Sindicalista del 26 de Marzo mintió y se derrumbó ante el juez su versión del atentado
El Movimiento 26 de Marzo, a través del diario La Juventud y de la radio CX 36, había denunciado un «atentado criminal y fascista» contra el dirigente de ese sector Gustavo García, ocurrido en la madrugada del 1º de mayo, en la entrada de la Asociación Española, cuando bajaba de una camioneta. Ayer, el matutino de marras, tituló en su portada y con grandes caracteres, «FACHOS», y publicó una gran foto de la enfermera herida, Carolina Berriel, esposa del sindicalista, quien recibió un impacto de bala en el rostro.
Según La Juventud, el sindicalista fue objeto de un ataque contra su persona y salvó su vida porque se agachó a recoger un bolso que se le había caído. Además, reprodujo declaraciones del sindicalista, quien acusó «al PIT-CNT y a este gobierno de lo que pase».
Tras varias horas de interrogatorio, el juez penal Gustavo Mirabal comprobó ayer que el sindicalista había mentido. Hoy será conducido a la sede penal, donde podría ser procesado por lesiones personales en modalidad culposa.
La actitud del sindicalista desencadenó una serie de reacciones a nivel político y sindical. La dirigencia del Movimiento 26 de Marzo, a través de uno de sus voceros, Eduardo Rubio, acusó de «canalla» al farsante, aunque advirtió que «acá no hay que pedirle disculpas a nadie».
Sin embargo, en su edición de hoy, adelantada anoche a través de su página digital, La Juventud pidió disculpas por «haber creído, haciendo nuestras las declaraciones del dirigente sindical de la Federación de Trabajadores Tercerizados, Gustavo García, quien nos mintió a nosotros, a sus compañeros, a sus compañeros de sindicatos y a la opinión pública». (Ver nota aparte).
Los hechos
García, de 44 años, un integrante de la Federación de Trabajadores Tercerizados y activo militante del sindicato del Pereira Rossell, ya había denunciado presuntas amenazas contra su persona en 2005 y 2006.
En la madrugada del 1º de mayo, una camioneta arrendada por la mutualista la Española salió a buscar a su personal debido a la falta de transporte, originado por este feriado. Fue así que llegó a la zona del Hipódromo para levantar a García y a su esposa, ambos funcionarios de dicha institución mutual.
Al llegar a destino, sobre la avenida Bulevar Artigas, el vehículo se detuvo y los ocupantes empezaron a descender del mismo. En ese acto, a García, dirigente de la Unión Nacional de Enfermeros, se le cayó al suelo su mochila, en cuyo interior había un arma, la que se accionó en forma accidental.
El disparo lesionó el rostro de su mujer. Este hecho ocurrió cercano a las 6.00 de la mañana, y en el lugar se encontraban numerosas personas de testigos.
Desde el sindicato de la Española se informó que una vez registrado el disparo, sus propios compañeros auxiliaron a la señora de García. García se retiró del lugar para dirigirse raudamente al Pereira Rossell. Su ingreso al nosocomio público fue entre las 6.00 y 6.10 horas. Un par de enfermeros del hospital que terminaban el turno lo vieron ingresar con sus pertenencias, lo que llamó la atención, ya que el horario de García en el Rossell era a partir de las 12.30 horas. Incluso, allí no se trabaja los días feriados, según se consignó.
Su señora, en la mutualista recibió los primeros auxilios y posteriormente fue derivada al sanatorio del Banco de Seguros del Estado.
Ayer, esposado, García fue conducido a la Seccional 5ª donde quedó detenido a la espera de ser conducido hoy ante la Justicia.
Poco antes, había repetido una y otra vez ante el juez su versión sobre un atentado «fascista». Su relato ya había sido amplificado por canales de televisión y emisoras de la capital, así como por los medios oficiales del Movimiento 26 de Marzo. Las imágenes de la esposa herida trasladada en camilla con un pómulo perforado eran elocuentes. Sin embargo, sus respuestas no lograron convencer al juez. Por ejemplo, García no logró aclarar por qué se retiró del lugar tras dejar a su esposa en la Emergencia de la mutualista. También quedó en evidencia una contradicción respecto al color del bolso que portaba en el momento del accidente.
Pero cuando el juez Gustavo Mirabal le exhibió al enfermero el registro a su nombre del arma marca Bagual calibre 22 que él mismo había adquirido dos años antes, su historia se desmoronó como un castillo de naipes.
Durante el interrogatorio, García había dicho que jamás había manejado un arma y que nunca había comprado un revólver. Empero, no tuvo en cuenta que el juez ya había investigado su historial y que disponía un informe del Servicio de Material y Armamento en el que figuraba como propietario del arma. Ayer por la tarde, la Policía allanó su domicilio, encontró el bolso y el arma en cuestión. García, finalmente, se derrumbó y admitió que el disparo que hirió a su esposa partió de esa arma en forma accidental. No obstante, aún resta por confirmar cómo el revolver –de procedencia argentina y muy bajo costo– pudo dispararse por su sola caída al suelo, aspecto que las pericias podrían dilucidar.
Curiosamente, poco después, su esposa, también enfermera, aseguró a La Juventud que «no se trata de una bala perdida ni nada de eso porque éramos ocho personas. Esto era para Gustavo, no les salió bien y me la dieron a mí».
El hecho pudo haber pasado como un lamentable incidente. Sin embargo, sus declaraciones, amplificadas por la dirigencia del 26 de Marzo, el diario La Juventud y CX 36, desataron una tormenta político sindical y un muy mal clima previo al acto del 1º de Mayo.
El 26 M «colmó la paciencia del movimiento sindical»
En la tarde de ayer Luis Puig, dirigente sindical del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, dijo a la prensa que el movimiento sindical «ha venido recibiendo agravios, acusaciones e injurias por parte de sectores que no han vacilado, en los últimos días previo al 1º de mayo, en tratar de generar una situación en la cual se pusiera en debate el tema de la unidad del movimiento sindical, acusaciones que el movimiento sindical no está dispuesto a aceptar». Aclaró que estos sectores políticos realizan una prédica cotidiana, planteando que el movimiento sindical «no es representativo, que sus dirigentes son rentados, que traicionan al movimiento obrero y, la frutilla de la torta, nos han acusado de criminales y asesinos».
Puig agregó que para dar cuenta de estas acusaciones «bastaría referirse al órgano de prensa del movimiento 26 de Marzo, que nos acusa de haber atentado a balazos contra una trabajadora de la salud por el hecho de discrepar con el movimiento sindical». El dirigente se refería a la tapa del diario La Juventud, que con el título de «Fachos» acusaba a integrantes del PIT-CNT de haber disparado contra la esposa de Gustavo García. «Plantear que el movimiento sindical es capaz de un atentado a una compañera raya con lo inmoral. Hoy nos dedican el título de ‘Fachos’ y en su página editorial dicen que somos los autores intelectuales de esta agresión, lo cual nos parece que rebasa todos los límites de la lucha ideológica o política», señaló Puig.
Por su parte, el dirigente Fernando Pereira indicó que el tema será analizado el martes por el Secretariado Ejecutivo, para en esa ocasión «discutir la posibilidad de acciones legales», que podrían ser contra el diario o el mismo García. Además Puig precisó que el tema se discutirá en todas las asambleas de trabajadores, para que ellos «juzguen». «No vamos a contestar a la basura con basura», agregó.
Pereira señaló que es «terrible que se nos haya adjudicado en medio del 1º de mayo un atentado contra la vida de una compañera. No es práctica del movimiento sindical, no va a ser práctica y lo queremos descartar de plano». Agregó que el movimiento sindical no va a confundir «una discusión política con una inmoralidad. Una inmoralidad que es que a alguien se le escapa un tiro, le pega a la compañera y para sacar provecho político declara que fue e
l PIT-CNT quien atentó contra su compañera. Esto es inmoralidad, no política», dijo el dirigente. Con respecto al diario La Juventud, Pereira afirmó que hoy en su tapa tendrían que poner «Mil perdones al movimiento sindical uruguayo´, y aun así no sé si la historia lo perdonará».
Finalmente Pereira llamó a «la gente de buena voluntad que existe en todas partes» a reflexionar, para que esto no vuelva a ocurrir y la unidad del movimiento sindical no se quiebre.
Dirigentes del PIT-CNT señalaron que estos actos no son casuales, y que «cuarenta veces uno no se puede equivocar», induciendo a pensar que «la derecha» estaba detrás detrás de los mismos. Sin embargo Pereira dijo que no iban «a hacer una afirmación de ese tipo porque no hay el análisis suficiente y porque no la decidió la central sindical. Nosotros lo que decimos es que el 26 (de Marzo) se equivocó todos estos días, y hoy el titular de tapa colmó la paciencia del movimiento sindical». Por su parte Luis Puig señaló que romper con la unidad sindical «es un objetivo de las patronales y de la derecha, históricamente lo ha sido», pero aclaró que no iba a adjudicar «connivencia con nadie a ninguna organización política». *
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