Lamela: "El Partido Colorado tiene que afrontar los gruesos errores cometidos"
«Ahora todo quedará en manos del electorado; si la gente legitima este razonamiento de cambiar algunas figuritas y nada más, estará todo bien y acá no pasó nada», afirmó el dirigente.
Lamela comenzó su militancia política en la década del 60 en el pachequismo, luego integró la Cruzada 94 de Pablo Millor y finalmente se incorporó al Foro Batllista. Fue director general de Secretaría del Ministerio del Interior y, posteriormente, subsecretario en esa cartera durante la titularidad de Didier Opertti, Luis Hierro López y un breve lapso con Guillermo Stirling. Después formó parte del equipo del intendente canario Tabaré Hachenbruch. Actualmente integra lo que denomina un «pequeño grupo político» que, si bien no tiene resuelto su futuro electoral, adelantó que no se identifica con ninguno de los precandidatos colorados.
«Estamos en un período en el que ya han surgido varias precandidaturas, cosa que me alegra y me reconforta, porque demuestra que el partido al menos está vivo y termina con la paralización que sobrevino al período posterior a las elecciones nacionales».
«Sin embargo, a mí me preocupa que a casi tres años de las elecciones, que terminaron con la peor derrota electoral, el Partido Colorado no haya procesado esa derrota y no haya tenido la actitud de asumir las responsabilidades frente a los hechos».
«Lamentablemente, no creo que lo vaya a hacer advirtió- porque ya no hay tiempo y esto pasará a formar parte del ‘debe’ de nuestra colectividad, a pesar de que hacerlo hubiera significado una expresión de responsabilidad y de honestidad intelectual».
Lamela dijo que junto a los dirigentes colorados que conforman ese pequeño grupo político, ha intentado encontrarle una explicación a esa derrota.
En ese sentido, dijo que «algunas causas son exógenas al partido y otras endógenas, como la crisis del año 2002; la imprevisible caída del real en Brasil, un poco más atrás en el tiempo; la crisis argentina allá por el 2001 y sus repercusiones en nuestra plaza financiera como las corridas bancarias; la aftosa y los desastres naturales con las cosechas que se perdieron. Estos y otros temas de ese estilo, sin duda influyeron en la gestión de gobierno».
«Partido sospechoso»
«Pero también hubo causas hacia el interior del partido, absolutamente atribuibles a los actores políticos y de gobierno. Durante la administración colorada se cometieron errores y también hubo omisiones. La crisis del sistema financiero no solamente es achacable a esos factores externos, sino también a la falta de controles, por ejemplo, con el desvío de centenares de millones de dólares, de lo que nadie se dio cuenta hasta que después se produjo la caída de los bancos».
Otra de las causas fue que «el partido se alejó de la gente, con un funcionamiento cupular que no le hizo bien, y que lo mantuvo apartado de las preocupaciones diarias de la ciudadanía». El dirigente también criticó haber participado en las elecciones nacionales con una candidatura única, hecho que desmotivó al electorado y desmovilizó a la ciudadanía colorada.
Por otro lado, Lamela consideró que hubo un «partido sospechoso», a raíz de varios hechos «que fueron claramente de corrupción y que terminaron con varios jerarcas de gobierno encarcelados y otros que debieron abandonar sus cargos por la puerta de atrás». Consideró que esta situación le restó «credibilidad y confianza» al partido, constituyéndose en un «factor absolutamente determinante» en la derrota electoral.
A su entender, también «hubo gestiones municipales muy malas y yo participé en una de ellas», aludiendo a la etapa en que fue director de Hacienda primero y luego secretario general de la administración Hackenbruch en Canelones.
En el aspecto económico, el Partido Colorado en la última etapa «olvidó sus raíces profundamente batllistas y se preocupó mucho más de los parámetros macroeconómicos que de las necesidades de la gente».
«Nos dejamos robar banderas»
Lamela afirmó que «el partido precisa analizar las causas de esta derrota y, a partir de allí, sobre un basamento firme, ir a la propuesta de su próxima comparecencia electoral. El partido tiene que mostrar la tan ansiada renovación, la propuesta en sí y la asunción de las responsabilidades de la gestión anterior».
En cuanto a la renovación, celebró las precandidaturas de Abdala, Viera, Hierro, Bordaberry y las próximas que seguramente surgirán, aunque consideró que «antes de eso debió haber ocurrido el procesamiento de las causas de la derrota».
En cuanto a las propuestas, el dirigente dijo que tenemos el «acopio batllista y no tenemos que demostrar nada, porque este país, con sus defectos y virtudes, lo hizo el batllismo».
«Esa propuesta deberá ser ‘aggiornada’, actualizada al siglo XXI, de cara a la sociedad del conocimiento y de la tecnología, pero con el basamento y la tradición auténticamente batllista, como son la sensibilidad social, el papel del Estado en la sociedad y en la economía, la protección del más débil y humilde, la protección de los derechos humanos básicos, la protección del derecho a la propiedad, el fomento de la inversión, entre otros aspectos».
«Ocurre que lamentablemente el partido se ha dejado robar banderas muy caras, las que habrá que recuperar con confiabilidad».
«El tercer aspecto a tener en cuenta es asumir las responsabilidades, para encarar el futuro tratando de recuperar la confianza de la gente. El Partido Colorado tuvo una crisis en las elecciones, porque el electorado no solo desconfió y sospechó, sino que tampoco le creyó».
«Entonces, es fundamental asumir las responsabilidades. Hay dirigentes que dicen que hacerlo es un ejercicio de autoflagelación y yo digo que no, que acá lo que hay es una apuesta a una dignificación mínima de la actividad política, a la honestidad intelectual mínima frente al electorado».
«Nuestra actitud es que no se debe subestimar al electorado, ni tampoco a la ciudadanía colorada. Los errores gruesos que se han cometido hay que afrontarlosde alguna manera y, fundamentalmente, tenerlos en cuenta para el futuro para que esas cosas no vuelvan a ocurrir». El dirigente dijo que hay que aceptar que los hechos de corrupción, corruptela o clientelismo no son propios del Partido Colorado, y puso como ejemplo situaciones que se están dando en la administración frenteamplista, como los casos en los casinos municipales de Montevideo, el del ex senador Leonardo Nicolini y el de Satenil en Maldonado, que serán analizados por la Justicia.
«Ningún partido está libre de que algún integrante pueda incurrir en hechos de corrupción, pero hay que tener una actitud muy firme de condena absolutamente abierta a estos hechos», subrayó. *
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