El embajador uruguayo en México analiza la reapertura del mercado cárnico para nuestro país

"El acuerdo muestra que el TLC con México funciona"

El conflicto que desencadenó la clausura del mercado cárnico se desató el 19 de enero, luego de que por vía diplomática las autoridades sanitarias mexicanas anunciaran a Uruguay que habían registrado un error en las etiquetas de dos contenedores, a los cuales les faltaba el número de embarque. México consideró eso como un peligro sanitario y suspendió temporalmente el comercio. Según dijeron las autoridades sanitarias uruguayas, el riesgo no habría sido tal, sino que todo se resumió a un conflicto entre el número de embarque, que fue el que faltó, y el número de lote, que es el que tiene implicancias sanitarias.

­¿Cuál es la importancia para Uruguay de esta reapertura del mercado cárnico mexicano, que estaba cerrado desde el 19 de enero?

­Es importante porque México importa más de 1.000 millones de dólares de carne bovina por año de doce países y el decimosegundo es Uruguay. Esto nos permite una perspectiva de que se convierta en un mercado importante para las carnes uruguayas. Además es probable que esta apertura arrastre a otros productos, como por ejemplo los vinos.

Significa también que el tratado de libre comercio funciona. Si el principal producto de exportación para Uruguay, que es la carne ­la cual además estaba contemplada con una arancel de un 8%, que ahora se va a convertir en un 7% el mes que viene­, tenía impedimentos para ingresar, quería decir que una de las partes del mismo no funcionaba. Ahora con la reapertura esto vuelve a funcionar.

Por otro lado, la reapertura genera credibilidad sanitaria para trabajar con otros mercados.

 

­Por lo que se dijo, el conflicto central de las negociaciones tuvo origen en un malentendido entre las implicancias del número de lote y el número de embarque. Si era una cuestión tan sencilla, ¿por qué se demoró tanto la reapertura?

­Porque todas las negociaciones son dificultosas. Cuando uno trata de posicionarse en un mercado hay competencia de otra gente que hace presión para que eso no se abra, y porque además partimos de un régimen excepcional para el Uruguay, lo que hace que los controles sean más rigurosos.

Es el único país que ingresa carne a México libre de aftosa con vacunación; el resto está libre sin vacunación, y esto es así porque Uruguay ofrece otras garantías sanitarias, como el sistema de trazabilidad y de controles, y además es uno de los cuatro países del mundo declarados por la OIE libres de riesgo de fiebre espongiforme bovina, la llamada «vaca loca».

 

­¿Dónde estuvo el fuerte de las gestiones para lograr la reapertura de este mercado? ¿Fue más bien en el ámbito técnico o las gestiones más importantes fueron las políticas?

­El centro de la cuestión primero partía de una discusión, si esto suponía un problema sanitario o no. Nosotros sostuvimos siempre que no era un problema sanitario.

Los que participaron para lograr la reapertura fueron muchos. El Ministerio de Ganadería envió a México al Dr. Muzio, que es el director de Sanidad Animal, y al Dr.Amstrong. También vino el presidente de INAC (Instituto Nacional de Carnes), Alfredo Fratti, reiteradas veces y realizaron muchas gestiones ante distintas instancias.

Nosotros nos movimos en Cancillería y también fuimos a la Cámara de Diputados a hacer una exposición porque en un momento apareció un punto de acuerdo mocionado por un diputado diciendo que no quería que México importara carne de países con aftosa. Nosotros preventivamente pedimos ser recibidos por la Comisión de Ganadería y Relaciones Internacionales de Diputados para hacer una exposición del status sanitario del Uruguay.

La secretaría del Ministerio de Economía también participó. De modo que no quedó lugar por hacer gestiones. Trabajamos en todos los frentes.

 

­¿Cuándo cree que va a estar llegando el primer embarque a México?

­Eso dependerá de los negocios que realicen las plantas frigoríficas con los importadores de acá, que yo no creo que sea mucho porque hay avidez en el mercado mexicano por la carne uruguaya, por razones de garantía sanitaria y de precios. Yo digo que en un mes ya van a estar entrando los primeros embarques. Lo que demora un barco en venir es entre 15 y 20 días, de manera que estamos pensando en ese plazo.

 

­¿Cuántas toneladas se estima que se pueden llegar a exportar en este año?

­Vamos a manejarnos con la cifra histórica, que fueron unas 20 mil toneladas antes de la crisis de la aftosa. Nosotros pensamos que probablemente se pueda llegar a exportar 50 o 60 mil toneladas en el primer año.

De todas maneras hay que ver cómo se comportan los importadores y los exportadores, ya que éstos comercian en la medida en que consiguen los mejores precios. Si aparece un mercado que paga mejor, los exportadores no van a faenar para la exportación a México, pero la perspectiva es que se puede vender bien, a buen precio, y se puede vender una cifra considerable.

 

­¿Cuáles eran hasta ahora los principales rubros de exportación a México?

­En 2006 se exportó por más de 150 millones de dólares en lácteos (principalmente leche en polvo y leche larga vida), quesos, vino, cueros, textiles, agendas, artículos para la industria automotriz, etcétera. Por tanto es un panorama bastante amplio el que se abre, sobre todo si tenemos en cuenta que es un mercado de 106 millones de personas, buena parte del cual tiene una alta capacidad de consumo. En contraparte, se importó por aproximadamente 39 millones de dólares, lo que dio un superávit muy importante.

En lo que va de 2007 se ha exportado por valor de unos 30 millones de dólares, básicamente en los mismos rubros, a los que se agrega la carne que llegó a entrar, que fueron 51 contenedores (antes del conflicto) lo que equivale a 5 millones de dólares en carne bovina.

Creemos que con el ingreso de la carne las cifras van a tener un incremento muy sensible. Yo creo que si es bien trabajado el mercado, estamos en condiciones de acrecentar muchísimo ese superávit.

 

­¿Qué otros rubros podrían abrirse para el comercio uruguayo con México?

­Nosotros tenemos limitaciones establecidas en el tratado de libre comercio que vamos a tratar de flexibilizar. Por ejemplo, que nos den más cupos en los quesos. Actualmente podemos exportar hasta 6.600 toneladas de queso sin arancel y otro tanto pagando arancel; lo que creemos es que tenemos que renegociar.

Vamos a intentar ampliar considerablemente el cupo o dejarlo libre de arancel, que son condiciones que tiene Chile para exportar a México, por ejemplo. También queremos ampliar el cupo de textiles, mejorar esas condiciones.

En cuanto al resto del 97% del universo arancelario, que no tiene arancel ni cupo, tenemos que trabajar en todos esos rubros e investigar qué es lo que produce Uruguay y puede exportar.

Esto se hace constantemente desde el departamento económico comercial de la embajada. Por ejemplo, en materia de servicios de software Uruguay ya está exportando de forma significativa hacia México.

Es interesante ver, por otro lado, las posibilidades de ingresar carne ovina a México. El panorama es infinito, hay que imaginarse que tenemos el 97% del panorama arancelario liberado, aunque cuando se trata de alimentos, naturalmente, después hay que cumplir con los requisitos sanitarios y demás. Estoy seguro de que vamos a terminar el año con cifras muy buenas para Uruguay. *

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