¿Leyó el reportaje al “Goyo” Alvarez en el semanario “Búsqueda”?
Claro, aunque le adelanto que no compro “Búsqueda”, leí el reportaje, que tiene algunos elementos que definen muy bien a quien fuera uno de los principales impulsores de la represión en el país.
¡No sólo eso! También fue el ideólogo del golpe de Estado junto a algunos otros colegas militares y a civiles que ahora no aparecen con la misma fuerza en la información pública pero que, en su momento, fueron los que primero golpearon las puertas de los cuarteles.
Usted dice que los militares fueron llevados de la nariz a encabezar el gobierno de facto. Mire, Bordaberry da una versión distinta, que él encabezó la manada cuando vio que la embestida contra las instituciones se hacía insostenible.
Claro, eso dice, pero la verdad histórica todavía es una nebulosa que quizá nunca se desentrañe, porque el golpe tuvo condicionantes internas y externas. El golpe en Uruguay fue correlativo con los que ocurrieron en varios países latinoamericanos con la onda del Departamento de Estado, que había que tener “mano fuerte” para aplicar el neoliberalismo económico. Se dice que esas ideas un día se las llevaron al propio “Goyo”, que las visó…
O sea, dio el OK.
Claro.
¿Y leyó la palabra que utilizó en una de sus respuestas al periodista Iván Krichichenco? Al pobre muchacho lo dejó fuera de juego…
¿Cuál?
Enchufismo.
Pocas veces la había escuchado… Pensé que se trataba de intromisión, de acomodo, de meter a alguien por la ventana. Un término medio lunfardo en boca del ex dictador.
Yo busqué en el diccionario. ¿Sabe qué quiere decir?
Si usted no me lo dice.
”Práctica habitual de conceder cargos o beneficios a través de influencias o recomendaciones, desatendiendo a los méritos propios de los candidatos”.
Bueno, no está tan mal la definición lunfarda. Se trata de acomodo, recomendación, de meter a gente por la ventana. ¿O no?
Está bien.
¿Cómo le fue en Semana de Turismo?
Bastante bien. Estuve por el balneario La Paloma, que es una belleza. Disfruté de lo lindo con amigos y la familia…
Y algún asadito que otro…
Por supuesto… Pero fracasamos en la pesca.
¡En la pesca! Me parece difícil en La Paloma, en esa época, donde había cardúmenes de varias especies al borde de la costa.
Claro, pero tuvimos percances.
¿Percances?
Claro. Preguntamos y nos dijeron que el mejor lugar para la pesca estaba en el muelle de madera del puerto, cosa que es cierta. Con un grupo de amigos nos instalamos con todos los petates, carnadas del mejor nivel, anzuelos para profundidad, moscas adecuadas, etcétera. Tiramos las líneas y comenzamos a sacar uno tras otro.
Entonces todo muy bien…
No, porque eso fue sólo unos minutos. Aparecieron unos marineros de Prefectura que, con caras de contrariedad, nos dijeron que tenían órdenes de desalojarnos de ese lugar. Le cuento, es un muelle desolado, sin actividad, pues una parte está en reparación y esa parte donde nos instalamos por el momento no se utiliza.
Allí no molestábamos a nadie y espero que a la Prefectura no le pareciera que estábamos violentando o poniendo en peligro la “seguridad”.
Entonces, discutieron y finalmente pudieron pescar…
No, para comer pescado a la plancha tuve que comprarlo en un comercio. La Prefectura me impidió hacerlo desde el muelle. Y luego me enteré…
¿De qué?
Que el cabo que ordena que nadie pesque es de apellido Puñales, igual que un nefasto ex intendente del departamento, y que en sus turnos de guardia siempre manda a los subalternos a echar a la gente.
Pero, ¿por qué lo hace?
Espero que no sea una orden de arriba, porque si lo es, la misma es totalmente absurda. No poder pescar desde un muelle de madera solitario en Semana de Turismo, es una enormidad. Eso está claro. Se está conspirando contra los visitantes que vienen a dejar riqueza a los balnearios…
Más que claro, es un disparate que habría que comunicarle al ministro Lescano. ¿No le parece?
De acuerdo. *
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