
Rodríguez fue entrevistado ayer por la periodista Ana María Mizrahi, conductora del programa “La noticia y su contexto” que se emite por TV Nacional.
La familia del militante tupamaro Roberto Luzardo asegura que fue víctima de un complot que lo culpa por la muerte de Artigas Alvarez.
Luzardo, en realidad, conducía la camioneta que trasladó al comando que ejecutó al militar en la puerta de su casa en Punta Gorda pero no participó en la acción, según la entrevista difundida ayer. El oficial del Ejército estaba en ese momento acompañado por otros tres militares, uno de los cuales era su hermano Gregorio “Goyo” Alvarez. Rodríguez estuvo asistido en esa acción por otro tupamaro: Ulises Costa.
Luzardo murió en el Hospital Militar en 1973, sin asistencia médica, “en un estado de hambre y lleno de gusanos”, según el testimonio de su hermana. Su causa fue excluida del amparo de la Ley de Caducidad y el caso está siendo investigado por el juez Juan Carlos Fernández Lecchini, quien aún no recibió el testimonio de Rodríguez.
La orden de ejecutar a Alvarez había sido impartida por el MLN-T a raíz de que éste había “matado a patadas a un compañero en la cárcel”, según narró el propio Rodríguez. Durante tres meses, vigilaron sus movimientos y un día recibieron la orden de concretar la ejecución. “Le disparamos al coronel Alvarez en el momento en que él salía. Recuerdo una información que decía que él no nos llegó a ver y eso no es verdad. Porque yo esperé a que él me mirara y entonces yo ejecuté la acción”, agregó. Preguntado sobre si se arrepentía por esa acción, respondió que no.
El comando se retiró a pie del lugar y se apoyó en un vehículo que los sacó de la zona.
Rodríguez fue detenido poco tiempo después, el 10 de noviembre de 1972. En febrero, ya había sido identificado como uno de los ejecutores del atentado contra Artigas Alvarez. Estuvo preso casi trece años, hasta marzo de 1985. También cayó detenido el otro integrante del comando. Torturado varias veces, Rodríguez dijo que salvó su vida de milagro. Uno de los torturadores era el hijo del militar ultimado. Luzardo también resultó detenido. Rodríguez y Costa fueron llevados al Hospital Militar a efectuar un reconocimiento. Luzardo apareció ante ellos detrás de un vidrio pintado de verde y rodeado de militares. Su estado era deplorable. “Me llevé una impresión muy grande. Me dio una indignación muy grande y más rabia aun. Ese fue el único momento en que conocí a Luzardo”, afirmó Rodríguez. En los interrogatorios posteriores, ninguno lo identificó. “Querían que yo lo acusara pero en ningún momento lograron ese objetivo”.
En determinado momento, estando detenido en el Penal de Libertad, le mandaron ponerse la capucha y las esposas. Alguien entró en su celda. “Yo creo que era el Goyo Alvarez pero no lo pude ver”, dijo.
Sobre el crimen de Alvarez, agregó que al principio lo negó y “luego, bajo torturas, acepté” esos hechos, aunque aclaró que “Luzardo nunca está mencionado” en el expediente militar. *
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