 2º y 4º recibieron apoyo unánime; el artículo 3º fue rechazado por blancos y colorados, aunque basándose en razones diferentes.
Para los colorados sobre todo Guido Machado (Foro Batllista), calladito pero haciendo más señas que en el truco- todo el proyecto es un mero adelanto de la Reforma Tributaria, que ya contempla estas rebajas; «adelanto innecesario», dijeron, por el escaso plazo que falta para la entrada en vigencia del nuevo sistema impositivo.
El Partido Nacional, en cambio, sufrió, frente a ese bendito artículo, una suerte de neuritis desconocida, que le hizo montar airado, espoleándolo, al tordillo de la confrontación. Jaime Trobo (Herrerista), que lucía, esta vez con saco gris, una corbata amarilla que bien podría servirle de baliza, afirmó que por ese escueto tramo de redacción se estaba renunciando a una potestad exclusiva del Parlamento, al facultar al Poder Ejecutivo a proceder a una rebaja de impuestos.
Jorge Patrone (Asamblea Uruguay), con la nobilísima y frustrada- intención de parar la batahola que se veía venir, admitió un adelantamiento de la Reforma Tributaria para favorecer a la población que no podía acceder a la carne bovina.
Silvana Charlone (Espacio 90), empinándose en su asiento como si fuera la última mohicana oteando el horizonte para ver si había más blancos de los que quedaban en sala, proclamó que el planteo del Partido Nacional era formal se debía hacer escrito «exonérase» de tal cosa y no «facúltase al Poder Ejecutivo»- y, haciendo memoria con unos elegantes cabeceos que sacudían su melena, recordó que en los últimos diez años todas las exoneraciones impositivas fueron aprobadas de este modo con los votos de quienes hoy se oponen.
Jorge Gandini (Alianza Nacional), que momentos antes había prestado su convincente corpulencia para el tímido ingreso de Daniel Peña (Alianza Nacional) a la bullente sala supuestamente luego de chequear la ausencia de Lacalle Pou-, saltó con la tacuara en ristre: «Los dados están echados. Tenemos responsabilidades que no son delegables y las vamos a deponer. El Poder Ejecutivo no puede rebajar impuestos sin ley, pero el Parlamento tampoco sin iniciativa previa del Ejecutivo». Dejó entrever que, si esto seguía así, cualquier día se le podría decir el gobierno que rebaje todos los impuestos que quiera sin preocuparse del Poder Legislativo. Luego, elevando la tensión vocal arriesgando rasgar el velo del paladar, aseguró que se ponía en peligro el equilibrio democrático: «¡El que maneje la plata del país debe ser el Parlamento!», gritó al final, dejando una confusa imagen mezcla de Cafrune y Pavarotti.
Enseguida, Carlos Gamou (Espacio 609), que no parece un elefante pero tiene una memoria de tal, recordó la enorme cantidad de veces que en la ley de ajuste fiscal de 1995, por razones como las que se estaban invocando, figuraba la ahora demoníaca expresión «facúltase al Poder Ejecutivo». Concluyendo, sentenció, con un inusualmente expresivo gesto de su rostro de póquer, que no le gustaba «esta hemiplejia histórica en que se había caído».
Y sigue, sigue el baile
Mientras la lista de oradores se multiplicaba, tanto como las discusiones acerca de cuán presidencialista es la Constitución y desde cuándo, yo intenté detectar algunos detalles que impidiesen que las neuronas que me restan pocas, se sabe- no huyeran como Clint Eastwood de Alcatraz. No había mucho de qué aferrarse: apenas los rulos hermosos de Nora Castro (Espacio 609) que siguen tercamente claros; la tendencia de Eleonora Bianchi (Vertiente Artiguista) de rodearse de más papeles de los que caben en su banca; Sandra Etcheverry luciendo como para participar de «Bailando por un sueño»; y Daniel Peña saliendo con celeridad y escasa elegancia de sala (ignoro si en ese momento Gandini estaba ocupado o intuyó quien estaba a punto de caer…).
Sí, lector, Luis Lacalle Pou, quien apenas instalado, arremetió por los palos y pegando para multiplicar los argumentos y el fervor de sus correligionarios contra ese ya trillado artículo 3º del proyecto. Como llegó embalado tal vez porque su computadora tiene ahora un seguro contra todo riesgo, incluyendo «el que te jedi»- redundó sobre supuesta la violación de la Constitución y el carácter cada vez más presidencialista del gobierno, exponiendo antecedentes de todo tipo que terminaron por hacer del debate un verdadero puchero a la española.
Al fin, lo dicho antes. Habló un pueblo. Se elevaron al cubo las alusiones políticas y muy pocos se preocuparon de lo bien que viene la rebaja de pollos, chanchos, conejos y menudencias. Pero no hay inmunidad para el agotamiento. Y, como dije, el proyecto, ya aprobado en el Senado, se hizo ley.
Un tema acá, otro más allá y un tema largo que baja y se pierde…
Del resto de la sesión, puede destacarse que se facultó al Ministerio de Trabajo a extender por un plazo de hasta 180 días el subsidio por desempleo de los mozos de cordel, un asunto que viene girando en comba como la pelota con la que Capria enchufó a Danubio el otro día.
Pasó otra vez al Senado, que quien sabe si la puede agarrar sin que se le es
cape.
Además, se aprobó la obligatoriedad de la educación inicial para niños de cuatro años, educación primaria y tres primeros años de educación media.
Esta obligación debe ser efectiva para todos los padres, tutores o responsables legales de los niños.
Si solicitan la matriculación de sus hijos de cuatro años, la ANEP deberá incorporarlos a las escuelas públicas.
Finalmente, se modificaron disposiciones del decreto-ley 14.869, que refieren a la actividad del Consejo de Capacitación Profesional y se designó a la Escuela Nº 49 de Piedra Sola, Paysandú, con el nombre de «Maestra María Teresa Macri».
Hubo, por otra parte, un homenaje al recientemente fallecido diputado blanco Carlos Saravia, suplente de Bertil Bentos (Alianza Nacional), en presencia de su familia.
Fue recordado como un gran amigo, una persona de bien y un hombre de responsabilidades, haciéndose mención a su infatigable lucha pionera por la explotación del biodiesel en el país.
Sobre el cierre, se dio cuenta del ingreso a Diputados del proyecto de Rendición de Cuentas enviado por el Poder Ejecutivo, que pasó a estudio de la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda.
Como se prolongó la hora de la sesión, y ésta tuvo ese no sé qué de las callecitas de Montevideo, cuando bajo por Andes y subo por Mercedes…, qué sé yo, regresé tarde a mi hogar. Lo peor no fue eso, sino que, ya al acostarme, me seguía preguntando si no habría habido un error en alguna parte.
Y entonces rebotaba en lo que aún había de sano de mi cabeza la sentencia de Wimpi, tan sabia. Pero me dormí, cantándole a Magoya. *
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Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
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