Cacería en pasaje Acuña de Figueroa del Edificio Anexo
Haciendo alarde y seguramente sin querer de una acrobacia digna del más hábil trapecista, una rata de dimensiones considerables pendió ayer a la tarde por varias horas del cielorraso del pasaje Acuña de Figueroa del edificio anexo del Palacio Legislativo, en el primer subsuelo, muy cerca de donde se encuentra el despacho del comisionado penitenciario del Parlamento.
Este roedor, como así también las cucarachas, forma parte de la fauna que habita el edificio anexo del Parlamento, lugar donde funcionan las comisiones, un restorán tercerizado y los despachos de los legisladores, entre un sinfín más de organismos y dependencias legislativas.
Sujetada a la vida por una de sus extremidades posteriores tal como lo registra la fotografía, la rata escuchaba cómo era objeto de algunos comentarios laudatorios de los funcionarios que por varios minutos y desde abajo -manteniendo obviamente una distancia prudencial del animal- observaban y debatían sobre su futuro inmediato.
«Vamos a sufrir de hanta virus», dijo uno con los ojos desorbitados y con pinta de doctor.
«Está agarrada de un hilo como varios políticos» comentó otro que pidió el anonimato. «¿No hay nadie que se anime a matarla?» se preguntaban los que ya la sentenciaban con la pena máxima.Finalmente prevaleció la moción de la mayoría.
Un agente policial tomó una cuerda y al estilo de los cowboys del Lejano Oeste, la revoleó y le encestó un certero golpe en la cabeza que la hizo caer ya sin vida. Ya en el piso y con la misma destreza, el oficial la pateó hacia la calle y allí quedó.Sacudiéndose las manos y con la sensación del deber cumplido, el policía se retiraba diciendo por lo bajo «de éstas, tenemos miles». *
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