El PIT-CNT y el gobierno no se tiran piedras, pero no van agarraditos de la mano
Las diferencias del PIT-CNT con el gobierno van desde el plano del programa y de la ideología, hasta las pérdidas de confianzas mutuas, pero no hay un clima rupturista.
La mayor ausencia del discurso «pitcenetista» fue que no hubo ningún tipo de referencia tampoco existió en «El otro 1º de Mayo» sobre la reforma tributaria, que es la primera reforma de mayor impacto social de este gobierno.
Nos quedamos con las ganas de saber si el PIT-CNT apoya o no «la reforma de Danilo y sus boys», los muchachos habitué de «El Tigre». Reforma que para los dirigentes de Asamblea Uruguay, y de otros sectores del FA, es la medida de gobierno con más pulso de izquierda en materia distributiva de las riquezas, sobre la cual hay otras opiniones por cierto cuestionadoras, como la del senador Alberto Couriel.
El PIT-CNT no habló sobre si el país avanza o no en la idea de que «el que tiene más, que pague más». No dijo de si se está ante una auténtica distribución de la riqueza que toca a los sectores dominantes o se está solo ante una distribución entre las capas medias altas a favor de los más desposeídos.
Esta fue la más notoria ausencia del discurso del sector sindical, cuando solo faltan dos meses para la aplicación del nuevo criterio tributario, dejando un mar de duda sobre si no se está de acuerdo con ella o si no se habla para no apoyar al ministro de Economía.
Otro aspecto del discurso de la central de trabajadores es que prefirió analizar la coyuntura del país desde el internismo del bloque del cambio. El error no fue ver las contradicciones de clase y de políticas que se expresan en el seno del gobierno y en la fuerza política mayoritaria, sino que se priorizó eso por encima de la gran batalla que el país (el gobierno y las fuerzas del cambio) están dando para sacar al Uruguay del drama del 2002 y proyectarlo al futuro, que pasa por doblarle el brazo a la derecha.
En toda la proclama de la central de trabajadores no hay un solo debate con la derecha, con los partidos tradicionales (a los grupos de poder solo se los enumera y se los acusa), incluso cuando se habla sobre derechos humanos. No estuvo planteado el tema de la enseñanza de la historia reciente, ni de la educación sexual, en los centros educativos. Tampoco la creación de ALUR, cuando se habló de políticas sectoriales productivas.
Hubo justos reclamos de los trabajadores, en especial la exigencia de un mayor presupuesto para la enseñanza, donde los sindicatos entienden y la Universidad que está en peligro que se logre el 4,5% del PBI para la educación al final del período de gobierno, debido a los compromisos financieros con el exterior, lo que pone en tela de juicio el Uruguay productivo e inteligente.
Esta crítica llevó a que uno de los lectores de la proclama exigiera a Astori más recursos, nombrándolo 8 veces en cuatro minutos, una vez cada 60 segundos, mientras que al presidente Tabaré Vázquez solo se le nombró una vez.
El otro planteo de futuro por parte del PIT-CNT fue la exigencia de rediscutir la existencia o no de las AFAP, a las que se considera responsables del desfinanciamiento del BPS y del aumento del costo del Estado.
La apuesta más grande fue a favor de la derogación de la Ley de Caducidad, a la que se niega el FA desde su programa y desde su último congreso. Sobre esto, por cierto, ha sido categórico el presidente Vázquez quien ha jugado fuerte en respetar la ley, pero aplicando a fondo el artículo 4º que permite las investigaciones para conocer la verdad y que ha favorecido el enjuiciamiento de golpistas.
El reclamo de derogación de la ley, se hizo 24 horas después de que la empresa Cifra informara que los dos tercios de los uruguayos están dispuestos a reparar a los familiares de los uniformados caídos en el enfrentamiento con la guerrilla urbana, así como a los asesinados por el terrorismo de Estado.
Los temas de fondo
Las mayores diferencias entre el movimiento sindical y el gobierno se plantearon en el plano político-ideológico, fundamentalmente en lo que tiene que ver con el relacionamiento con Estados Unidos y con el tratamiento de la deuda externa.
El PIT-CNT volvió a hablar de que Estados Unidos «es el enemigo de los pueblos», rechazó los TLC, pero no dijo nada sobre si hay que comerciar o no con la mayor potencia mundial. Tampoco dijo nada sobre que el país debe de integrarse al ALBA, quedarse en el Mercosur o participar del regionalismo abierto que está ejerciendo el gobierno.
La deuda externa fue otro de los océanos que se abrió entre el gobierno y la central. Desde la proclama se dijo: «Nuestro país va a destinar 1.720 millones de dólares a servir la deuda pública, lamentablemente esto explica los recortes de las áreas sociales estratégicas».
Este punto de vista coincidió con los planteos del PCU, el sector del FA con mayor influencia ideológica y programática en la central de trabajadores. El senador Eduardo Lorier, secretario general del PCU, dijo en AM LIBRE a Sonia Breccia: «Si tenemos que pagar U$S 1.720 millones en el año 2007 por concepto de intereses y amortizaciones, eso no deja más margen para el resto de las cuestiones. Si pagáramos U$S 1.520 millones a los acreedores, no hacen la diferencia. Creemos que hay que cuidar los equilibrios macroeconómicos pero también cuidar los equilibrios sociales, porque si los equilibrios sociales no los podemos mantener, al diablo con los equilibrios macroeconómicos, al diablo con los inversores».
En cambio, el diputado de Asamblea Uruguay, Alfredo Asti, contradijo ese punto de vista coincidente del PCU y el PIT-CNT. El legislador señaló que en lo inmediato nadie va a tener que pagar 1.720 millones de dólares. «Lo que pusimos ya lo pusimos, pero no fue con nuestra plata, sino con la plata de otros inversores (colocación de bonos soberanos). Si estuviéramos atados al FMI, entre 2006 y 2007 estaríamos pagando 1.720 millones de dólares, pero como colocamos bonos ese monto en dólares lo vamos a pagar en 2033″.
Con el 1º de Mayo arrancó la feliz propuesta de realizar un nuevo Congreso del Pueblo que nunca se pudo lograr después que retornó la democracia, pero que tiene la sana sustancia de convocar a la sociedad, a pesar de que al acto del pasado martes no fue mucha gente, incluso el número fue menor a las que escucharon a Tabaré Vázquez el pasado 2 de marzo, en Plaza Independencia.
Esta convocatoria a la sociedad apunta a resolver la disputa interna sobre la conducción económica. «Estamos ante un gobierno en disputa», dijo la central, para que no queden dudas.
Los aciertos y los errores del PIT-CNT son parte de la masa crítica aunque en su marcha la gente desafine a la que el gobierno, si quiere seguir avanzando, debe tomar en cuenta. Para eso no debe poner cara ácida, como le ocurrió a algunos gobernantes que se sintieron agredidos por la proclama y por algunos análisis periodísticos. Las calenturas pasan, con la sordera puede pasar que no. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad