El juez archivó caso del falso atentado
La decisión del juez Mirabal, mediante la cual no hizo lugar a la solicitud de enjuiciamiento realizada el jueves por la fiscal Penal de 6º Turno doctora Elsa Machado señala que el indagado no denunció ante la autoridad policial, ni ante el juzgado, la existencia de un delito que no se había cometido», por tanto no corresponde atribuirle el delito de «calumnia».
La representante del Ministerio Público evaluará si apela o no la decisión judicial.
Según informó ayer un comunicado de la División de Comunicación Institucional de la Suprema Corte de Justicia (Dicomi-SCJ), el juez entendió que «el indagado se defendió de un hecho que eventualmente caería en la órbita de su responsabilidad, negando tener vinculación alguna con el disparo».
En cuanto al delito de «simulación, el magistrado lo desestimó ya que «el ocultamiento del arma con la cual se produjeron las heridas, la entrega de una mochila distinta de la realmente utilizada y la negativa de toda responsabilidad en el suceso, de ningún modo pueden interpretarse como la actividad necesariamente comisiva, de maliciosa creación de trazas de que otra persona cometió un delito en realidad no ocurrido».
Además, sobre este aspecto, Mirabal consideró que «más bien lo ocurrido fue la ocultación de los indicios que podían hacerle responsable de un ilícito. No hubo dolo de perjudicar a un tercero».
El confuso episodio que derivó en las actuaciones judiciales, tuvo el pasado martes 1º de mayo, a primera hora de la mañana, cuando García y su esposa, ambos enfermeros de la Asociación Española descendían de una camioneta para iniciar la jornada laboral en la mutualista.
En ese momento, la señora del sindicalista recibió un impacto de bala en el rostro, el que García aseguró ante los medios de comunicación y en primera instancia ante el juez que había sido un atentado contra su persona perpetrado desde el PIT-CNT, el cual no dudó en calificar de «criminal y fascista».
Sin embargo, la versión del enfermero quedó desvirtuada luego que el juez Mirabal, quien asumió competencia en el hecho al encontrarse de turno, exhibió a García el registro de propiedad del arma que había intentado ocultar, por tanto, el militante del 26 de Marzo reconoció que el disparo que hirió a su esposa había provenido de un arma que transportaba en su mochila.
García declaró ante el juez haber sido «presionado» por sus «compañeros» para que se deshiciera del revólver. «Me sentí presionado porque varios compañeros me dijeron que dijera que fue un atentado», reconoció el enfermero. Además, dijo que habitualmente lleva un arma cuando se realizan actos públicos porque teme por su seguridad.
La mochila y las dudas de Mirabal
Sin embargo, el magistrado mantiene todavía algunos «puntos negros» en torno al caso, por ejemplo la veracidad de la declaración de García en torno a que el arma era transportada en una mochila.
«Las dudas sobre el punto se generan porque, si bien el indagado afirma que el revólver se encontraba dentro de la mochila, en un bolsillo, practicada pericia por el Departamento de Balística Forense no fueron encontrados los residuos propios de una explosión dentro del bolso, ni orificio en el bolsillo del mismo, dentro del cual dice el indagado haberlo colocado», señaló el juez.
Por tanto, Mirabal consideró que «o bien el indagado miente, en el sentido de que el revólver lo llevaba en otro lugar, y cayó al agacharse para tomar la mochila, o bien entregó a la autoridad policial una mochila distinta a la utilizada el día del hecho».
El abogado de García, doctor Gustavo Salle dijo ayer al término de la audiencia que «la resolución del juez Mirabal luego de una fundada sentencia donde las consideraciones jurídicas no tienen desperdicio, llegó a la resolución no saludar la solicitud del Ministerio Público con respecto a la imputación primafase de delito simulación y calumnia, y dispone la clausura de las actuaciones, es decir que dispone la libertad definitiva. supone que no hay más investigaciones al respecto».
Sin barba y con el pelo más corto, García recibió de parte de su abogado la decisión judicial lo que le provocó una descompensación por lo que debió solicitarse la atención de una urgencia médica, retirándose del juzgado en silla de ruedas. Al salir, el ex sindicalista dijo «Le agradezco a todos y les pido perdón a todos por lo que pasó», y agregó al preguntársele si se esperaba estos: «Confío mucho en el doctor Salle, es el único en que confío».
La Comisión interna del Hospital Pereira Rossell, filial de la Federación de Funcionarios de la Salud e integrantes de COFE y del PIT-CNT resaltó ayer que Gustavo García «no es dirigente sindical» de esa dependencia «ni de la salud».
García «calumnió de la manera más ruín a todo el movimiento sindical, buscando generar un hecho político favorable a sus intereses, acusando falsamente al PIT-CNT».
Además el comunicado señala que su «compinche» Rolando Tolesano, quien fue expulsado de este gremio, «es de la misma calaña» que García, calificando a ambos de «patoteros».
Por su parte Fucvam se solidarizó con el PIT-CNT y repudió «el ataque» provocado «desde el diario La Juventud». *
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